Tribunal Supremo de Venezuela anula coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática

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El Tribunal Supremo de Justicia dictaminó que la MUD ya no puede relegitimarse como partido político (Venezuela lucha).
El Tribunal Supremo de Justicia dictaminó que la MUD ya no puede relegitimarse como partido político. (Venezuela lucha).

El chavismo juega otra de sus fichas y demuestra aún más el carácter fraudulento de las próximas elecciones presidenciales en Venezuela. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ordenó la anulación y exclusión de la principal tarjeta de la oposición de ese país.

El chavista e ilegítimo TSJ, que se ha convertido en el brazo judicial de Nicolás Maduro, emitió un fallo que deja desarmada a la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), dejándola sin tarjeta electoral. Con esta sentencia, el TSJ dictamina que la MUD ya no puede relegitimarse como partido político.

La tarjeta de la MUD, que incluye a la mayoría de los partidos de oposición, ya no podrá ser usada en las elecciones presidenciales; la misma, se había convertido en la más votada en la historia del país.

“Se ordena al CNE excluir la MUD en el proceso de renovación convocado, en razón de que su conformación obedece a la agrupación de diversas organizaciones políticas ya renovadas y otras pendientes de renovación que podrán participar en el proceso electoral de carácter nacional”, establece el fallo.

Horas antes de que se emitiera la sentencia, la rectora del CNE Tania D’ Amelio, informó que los opositores no podrían validar su tarjeta unitaria en siete estados del país, donde se interpuso una querella penal contra la MUD.

La rectora dijo que sobre la coalición opositora pesa una acusación por falsificación de firmas cuando solicitaron el referendo revocatorio en 2016.

Eugenio Martínez, periodista experto en procesos electorales, explicó que salvo que el TSJ diga lo contrario, solo pueden postular candidatos diferentes a Maduro, los partidos UNT, Avanzada Progresista, Copei y MÁS. Mientras esto sucede, la oposición aún no ha definido un “candidato unitario” para enfrentar a Maduro.

Y es que la coalición opositora también se encuentra en apuros, porque sus principales líderes políticos, como Henrique Capriles de Primero Justicia, y Leopoldo López de Voluntad Popular están inhabilitados.

 

Pero el panorama se complica aún más con la decisión del TSJ de prolongar por seis meses la validación de partidos. Con esa medida, si las elecciones se hacen antes del 30 de abril, no podrían participar Primero Justicia, Voluntad Popular o Acción Democrática.

A esto se suma el adelanto de las elecciones presidenciales; una jugada que también pone entre la espada y la pared a la oposición.

Aunque muchos considerarán que se trata de un supuesto logro, que el chavismo llame a elecciones en Venezuela, implica no solo un total fracaso para la oposición, sino una victoria rotunda para el régimen socialista.

Mientras en República Dominicana se dialogaba la ejecución de elecciones libres, transparentes y con nuevo órgano electoral; el chavismo decidió “tirar las exigencias por la ventana” y llamar a comicios en condiciones electorales fraudulentas, lo que representaría una inminente victoria para el candidato del chavismo.

Los partidos políticos en Venezuela saben que si participan en estas elecciones estarían validando un fraude electoral. Pero si los partidos deciden no hacerlo, podrían dejar el camino libre para que el chavismo, sin obstáculos, logre de nuevo la presidencia y se mantenga al menos por seis años más.

De hecho, de efectuarse las elecciones presidenciales, la comunidad internacional no debería reconocer los resultados de estos comicios, no solo porque fueron convocados por la ilegítima y chavista Asamblea Nacional Constituyente, entidad que el mundo no reconoce, sino, además, porque de antemano existe un precedente de fradude electoral.

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