Presidenciales en Venezuela: Maduro ya tiene los payasos de su circo electoral

Los candidatos que se postularon son todos de dudosa credibilidad y peor reputación; todos ligados al chavismo o en su defecto en casos de corrupción impunes.

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Quienes se postularon solo le seguirán el “juego” al régimen para intentar legitimar unas elecciones sin garantías democráticas, pues quien salga electo no será reconocido en más de 50 países del mundo. (PanAm Post)

Las fraudulentas elecciones presidenciales en Venezuela ya cuentan con una comparsa de seis candidatos, chavistas y dispuestos a participar en una contienda en la que inminentemente ganará Nicolás Maduro.

Ya la comunidad internacional se pronunció; desde el Grupo de Lima, conformado por 14 países, pasando por Estados Unidos, la iglesia venezolana y la Unión Europea, han dicho que no reconocen la convocatoria electoral, por lo cual tampoco reconocerían los resultados, sea quien sea el ganador.

Quienes se postularon entonces solo le seguirán el “juego” al régimen para intentar legitimar unas elecciones sin garantías democráticas, pues quien salga electo no será reconocido en más de 50 países del mundo.

Cabe destacar que el CNE decidió extender por 48 horas más el lapso de inscripción de candidaturas, pues el régimen busca más postulantes que participen en dicho “carnaval electoral”.

Los candidatos

Tal y como era de esperarse, los candidatos que se postularon son todos de dudosa credibilidad y peor reputación; todos ligados al chavismo o en su defecto en casos de corrupción impunes. De hecho, uno en particular acaba de perder en las fraudulentas elecciones regionales y aún así insiste en postularse.

Lo más importante es que todos saben que perderán las elecciones ante Nicolás Maduro; y que la mayoría de la población no participará en los comicios.

Nicolas Máduro: Maduro es el dictador de Venezuela y llegó a la Presidencia luego de que Hugo Chávez antes de morir lo designara como su sucesor y le otorgara el cargo de vicepresidente. De 2006 a 2013 fungió como ministero de Relaciones Exteriores, y posteriormente ganó las elecciones presidenciales que se disputó con su contrincante Henrique Capriles Radonski.

A pesar de que la Contitución de Venezuela establece que para ser presidente hay que ser venezolano y no tener otra nacionalidad; Maduro aún no ha sido capaz de mostrar su acta de nacimiento para desmentir que es colombiano.

Su candidatura es apoyada por el recién creado partido “Somos Venezuela” , por el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), y el cúmulo de 10 partidos chavistas conglomerados en el Gran Polo Patriótico.

Durante los 6 años que ha comandado el país, Maduro logró convertir a Venezuela en el país con las ciudades más inseguras del mundo, los salarios más bajos de la región, la inflación más alta del mundo y una escasez de alimentos y médicamentos que superan el 90%. Logró una crisis en Venezuela que se asemeja a la de un país en guerra.

Según las encuestas el nivel de popularidad del dictador es de solo 20%, pero su victoria será inminente tras todas las trampas que impone y facilita el CNE a su favor.

Henri Falcón: Falcón es popularmente calificado como “Henri Falsón”; se ha caracterizado por “saltar la talanquera” en el ámbito político en varias ocasiones. Fue funcionario chavista y militante del partido de Hugo Chávez; ganó con el PSUV la gobernación del estado Lara en la región Central del país.

Se apartó de las filas del PSUV en el año 2010 para integrar las filas de la fuerza política Patria Para Todos. Con ese movimiento se alió, de forma sorpresiva, con la Mesa de la Unidad Democrática en el año 2011 para apoyar al candidato que confrontaría a Hugo Chávez en las presidenciales de 2012.

Ahora, vuelve a deslindarse de la MUD para postularse a unas elecciones donde tiene todas las de perder.

Cabe destacar que el exchavista dejó de ser gobernador en octubre de 2017, cuando se postuló para su reelección y perdió ante la exministra Carmen Meléndez, en unas elecciones plagadas de un fraude demostrado.

Francisco Visconti: Es dirigente del Frente Amplio Nacional Bolivariano, aseguró que defiende un “proyecto bolivariano”, pero no el que lidera el actual gobierno de Nicolás Maduro.

Visconti es militar retirado y participó en las intentonas golpistas del 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992, junto al fallecido mandatario Hugo Chávez.

En 1995, el militar retirado fue candidato a la Gobernación del estado Aragua; en 1999 fue integrante de la Asamblea Nacional Constituyente como representante del estado Barinas; y en el año 2000 fue candidato a la Gobernación de la misma entidad.

Javier Bertucci: Bertucci es el líder y creador de la Iglesia Maranatha en Venezuela y director de El Evangelio Cambia, una Asociación Civil de carácter social, formada principalmente por jóvenes. Además, en la actualidad hace parte de la junta directiva de al menos tres empresas dedicadas al área de la construcción, venta de bienes y servicios.

Bertucci es un hombre que asegura que “ha dedicado su vida al Señor”, pero también es uno de los tantos venezolanos que aparece en la controversial investigación periodística, conocida como Panama Papers

El reportaje realizado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, reveló que este pastor no solo se dedica a predicar el Evangelio, pues también fue imputado por contrabando de Diesel en 2010.

Bertucci fue detenido e imputado por contrabando agravado y asociación para delinquir. El 4 de julio de 2010 se le impuso una medida de arresto domiciliario y el 30 de septiembre de ese año se le aprobó un permiso para ausentarse de su residencia solo para dar sus prédicas en la Iglesia Maranatha.

Finalmente, el 20 de diciembre de 2010 el tribunal decidió que debía presentarse periódicamente y le prohibió la salida del país.

La postulación de Bertucci causó suspicacia debido a que muchos aseguran que se trata de un acuerdo con el régimen de Nicolás Maduro para evitar represalias por estar vinculado en los Papeles de Panamá.

Reinaldo Quijada: Es miembro del poco popular partido Unidad Política Popular (UPP89); un ingeniero chavista que se autodenomina como “opositor” a Nicolás Maduro y que en Twitter tiene solo 191 seguidores.

Dice que es “defensor del proceso revolucionario” instaurado por el expresidente fallecido Hugo Chávez Frías pero disidente del régimen de Maduro.

Quijada no cuenta con una sólida estructura electoral, ni con el apoyo popular; es un hombre desconocido en la palestra pública.

“Desde el Gobierno han venido señalando que nosotros somos un partido de oposición, ciertamente somos oposición al Gobierno del presidente Maduro, ciertamente somos oposición al PSUV (partido de gobierno), pero no somos oposición al proceso revolucionario”, dijo al momento de inscribir su candidatura.

Evidentemente y ante su prácticamente nula aparición pública, Quijada solo juega a legitimar las fraudulentas elecciones,  perderá en una contienda que beneficia desde todos los puntos al oficialismo.

Luis Alejandro Ratti: Es expresidente del Frente Bolivariano Hugo Chávez, el mismo se denomina como un “descontento” dentro del chavismo y disidente de Nicolás Maduro.

Hasta 2016, Ratti se mostraba públicamente como el presidente nacional del Frente Bolivariano Hugo Chávez, ataviado del rojo característico de la tolda de Gobierno y liderando procesos de reestructuración para el fortalecimiento de las bases del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv).

Ahora asevera que es independiente y de tendencias políticas de centro.

 

Desacreditados de por vida

PanAm Post entrevistó a María Teresa Romero, periodista y politóloga venezolana, quien aseguró que todo candidato que se postule quedará desacreditado para siempre, por seguirle el juego a Nicoás Maduro.

“La mayoría de la población no va a acudir a los comicios y lo que sucederá es que el liderazgo de quienes se postulen quedará más desacreditado que nunca”; aseveró.

Y es que así como el “socialismo del siglo XXI” se ha convertido en una “dictadura moderna”, el modo de hacer trampa y ensuciar un correcto proceso de votación también se ha llevado a cabo de forma “moderna”.

El oficialismo se ha valido del populismo puro: a través de chantajes a los estratos más pobres ha logrado obtener votos. La estrategia es comida a cambio de votos.

A esto se suma el famoso programa “uno por diez” donde cada militante del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) está obligado a llevar a diez personas a la fuerza a que ejerzan su voto a favor del chavismo.

Por otro lado, de la mano con el Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Supremo de Justicia el oficialismo ha logrado inhabilitar a los principales líderes opositores, aquéllos que considera una amenaza y que podrían causarle una derrota electoral.

Otra medida fraudulenta de la mano del CNE, se basa en la eliminación, sin explicación, de al menos 17.000 electores; esto sucedió para los comicios regionales del 2017 y podría repetirse para estas presidenciales; situación que podría sumarse a la reducción de mesas de votación para complicar aún más el proceso.

A estas trampas se suma la reubicación a última hora de los centros de votación; la eliminación del uso de la tinta indeleble y el captahuellas; además del ventajismo constante y descarado por parte del oficialismo.

No se puede olvidar la desmotivación de los electores que no están de acuerdo con votar con un CNE que se inventó unas cifras cuando se eligió la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (ANC); números que fueron desmentidos por Smartmatic, la empresa que estaba encargada de totalizar los votos. Fue Smartmatic la que detectó millones de votos falsos en la Constituyente y que por primera vez en la historia de Venezuela confesó que hubo fraude. El CNE no tuvo nunca cómo demostrar que el chavismo obtuvo 8.000.000 de votos.

Lo mismo sucedió en las recientes elecciones regionales en las que el candidato de oposición Andrés Velásquez mostró pruebas que correspondieron a 46 actas electorales de varias mesas de votación, donde el CNE modificó las cifras para robarle el triunfo.

Es evidente que el fraude electoral ha estado latente desde hace muchos años, pero recientemente se ha efectuado de manera descarada y visible.

Si a todo esto le sumamos el amedrentamiento que existe por parte de grupos armados del chavismo en el momento de las elecciones, a la doble cedulación que permite ilícitamente el doble voto, más la desconfianza que ha generado el CNE; se puede decir que en Venezuela no hay condiciones electorales y que la victoria de Nicolás Maduro será inminente a pesar de no contar con el apoyo de la población.

Nadie en su sano juicio se postularía a unas elecciones que sabe que va a perder, a menos que busque legitimar al régimen.

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