Venezuela sin luz y sin agua en plena “campaña electoral” de Nicolás Maduro

Zulia, el estado con la mayor población y las más altas temperaturas del país, enfrentó más de 20 horas ininterrumpidas sin luz. Mientras en Mérida, los venezolanos optan por bañarse bajo la lluvia

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Lo que sucede con los apagones en el estado Zulia es una réplica del resto de los estados de Venezuela, donde se ha convertido en un “milagro” tener luz, agua e internet de manera simultánea. (Fotomontaje de PanAm Post)

Ni siquiera porque inició la “campaña electoral”, Nicolás Maduro busca mejorar la situación de los servicios públicos, a tal punto que el estado con la mayor población y las más altas temperaturas del país enfrentó más de 20 horas ininterrumpidas sin luz.

Se trata del estado Zulia, al occidente de Venezuela, que en las últimas horas se convirtió en escenario de protestas reprimidas a oscuras y que cobraron la vida de un adolescente de 15 años de edad y 40 nuevos presos políticos que solo exigían su derecho a contar con servicio eléctrico en sus hogares.

Desde el pasado viernes 20 de abril en la noche, los zulianos tomaron las calles para manifestar su descontento y cansancio ante los constantes apagones y la falta del servicio.

El chavismo en Venezuela logró convertir el sistema eléctrico del país suramericano en uno de los más subdesarrollados y abandonados del mundo. Mientras el régimen de Maduro anuncia que financiará proyectos de energía solar en islas del Caribe, la nación enfrenta decenas de apagones diariamente, dejando, al menos, a seis estados simultáneamente sin fluido eléctrico.

Mientras el régimen no solventa la situación, en el país suramericano con una crisis humanitaria sin precedentes, los apagones van dejando otras secuelas: refrigeradores, televisores, y otros electrodomésticos dañados. Nadie, ninguna autoridad responde.

Pero lo que sucede con los apagones en el estado Zulia es una réplica del resto de los estados de Venezuela, donde se ha convertido en un “milagro” tener luz, agua e internet de manera simultánea.

Por ejemplo, en el estado Mérida, también al occidente del país, centenares de merideños aprovecharon el agua de lluvia para salir a bañarse en las calles y poder recoger agua (no potable) con el fin de asear sus viviendas.

En ese estado, los problemas con el servicio de agua se agravó debido a una serie de fallas reportadas en las principales plantas de potabilización.

Pero la crisis de agua es tal, que hasta el gobernador chavista de Carabobo (al centro de Venezuela) salió en un video reclamando a la estatal Hidrocentro que su piscina no tiene agua. Unas declaraciones que indignaron a la población, porque mientas Rafael Lacava no tiene su piscina llena, miles de venezolanos enfrentan hasta enfermedades por la misma situación.

Como si se tratara de un chiste o de un juego, Lacava exigió a la empresa gubernamental encargada de la potabilización del agua en el centro del país que restituya el servicio; sin embargo omitió que se trata de un problema de más una década de duración, donde los venezolanos en el interior del país solo tienen acceso al servicio dos veces por semana.

Hay que recordar cómo el año pasado, el régimen chavista se jactó de responsabilizar a la oposición por supuestos “atentados” contra los servicios públicos.

Fue en octubre de 2017, cuando el vicepresidente Tareck El Aissami señaló que personajes como el líder de la resistencia, el capitán Óscar Pérez — quien a principios de enero fue asesinado por la dictadura — habían atentado contra los servicios de agua, electricidad y hasta de la distribución de gasolina.

En el país, donde desde hace años se evidencia la escasez de combustible, la insalubridad del agua, la falta de insumos en los hospitales y las constantes fallas eléctricas, Maduro siempre responsabiliza a terceros por su desidia. Pero a todo esto, hay que sumarle también el servicio del transporte público que prácticamente no existe.

En plena “campaña” Maduro promete “prosperidad y futuro”

Y al mismo tiempo en que los venezolanos protestan por falta de luz, de agua, de transporte, de internet y tratan de sobrevivir en el marco de una crisis económica sin precedentes, Nicolás Maduro inició su campaña electoral reciclando promesas incumplidas.

“Estoy preparado como nunca antes para hacer de nuestra patria una patria bonita, potencia grande, superar los problemas y abrirle el espacio a la prosperidad”, aseveró el mandatario que no ha solventado ninguno de las deficiencias que hoy enfrentan los venezolanos.

En su alocución, también ofreció fortalecer la educación pública y llegar a la meta de contar con un 100% de escolarizados, así como expandir el sistema de salud pública y extender la política habitacional de su gobierno para llegar a 5 millones de viviendas.

Entonces, ¿por qué Nicolás Maduro no empieza a honrar las promesas incumplidas ahora que supuestamente “sigue siendo presidente”, por qué esperar a ganar unas elecciones fraudulentas?.

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