Santa Bárbara se convierte en otra aerolínea más que cesa operaciones en Venezuela

Con un comunicado titulado “gracias por cobijar nuestro sueño”, la línea aérea se despidió del país luego de 22 años de servicios con rutas nacionales e internacionales

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Aunque en el comunicado la aerolínea no especifica las razones por las que se despide de Venezuela, se presume que la empresa enfrenta la misma crisis que el resto de las líneas aéreas que se han visto obligadas a cesar sus operaciones (Transponder)

Otra línea aérea en Venezuela anuncia el cese definitivo de sus funciones. La aerolínea Santa Bárbara, una empresa de capital venezolano, decidió cesar sus operaciones mediante un comunicado titulado: “Gracias Venezuela por cobijar nuestro sueño”.

Santa Bárbara, que había paralizado de forma “temporal” sus operaciones, cerró definitivamente sus puertas en Venezuela luego de 22 años ofreciendo sus servicios.

La empresa anunció que habrá un plazo de dos meses para culminar el cierre, y que sus más de 500 empleados recibirán sus respectivos sueldos hasta el mes de junio.

La decisión surgió luego de que el pasado 26 de enero, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) le suspendiera el certificado de explotación de transporte aéreo por 90 días, debido a la “imposibilidad de cumplir su itinerario programado y por problemas en la prestación de su servicio”.

La aerolínea llegó a operara desde Venezuela rutas internacionales hacia destinos como Barranquilla, Aruba, Guayaquil, Quito, Madrid, Tenerife, Funchal, Miami y Panamá.

Aunque en el comunicado la aerolínea no especifica las razones por las que se despide de Venezuela, se presume que la empresa enfrenta la misma crisis que el resto de las líneas aéreas que se han visto obligadas a cesar sus operaciones; pues la escasez de divisas, de repuestos y de respuesta estatal cada día influyen más en el aislamiento del país suramericano.

Cada vez más los venezolanos quedan aún más aislados y con muy pocas posibilidades de viajar por vía aérea. Tan grave es la situación que, en diciembre de 2017, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), organización que reúne a todas las aerolíneas, anunció el cierre sus oficinas en Venezuela.

Solo seis aerolíneas de Iata siguen operando en el país, frente a las 24 que había en 2014.

La IATA ha alertado en varias oportunidades sobre el retiro de aerolíneas del país, llegando a asegurar que gracias a eso “Venezuela se está desconectando del mundo”.

Según esta asociación, el tráfico internacional en Venezuela ha descendido 65 % desde su punto más alto en 2013.

Deudas millonarias

Desde 2013, el régimen de Nicolás Maduro adeuda  a las aerolíneas extranjeras al menos 3.800 millones de dólares por concepto de ventas de pasajes. Aunque las autoridades del régimen junto con IATA acordaron un cronograma de pago, este nunca se cumplió.

Desde ese mismo año, diferentes aerolíneas han decidido abandonar Venezuela, pues la deuda que mantienen es millonaria y los sistemas de seguridad para vuelos en el país suramericano están cada día en peores condiciones.

Hasta 2017 se han retirado diez compañías de transporte aéreo, y las que quedan han optado por reducir frecuencias y eliminar destinos de viajes.

El pasado 31 de julio, la organización internacional IATA advirtió que el país gobernado por Nicolás Maduro se está quedando sin conectividad aérea.

“Como cualquier país, Venezuela necesita una conectividad robusta y los importantes beneficios económicos que esta genera. Sin embargo, el gobierno de Venezuela no está cumpliendo con los requisitos necesarios para que esto ocurra, como la retención de 3.800 millones de dólares que pertenecen a las aerolíneas o un sistema de venta de combustible que perjudica a las aerolíneas internacionales en Venezuela”, manifestó a Aerolatin News Peter Cerdá, vicepresidente regional de la IATA para las Américas.

Y es que Venezuela no garantiza un trato igualitario para las aerolíneas que compiten en el país. Por una parte, el régimen exige solo a las aerolíneas extranjeras que paguen en dólares por la compra de combustible, una medida que contradice la naturaleza no discriminatoria del Convenio de Chicago, ratificado por Venezuela.

El problema radica en que la compra de combustible es una de las pocas vías que tienen las aerolíneas extranjeras de gastar los fondos acumulados en moneda local que, por la devaluación del bolívar, no pueden repatriar.

“En muchos lugares del mundo hemos visto que, cuando los gobiernos aplican un marco regulatorio diferente al establecido a nivel internacional, los pasajeros y la industria sufren. Y es el caso de Venezuela. Las aerolíneas quieren servir al país pero necesitan tener unas garantías mínimas de estabilidad económica y social para poder seguir invirtiendo en el país,” señaló Cerdá en esa oportunidad.

Sin aerolíneas

Aerolíneas como Aeropostal, Delta Air, Avianca, United Airlines, Lufthansa, Gol Airlines, entre otras, se vieron resignadas por no poder negociar con el régimen de Nicolás Maduro, el cual no solamente no paga las millonarias deudas pendientes, sino que además no ofrece las condiciones necesarias para que estas empresas ofrezcan vuelos seguros y de calidad en Venezuela.

En julio de 2017, cuando la aerolínea Avianca decidió abandonar el país suramericano, expuso el deterioro progresivo de las condiciones mínimas para la operación y la falta de voluntad para corregir esa situación.

Las denuncias realizadas por Avianca incluyen: la medición de la cantidad de combustible, problemas para imprimir los planes de vuelo y las demoras excesivas en las revisiones de equipaje, fallas en los controles de tierra, la falta de recursos para la atención aeroportuaria, las inconsistencias operacionales y la necesidad de mejorar la infraestructura de los aeropuertos.

No hay vuelos seguros

La emisora BLU Radio dió a conocer los detalles de lo imposible que es ofrecer un servicio de calidad, porque en el país gobernado por Nicolás Maduro no hay condiciones para ello.

Deficiencias en la infraestructura aeroportuaria: fallas en el fluido eléctrico y en conectividad a Internet que podrían limitar la adecuada planeación de los vuelos, demarcación inadecuada de calles de rodaje y rampa.

Deterioro de los equipos de asistencia en tierra: tales como grúas, tractores, carros de seguridad y de suministros con averías y fallas de diversa índole

Falta de entrenamiento y actualización del personal: una parte del personal asignado a oficios especializados de la industria aérea no tiene los entrenamientos al día.

Equipajes: altos niveles de saqueo y hurto.

Seguridad del personal: atracos reiterados a las tripulaciones en sus desplazamientos en tierra.

Sin combustible: a todas estas dificultades se suma la escasez de combustible para aeronaves privadas.

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