¿Cargo de conciencia?: Vaticano aprueba programa para migrantes venezolanos

Las conferencias episcopales de ocho países suramericanos prepararon el proyecto "Puentes de solidaridad" para ayudar a organizar a quienes se ven obligados a dejar su país. Los emigrantes serán acogidos en Ecuador, Colombia, Brasil, Perú, Paraguay, Chile, Bolivia y Argentina.

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Finalmente, el papa que se ha mantenido distante ante la crisis, toma la primera acción para ayudar a los venezolanos. (Fotomontaje PanAm Post)

Tras la profundización de la crisis humanitaria en Venezuela y el inminente aumento de migrantes venezolanos, el Vaticano puso en marcha un programa para acoger y asistir a quienes huyen de la difícil situación que se vive en el país suramericano.

Al parecer, el papa Francisco —que ha preferido la “prudencia” ante la dictadura en Venezuela y que participando en infructuosos diálogos ha ayudado a perpetuar al régimen de Nicolás Maduro— aprobó la implementación de un programa humanitario con el cual estaría reconociendo que la crisis económica está dejando graves consecuencias en la región.

Finalmente, el papa, que se ha mantenido distante ante la crisis, toma la primera acción para ayudar a los ciudadanos de esa nación; esto, a pesar de que aún no emite comentario alguno sobre las fraudulentas elecciones que se llevarán a cabo el 20 de mayo.

Las conferencias episcopales de ocho países suramericanos prepararon el proyecto “Puentes de solidaridad” para ayudar a organizar a quienes se ven obligados a dejar su país. Los emigrantes serán acogidos en Ecuador, Colombia, Brasil, Perú, Paraguay, Chile, Bolivia y Argentina.

De acuerdo con el subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano integral, el italiano Fabio Baggio, el papa fue informado en septiembre de la propuesta y se animó a seguir adelante.

Y es que la Conferencia Episcopal venezolana ha reconocido que el régimen de Nicolás Maduro es una dictadura y así lo ha hecho saber al mundo.

Han sido los obispos venezolanos quienes en reiteradas ocasiones han llamado a no abandonar la lucha por la libertad, así como han clamado por la apertura de un canal humanitario en el país suramericano.

¿En qué consiste?

El programa consiste en crear centros de servicio y albergues para migrantes vulnerables; además de darles asistencia en temas de vivienda, búsqueda de trabajo e inclusión social. Asimismo, facilitará el accesos a servicios de educación y salud.

Por el momento, el proyecto tendrá dos años de duración, en el cual el Vaticano destinará unos 400.000 euros por año, USD $1.000.000 en total. Lo que significa que corresponderán solo USD $62.500 dólares para cada nación; pues la suma total se repartirá entre los ocho países. Además se espera el aporte de donaciones privadas.

Del mismo modo, las conferencias episcopales también tienen previsto llevar a cabo campañas de sensibilización de las comunidades locales ante el fenómeno migratorio. Además organizarán cursos de advocacy (patrocinio) para formar a los trabajadores de las conferencias episcopales.

Cabe destacar que según la Organización Internacional de las Migraciones, entre 2015 y 2017 el número de migrantes venezolanos en Latinoamérica pasó de 89.000 a 900.000 personas, lo que representa un incremento de más del 900 %.

El silencio cómplice del papa Francisco

El papa Francisco, principal líder de la Iglesia católica, se ha mantenido al margen de la crisis en Venezuela a pesar de que el dictador Nicolás Maduro ha calificado a los obispos como “diablos con sotana”.

Francisco ha evitado dar declaraciones, cuando ha tenido que referirse sobre Venezuela, lo ha hecho por la presión de la opinión pública y de la misma Iglesia. Además, se le ha visto muy sonriente al lado de Maduro, de los Castro (Cuba) y de Cristina Kirchner.

El máximo representante de la Iglesia católica no solo se ha reunido con Maduro para bendecirlo, sino que también auspició un diálogo político infructuoso, el cual tuvo que abandonar tras ser testigo de que la dictadura no cumpliría con los compromisos allí asumidos.

Del papa nunca se ha escuchado una condena contra la crisis del país suramericano, donde cientos de venezolanos mueren por la escasez de alimentos y medicamentos; tampoco ha condenado las fraudulentas elecciones que se llevarán a cabo en mayo y con las que Maduro busca perpetuarse en el poder. La verdad es que, a simple vista, los obispos venezolanos parecen abandonados por el Vaticano.

En enero, Francisco viajó a Chile y a Perú e ignoró el grito de miles de migrantes venezolanos que acudieron a él para implorarle al menos una “oración”.

En esa oportunidad, José Miguel Vivanco, director de la ONG internacional Human Rights Watch, calificó con un tono irónico de “impresionante” el “compromiso con los DD. HH.” por parte del papa Francisco.

A menos kilómetros de Venezuela que “del Congo”, Francisco prefirió pedir el fin de la violencia en el país africano y no hacerlo en relación con las violaciones a los derechos humanos por parte de la dictadura en Venezuela.

Ahora pareciera que por parte del papa existe una especie de “cargo de conciencia”, ya que después de años de dictadura en Venezuela permitió la ayuda humanitaria que tanto se había aclamado; sin embargo, aún calla y a pesar de que unos 60 países democráticos han advertido que las elecciones presidenciales serán un fraude, todo indica que Francisco sí reconocerá al Maduro reelecto.

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