Índice Global revela que en Venezuela la esclavitud es política de Estado

En el país suramericano unas 174.000 personas sufren situación de esclavitud, con una tasa de 5,6 por cada 1.000 habitantes.

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Unas 174.000 personas sufren esclavitud moderna en territorio venezolano con una tasa de 5,6 por cada 1.000 habitantes (Twitter)

De todo el continente americano, Venezuela y Haití lideran el Índice Global de Esclavitud moderna. El país gobernado por Nicolás Maduro ahora no solo se destaca por ser la nación con la inflación más alta del mundo y los salarios más bajos de la región, sino también por ser uno de los que mantiene en vigencia la esclavitud.

El Índice Global de Esclavitud 2018, que publica anualmente la organización de ayuda Walk Free Foundation en Australia, define la esclavitud como una “situación de explotación a la que una persona no puede negarse debido a amenazas, violencia, coerción, abuso de poder o engaño”.

Según el estudio, en el país suramericano unas 174.000 personas sufren esa situación en territorio venezolano con una tasa de 5,6 por cada 1.000 habitantes. Esa proporción es similar a la de Haití, donde unas 59.000 personas serían víctimas de dicho flagelo.

A las incidencias de esclavitud moderna, también se suman República Dominicana, Cuba y Honduras, a pesar de que sus números no alcanzan las cifras de Venezuela.

Isabel Pereira, Doctora en sociología y coordinadora del Observatorio de la Propiedad de Cedice Libertad, señaló a PanAm Post que en Venezuela, como ocurre con los esclavos, los ciudadados no son libres ni en materia económica, política ni social.

“Un país que tenía las mejores condiciones ha convertido a los ciudadanos en esclavos modernos sin ninguno de sus derechos”, agregó.

“A mí no me extraña que Venezuela sea una de las primeras en esclavitud, porque lo que ha ocurrido en los últimos tiempos es una total pérdida de la libertad del ciudadano”, explicó.

Pereira señaló que no es solo que el venezolano perdió el derecho de alimentarse correctamente, es el hecho de que además perdió sus poderes: el poder de elegir, de opinar, de decidir.

“Lo que se puede llamar como esclavitud moderna en Venezuela es que hemos perdido todos nuestros derechos, nosotros no tenemos la libertad”, sentenció.

En la nación que actualmente enfrenta una dictadura moderna, se registran miles de casos de amenaza, violencia y coerción por parte del régimen.

Y es que la primera señal de esclavitud en Venezuela se da con los paupérrimos salarios de los trabajadores, pues un sueldo mínimo en ese país equivale a USD$ 1 mensual, al tiempo en que una canasta básica familiar cuesta 220 millones de bolívares (USD$ 78,5), obligando a los venezolanos a buscar más ingresos para poder sobrevivir.

Otra señal de esclavitud se da con la dependencia que tienen los venezolanos de las cajas de alimentos subsidiadas por el régimen.

Ante la escasez de alimentos que hay en el país suramericano y la hiperinflación desbordada, Nicolás Maduro ingenió un mecanismo de sumisión con el que chantajea al pueblo venezolano. Les ofrece comida a cambio de votos y apoyo popular.

Maduro ha dejado claro que con las cajas de alimentos CLAP mantiene dependientes a los trabajadores estatales y a los electores de más bajos recursos.

Pero como si esto fuera poco, el régimen también creó “el carnet de la patria”, otro mecanismo de sumisión y esclavitud con el que el Ejecutivo mantiene un control sobre la sociedad. Todo venezolano que tenga dicho “beneficio” debe ser chavista y gracias a ello obtener acceso a vacunas, vivienda, y otras misiones sociales creadas por el oficialismo.

Ante esto, los venezolanos se ven “obligados” a depender del Gobierno, trabajar por bajos sueldos o “vender sus consciencias” a cambio de comida o beneficios.

“El carnet de la patria es un instrumento de esclavitud moderna porque con comida y ‘beneficios’ te dan recursos para que financies tus necesidades básicas”, sentenció Pereira.

“En Venezuela uno no puede tener un proyecto de vida, el salario ni si quiera te permite comprar la comida, y para conseguir trabajo en la mayoría de los casos tienes que trabajar para el Gobierno, porque las empresas están cerrando. Uno no es libre en el país”, concluyó.

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