Maduro acorralado anuncia demandas absurdas contra países de la región

Pareciera que el régimen se siente acorralado ante toda la presión internacional en su contra: le pedirá "indemnización" al gobierno de Colombia por sus ciudadanos en Venezuela; mientras que a Brasil, Ecuador y Perú les acusó de xenofobia y maltrato.

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Es evidente que al régimen venezolano le incomoda de gran manera que países de la región se manifiesten solidarios con los miles de migrantes que huyen de la crisis (Twitter)

El régimen de Nicolás Maduro, resentido ante las recientes acciones internacionales en su contra, decidió emprender medidas y demandas contra países de la región.

Mientras naciones como Colombia, Brasil, Ecuador y Perú, reciben a miles de venezolanos que huyen de la crisis humanitaria en Venezuela, la dictadura de Maduro arremete contra los gobiernos de esos países.

Pareciera que el régimen se siente acorralado ante toda la presión internacional que tiene “encima”: Pronto países de la región emitirán una demanda en su contra ante la Corte Penal Internacional; a esto se suma la votación en la ONU por violación a derechos humanos, además de las recientes discusiones en la OEA, en el Consejo de Seguridad y en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

El dictador dijo que al gobierno de Colombia le pedirá “indemnización” por colombianos en Venezuela; a Brasil, Ecuador y Perú, por ejemplo, les acusó de xenofobia y maltrato.

“Hay una idea, que he aprobado, de meter una demanda internacional para solicitar una indemnización del gobierno colombiano por los 5,6 millones de colombianos que están aquí (…) Una indemnización por cada colombiano. No tendrían dinero para pagar”, dijo Maduro con tono irónico. “Vamos a usar todos los mecanismos internacionales”, agregó.

Colombia es la nación que más se ha visto afectada por la llegada de casi un millón de venezolanos; sin embargo con la ayuda de organismos internacionales ha logrado enfrentar la situación otorgándole a los refugiados atención en salud, alimentación y hasta educación.

Aunque el gobierno de Maduro sostiene que en Venezuela hay 5,6 millones de colombianos, el más reciente censo poblacional, hecho en 2011, los cifró en 721.000; entre tanto, la cancillería de Colombia los estima en 940.000.

Mientras Maduro asegura que demandará a Colombia por sus nacionales en Venezuela, el gobierno de Iván Duque podría aplicarle la misma medida.

Es evidente que al régimen venezolano le incomoda mucho que países de la región se manifiesten solidarios con los miles de migrantes que huyen de la crisis; y ante eso señaló que presentará una demanda internacional por xenofobia y maltrato.

“Nosotros estamos preparando una acción internacional dirigida principalmente a tres eventos que ya están plenamente demostrados. Uno: el trabajo esclavo. Dos: la xenofobia y los delitos de odio y, tres; el maltrato brutal en contra de mujeres y niños venezolanos”, dijo el ministro de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez.

Aseguró que el Gobierno de Maduro está dispuesto a ir a cualquier organismo internacional al que sea convocado para “mostrar la verdad” con “números, con cifras, con testimonios”.

Que la dictadura venezolana hable de cifras de xenofobia es paradójico, sobre todo cuando exiten pruebas tanto nacionales como internacionales de la deportación masiva de colombianos que Nicolás Maduro emprendió en 2015 violando los derechos humanos.

En esa oportunidad, muchas mujeres con sus hijos fueron separadas de sus esposos, quienes fueron investigados, detenidos y acusados de paramilitares en territorio venezolano.

A jóvenes y adultos que contaban con sus cédulas de identidad de extranjeros, les quitaron sus identificaciones y sin mediar palabras también los deportaron por ser colombianos.

Además en territorio venezolano, en los lugares donde aglomeraban a colombianos a deportar, no les ofrecían comida ni hidratación.

Pero que Maduro además hable de “delitos de odio y maltrato brutal” también se trata de una ironía; cuando el mismo régimen mantiene a cientos presos políticos y ha expulsado con una crisis económica, política y social sin precedentes a millones de venezolanos.

Decía Jorge Rodríguez que en países como Perú, los venezolanos migrantes son “explotados” y tratados como esclavos; sin embargo el país gobernado por Nicolás Maduro figura como la nación con la mayor “esclavitud moderna”.

El Índice Global de Esclavitud 2018, que publica anualmente la organización de ayuda Walk Free Foundation en Australia, define la esclavitud como una “situación de explotación a la que una persona no puede negarse debido a amenazas, violencia, coerción, abuso de poder o engaño”. Venezuela y Haití lideran el estudio.

Pareciera que Nicolás Maduro se siente acorralado porque sobre él pesan acusaciones desde organismos internacionales.

Se dio la discusión en la OEA sobre la crisis migratoria venezolana, se habló de la violación a los derechos humanos en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y, además, se discutió la crisis política en el Consejo de Seguridad, donde el segundo hombre más poderoso del chavismo, Diosdado Cabello, fue señalado de narcotraficante.

A estas acciones de presión en organismos internacionales se suma la posibilidad de que al menos seis países de la región emprendan una demanda contra el régimen de Maduro ante la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de lesa humanidad que sí pueden ser penados en la Haya.

Los crímenes

Fue en 2017 cuando el Consejo de Derechos Humanos de la ONU incluyó a Venezuela en la lista de países que arremeten contra defensores de los derechos humanos.

Un año después, la OEA redactó un informe que desnuda las violaciones contra la oposición venezolana, en el cual se detallan torturas. El documento será entregado a la Corte Penal Internacional (CPI).

Recientemente, también la oficina del Alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos emitió un contundente informe donde se desnudan las atrocidades cometidas por el régimen de Maduro.

Entre los hallazgos reflejados en cada uno de estos informes se revelan crímenes como violaciones a la libertad de reunión pacífica, impunidad, ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias y torturas, además de violación a una alimentación adecuada y a la salud de la población venezolana.

Según el Estatuto de Roma de la CPI, es un crimen de lesa humanidad y una violación de normas fundamentales del derecho internacional, todo acto tipificado como asesinato, exterminio, esclavitud, deportación o traslado forzoso de población, encarcelación u otra privación grave de la libertad física.

Los crímenes de lesa humanidad no prescriben, lo que significa que en cualquier momento Maduro tendría que responder, pues ha cometido contra los venezolanos varios de los delitos mencionados.

La lista de crímenes incluye desde el asesinato público y notorio del capitán Óscar Pérez a manos de las fuerzas de Seguridad del Estado tras las órdenes emitidas por Maduro; que Venezuela lidera la lista de los países de América con mayores niveles de esclavitud moderna; la deportación masiva que emprendió el Ejecutivo con miles de ciudadanos colombianos; el traslado forzoso al que se han visto obligados a sufrir millones de venezolanos para huir de la crisis socialista. Sin contar que la dictadura mantiene bajo su poder a más de 250 presos políticos.

Todos estos casos han sido registrados por organismos internacionales y organizaciones defensoras de derechos humanos, que anhelan que algún día el régimen de Maduro sea condenado por la CPI.

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