Venezuela y Argentina en el «subsuelo» mundial de la libertad económica

El estudio realizado anualmente por el Fraser Institute de Canadá, con la colaboración de Cedice, señala que de 162 naciones, el país gobernado por Maduro es el que está peor posicionado.

Los resultados del estudio muestran que la libertad económica en Venezuela presenta una caída sostenida durante los últimos ocho años. EFE/Miguel Gutiérrez

Chile es el país con mayor libertad económica de América Latina, mientras que Venezuela es el peor del mundo; esto, de acuerdo con el Índice Mundial de Libertad Económica.

El estudio realizado anualmente por el Fraser Institute de Canadá, con la colaboración de Cedice, señala que de 162 naciones, el país gobernado por Nicolás Maduro es el peor posicionado por todos sus controles que impiden el libre ejercicio de la libertad económica.

Los resultados del estudio muestran que la libertad económica en Venezuela presenta una caída sostenida durante los últimos ocho años.

Como ocurrió con el informe anterior, Hong Kong volvió a ocupar el primer puesto, seguido por Singapur, Nueva Zelandia, Suiza e Irlanda. Justo por detrás llegan Estados Unidos y el Reino Unido.

En cuanto al ranking entre los países latinoamericanos, Chile fue una vez más el de mejor desempeño, alcanzando el puesto 15; mientras que Guatemala y Panamá siguieron de cerca en los puestos 23 y 27 respectivamente. Perú quedó en el puesto 44 y Bahamas en el 49.

El caso de Argentina resalta en el informe, porque a pesar de ser una de las economías más grandes de América Latina (tercera después de Brasil y México) y de ostentar un nivel de desarrollo humano alto, se desplomó a lo más bajo del índice de libertad económica, solo superada por Libia y Venezuela.

Por su parte, Venezuela, que alguna vez fue una potencia petrolera y ostentaba altos niveles de desarrollo en la región, lleva largos años de derrumbe económico debido al sistema económico socialista que funciona en dicho país desde hace casi dos décadas y al colapso del precio del crudo.

La libertad de la economía se evalúa con cinco variables: tamaño del Gobierno, sistema legal y derechos de propiedad, existencia de una moneda sana, libertad de comercio internacional y regulaciones crediticias, laborales y empresariales.

El Observatorio de Derechos de Propiedad de Cedice en Venezuela ha demostrado que en los gobiernos del fallecido presidente Hugo Chávez Frías y de Nicolás Maduro ha habido “una política de ataque sistemático” contra el derecho de propiedad.

Con expropiaciones, confiscaciones, nacionalizaciones y fiscalizaciones, el Gobierno ha provocado la caída de la producción interna y generó un proceso de escasez de bienes de todo tipo, que no se había visto nunca en la historia de Venezuela,.

Y es que en el país suramericano se ha convertido en un «peligro» ser propietario o gerente de empresas privadas en Venezuela; de hecho, recientemente la dictadura decidió detener a directivos de varios supermercados tras acusarlos por, supuestamente, haberles escondido productos a los clientes y de alterar los precios.

Las detenciones de gerentes y trabajadores de supermercados en Venezuela han ocurrido en el marco del llamado «plan de recuperación económica» puesto en marcha por Maduro.

“Yo creo que el Gobierno haciendo lo mismo que ha hecho en los últimos años lo único que va a lograr es la multiplicación de la crisis. El hecho de insistir en un intervencionismo ruinoso, el hecho de violentar los derechos de propiedad, es parte de su propia condición terminal y además de una incomprensión de lo que ellos mismos han provocado”, señaló para el PanAm Post Víctor Maldonado, director de la ONG Cedice Libertad.

El especialista explicó que desde la llegada del socialismo de Chávez, en Venezuela han cerrado más de 660.000 empresas. Agregó además que “Venezuela es el país más agresivo con la empresarialidad”.

«Venezuela es un país donde es peligroso ser empresario porque los consideran enemigos del Gobierno, donde hay una Ley de Costos y Precios que inhabilita para tomar decisiones, donde existe un régimen cambiario que no permite acceder a las divisas para comprar los insumos o servicios necesarios, y en el que la rigidez laboral impide poder manejar el factor trabajo con libertad», señaló.

Nos estamos quedando sin industrias, sin comercios, sin empresas de servicios y nos estamos quedando sin empleos productivos.

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