Maduro y sus mentiras quedan al desnudo ante la BBC

Con sus extraordinarias preguntas, Guerin "desnudó" a Nicolás Maduro, lo dejó en evidencia y permitió que el mundo se entere la realidad de la crisis humanitaria.

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Con sus extraordinarias preguntas, Guerin «desnudó» a Nicolás Maduro, lo dejó en evidencia y permitió que el mundo se entere la realidad de la crisis humanitaria sin precedentes que enfrentan los venezolanos (Twitter)

Un Nicolás Maduro con sobrepeso, temeroso y lleno de mentiras ofreció una entrevista a la BBC en la que no solo afirmó que la crisis humanitaria es un «show», sino que además intentó engañar a la audiencia en todas sus respuestas a las preguntas formuladas por la periodista Orla Guerin.

Con sus extraordinarias preguntas, Guerin «desnudó» a Nicolás Maduro, lo dejó en evidencia y permitió que el mundo se entere de la realidad de la crisis humanitaria sin precedentes que enfrentan los venezolanos. Fue una entrevista muy valiente y para nada complaciente, a diferencia de, por ejemplo, la que realizó Jordi Evole.

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Mientras en Venezuela recientemente murieron once niños por vómitos y diarrea, y pacientes con apendicitis se encuentran al borde de la muerte, Maduro asegura que la crisis humanitaria es un «show» auspiciado por Estados Unidos.

«Venezuela no es un país de hambruna. En Occidente se desfigura la situación en Venezuela para justificar cualquier intervención», aseguró.

«Eso es un show que ha montado el gobierno de Estados Unidos con la complacencia del gobierno colombiano para tratar de humillar a los venezolanos», agregó Maduro.

Para el usurpador de la Presidencia, la ayuda humanitaria canalizada por el presidente legítimo Juan Guaidó es una «migaja», y en plena entrevista aseguró que se trata de «comida intoxicada».

«Nosotros decimos no a las migajas que ellos pretenden traer, una comida intoxicada de sobra que tienen. Venezuela produce y trabaja, y nuestro pueblo no necesita ser mendigo de nadie», dijo Maduro en un tono altanero.

Sin embargo desde Venezuela y fuera de las fronteras, los venezolanos piden a gritos la ayuda humanitaria para paliar la escasez de alimentos y medicamentos que ha causado la muerte de miles de ciudadanos.

Pero mientras Maduro habla de «migajas» para los venezolanos que comen de la basura, cualquier ayuda es necesaria, sobre todo cuando se está al borde de la muerte y en muchos casos al punto de desnutrición.

Maduro, que continuó mintiendo en la entrevista, señaló que Venezuela tiene un 4,4% de pobreza extrema. Pero las cifras del régimen chavista contrastan con la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), realizada por las principales universidades de Venezuela, que establece que el 87% de las familias están bajo la línea de pobreza y el 61,2% viven en pobreza extrema.

Para el líder del chavismo «Venezuela no es un país de hambruna» y califica como «estereotipo» la realidad de la crisis humanitaria reflejada en los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales. Asímismo, Maduro acusó a Trump de «bloquearle dinero» que tenía como fin la compra de alimentos y medicamentos.

«El gobierno de Donald Trump nos ha secuestrado US$10.000 millones de cuentas bancarias y otros miles de millones en oro en Londres que son nuestros, dinero con el que íbamos a comprar alimentos, medicinas, e insumos», señaló.

Pero la afirmación de Maduro es completamente desmontable, sobre todo, porque recientemente emprendió un envío de 100 toneladas de ayuda humanitaria a Cuba. ¿Cómo es que denuncia un bloqueo económico para comprar alimentos y medicamentos para los venezolanos, pero sí puede enviar tal cantidad de productos a la isla?

En la entrevista, Maduro señaló que sus números oficiales revelan que solo se han ido del país 800.000 venezolanos; sin embargo esa es otra cifra desmontable, pues según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) existen al menos 3 millones de venezolanos refugiados y migrantes en todo el mundo.

Para Maduro la razón de la emigración es la supuesta «guerra económica y persecución financiera» internacional; sin embargo a pesar de que denuncia dichas «agresiones» sigue sin permitir el ingreso de ayuda humanitaria bajo la excusa de una «intervención internacional».

Entre otras mentiras, el usurpador señaló que «Venezuela tiene los problemas que pueda tener cualquier país del sur, del tercer mundo, de América Latina»; pero ignora que el país suramericano tiene la inflación más alta del mundo, los salarios más bajos de la región y una escasez de alimentos y medicamentos que superan la economía de un país en guerra.

Para alegar que supuestamente en Venezuela hay democracia, Maduro señaló que el chavismo ha «ganado 23 de 25 elecciones»; sin embargo no comentó que los últimos comicios en el país suramericano son cuestionables y sin garantías debido a que se anuló a los principales partidos de oposición, apresó a los líderes políticos, inhabilito a candidatos opositores,  impidió la observación internacional y hasta modificó resultados electorales de la mano del chavista Consejo Nacional Electoral (CNE).

En plena entrevista Maduro también se dio el «lujo» de desmentir lo que no es un secreto ante el mundo: no es reconocido por la mayoría de los países democráticos y perdió legitimidad al usurpar el poder.

El dictador asegura que no son 50 países los que lo desconocen, sino solo 12. Una afirmación que a simple vista es una mentira pues la mayoría de los gobiernos de América y Europa lo desconocen como presidente.

Para Maduro, todo es una «guerra política del imperio estadounidense, de la extrema derecha y del Ku Klux Klan que hoy gobierna en la Casa Blanca para apoderarse de Venezuela».

Sin embargo, el gobierno de Donald Trump se ha convertido en el primero en sancionar la corrupción y la violación a derechos humanos en Venezuela, se ha encargado de desmentir y mostrar pruebas de que el régimen se convirtió en un narcoestado y ante ello, ha decidido tomar medidas.

Trump, y los principales gobiernos del mundo, han decidido ayudar a destruir la dictadura, para que  Venezuela recupere la democracia.

Ante la pregunta: ¿Hay alguna circunstancia bajo la que usted consideraría dejar el poder? Por primera vez Nicolás Maduro dijo la verdad: «No se trata de una persona. Yo no estoy en el poder porque yo quiero ni se trata de que pueda dejar el poder como una decisión individual».

Por primera vez el usurpador reveló que no es él quien manda, que detrás de él hay un equipo (presuntamente de militares) que lo mantienen en el poder. Al parecer, Maduro es solo un rehén.

Pero la pregunta que terminó de destruír a Nicolás Maduro en la entrevista fue: ¿Podría decirme cuánto cuesta un kilo de queso en Venezuela?

La respuesta: «Tiene distintos precios de acuerdo a la región». Maduro no supo responder que en Venezuela un kilo de queso tiene el valor de un salario mínimo; que el sueldo mensual de un venezolano solo alcanza para comprar eso y no cubrir la canasta básica. El dictador reveló que no hace compras como el pueblo y que no tiene las mismas necesidades.

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