Crisis eléctrica en Venezuela: Caracas solo es la punta del iceberg

Fuera de la capital venezolana, la crisis humanitaria y los apagones generados por dictadura, son mucho peor. Hay estados sin servicios públicos desde hace semanas

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«La situación es demasiado caótica al interior del país, no hay cómo transmitir, no hay señal, la gente se entera de lo que sucede como dos días después» (Twitter)

Si vivir en Caracas, la capital venezolana, se ha convertido en una pesadilla por los apagones, la escasez de agua y alimentos, imagine vivir en el interior del país con apagones diarios de más de 18 horas y sin señal alguna para poder comunicarse.

«La situación es demasiado caótica en el interior, no hay cómo transmitir, no hay señal, la gente se entera de lo que sucede como dos días después», dicen al PanAm Post periodistas del estado Carabobo, en la región central del país.

Mientras en Caracas los cortes de luz se dan por intervalos de 5 a 8 horas, en el interior del país los venezolanos enfrentan cortes de luz de 12, 18 y hasta 24 horas. El estado Zulia, uno de los más calurosos del país, es el más afectado.

Mientras el interior del país sufre apagones constantes y se mantiene sin acceso al agua potable, el usurpador Nicolás Maduro anunció un plan de racionamiento eléctrico de 30 días; sin informar exactamente cómo se llevará a cabo, ni el horario en el que se desarrollada.

En solo un mes Venezuela ha sufrido decenas de cortes de luz que afectaron a la mayor parte del país y se prolongaron durante varios días. El Gobierno, que acude a su viejo argumento de que los fallos son a raíz de ataques diseñados para desestabilizar el ya muy tenso clima político, busca controlar una red eléctrica aquejada por la mala gestión y la desinversión.

Pero lo que sucede en el estado Zulia, al occidente del país, se puede asemejar a un apocalipsis. El estado más caluroso del país no tiene acceso a los servicios básicos: ni luz, ni agua, ni aseo urbano; y ante los masivos saqueos también es muy difícil adquirir alimentos y medicamentos.

Desde el primer apagón, el 7 de marzo, se registraron saqueos que dejaron como resultado más de 600 comercios destrozados en el oeste y zona norte de Maracaibo, la capital del estado. 100 horas después se restableció el servicio. Pero hasta ahora las fallas no han cesado y los zulianos tienen más de 5 días sin luz.

«Aquí no hay servicio de aseo urbano, todo está lleno de basura, imaginen entonces la cantidad de moscas y roedores que nos rodean (…) Por las altas temperaturas uno duerme afuera, en el techo o con las ventanas y puertas abiertas. (…) No hay agua. El agua que se compra o consigue es para cocinar y mantenerse hidratado. Bañarse es un lujo (…) Hay brotes/virus atacando la piel y salud de muchos», señaló a través de las redes sociales la comunicadora Andrea Colmenares.

«Conseguir comida en el Zulia es una prueba de resistencia en todo sentido. Hay que caminar horas y horas en pleno sol y hacer colas kilométricas para conseguir comercios con verduras, carne, agua o cualquier producto que se pueda pagar por punto de venta. La mayoría cobra en efectivo o en dólares. Y el resto donde se podía conseguir alimentos están saqueados o cerrados de momento. ¿Y la comida en las neveras? Se prepara y comparte para que no se pierda ni se dañe. El Zulia lleva más de una semana sin electricidad», añadió.

Zulia es el segundo estado más poblado de Venezuela y el territorio con las mayores reservas de petróleo del país; sin embargo, hoy es «tierra de nadie». Los comercios están cerrados, los saqueos se han hecho masivos, las comunicaciones son imposibles pues las telefonías no cuentan con señal ni plan de datos, los colegios no están abiertos y los servicios públicos desaparecieron.

Bajo unos 42º C, los venezolanos deben enfrentar grandes apagones que los obliga a salir de sus casas para airearse, ya que no se pueden activar los aires acondicionados ni ventiladores. Los zulianos aseguran que “es como vivir en el infierno”.

Mientras esto sucede, el resto del país también enfrenta constantes apagones, sobre todo en el interior del territorio.

“Ataque cibernético”, “ataque electromagnético”, “sabotaje eléctrico”, “un camión hackeó todo el sistema eléctrico” y “ataque con papagayos”, son algunas de las excusas del oficialismo para dar respuesta sobre los constantes apagones.

Especialistas han denunciado que la falla eléctrica y masiva que se dio en el país es consecuencia de la destrucción del sistema hidroeléctrico, la falta de inversión y la escasez de personal capacitado.

El presidente de la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica, Mecánica y Profesiones Afines (Aviem), Winston Cabas, desmintió al régimen de Maduro sobre el supuesto ciberataque contra la hidroeléctrica Guri durante la primera gran falla, pues informó que el control automatizado de esta es analógico, por lo cual sería imposible un “ataque cibernético” desde el exterior.

Cabas añadió que el Estado actualmente aplica un racionamiento eléctrico en todo el país “porque no tiene generación termoeléctrica”.

“La generación termoeléctrica del país está en el suelo. De los 16.000 megavatios (MV) instalados se dispone de 2.500 MV. No hay complementariedad entre la generación termoeléctrica y la generación hidroeléctrica. Si se cayó la generación hidroeléctrica (el jueves 7 de marzo), queda muy poca generación termoeléctrica”, aseguró.

El ingeniero Miguel Lara aseguró al PanAmPost que lo que sucede en el sector eléctrico venezolano es “con conocimiento de causa”. “El deterioro del sistema eléctrico se ha profundizado principalmente porque su generación ha venido descendiendo a tal punto de que hoy genera en el país mucho menos de lo que se producía hace 20 años”, expresó Lara.

El chavismo en Venezuela logró convertir el sistema eléctrico del país suramericano en uno de los más subdesarrollados y abandonados del mundo.

Desde hace más de 16 años el Estado venezolano no ha efectuado las inversiones necesarias en el sistema de generación termoeléctrica. Las plantas están trabajando a un 10 % o 20 % de su capacidad. Por esta razón, desde Caracas hasta estados en el interior del país sufren de apagones diarios y simultáneamente, a tal punto que el principal aeropuerto del país ha quedado paralizado.

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