Maduro pide auxilio a sus aliados para sacar a flote un falso diálogo

Una vez más, el usurpador aboga por un supuesto diálogo con la oposición para oxigenar su estadía en el poder.

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Mientras Maduro insiste en un supuesto diálogo con mediación internacional; los venezolanos recuerdan todos los intentos infructuosos en los que hasta el papa Francisco ha admitido el fracaso. (Twitter)

Una vez más Nicolás Maduro aboga por un supuesto diálogo con la oposición. Y para ello pidió ayuda a sus países «amigos» México, Bolivia, Uruguay y algunos países del Caricom. Sin embargo, el Gobierno del presidente (e) Juan Guaidó reiteró que en Venezuela «no habrá falsos diálogos».

«Pido a los Jefes de Estado y Primeros Ministros de México, Uruguay, Bolivia y el Caricom, retomar la iniciativa de diálogo propuesto en el Acuerdo de Montevideo. Ratifico mi plena disposición para un Gran Diálogo Nacional con todos los sectores por el bienestar de la Patria», dijo Maduro, quien en cinco intentos de diálogos políticos ha incumplido cada uno de los acuerdos pactados, convirtiendo las negociaciones en fracaso y oxigenando su estadía en el poder.

El Mecanismo de Montevideo fue activado en febrero pasado por México, Uruguay y el Caricom; posteriormente se unió Bolivia, con el objetivo de buscar una solución a la crisis venezolana a través del diálogo y la negociación; pero en realidad está encabezado por los gobiernos aliados de Maduro para darle más tiempo a la usurpación y «desinflar» al Gobierno de Juan Guaidó.

Por su parte, Guaidó ha dicho en reiteradas oportunidades que solo dialogará si se concreta la salida de Maduro del poder, está «usurpando» la Presidencia luego de haberse robado unas elecciones, calificadas por el mundo como «fraudulentas».

Y es que mientras Maduro insiste en un supuesto diálogo con mediación internacional; los venezolanos recuerdan todos los intentos infructuosos en los que hasta el papa Francisco ha admitido el fracaso.

Carlos Vecchio, embajador de Guaidó en Estados Unidos, señaló que la única iniciativa sincera y rigurosa es la salida de Maduro del poder.

«Hablan de diálogo de la boca para afuera. Su “diálogo” es encarcelar a Marrero, asesinar venezolanos con colectivos y querer encarcelar al presidente Guaidó. Venezuela no necesita falsos diálogos», señaló.

La comunidad internacional ha sido testigo de los diálogos infructuosos, y buena parte de ella se ha manifestado en contra de la propuesta de Maduro.

El pasado mes de marzo el canciller paraguayo, Luis Alberto Luis Castiglioni, rechazó el diálogo con Maduro porque considera que lo utilizaría como un “balón de oxígeno” para mantenerse en el poder.

En febrero, una declaración contundente dirigida al Vaticano, y ante la convocatoria al diálogo emprendida por Uruguay y México, los once países del Grupo de Lima la calificaron como un «simple ardid diplomático que beneficia únicamente» a Maduro.

Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú han entendido que cada diálogo entre el chavismo y la oposición en Venezuela han terminado infructuosos y solo han servido para mantener a Maduro en el poder.

Hay que recordar que la crisis en Venezuela ha causado una implosión geopolítica en el sistema internacional que sitúa a Donald Trump como líder de una coalición de países dispuestos a seguir generando sanciones que presionen aún más la salida de Maduro y que entienden que con el régimen dictatorial no tiene sentido dialogar.

A esto se suma la posición del presidente (E) de Venezuela, Juan Guaidó, quien también ha descartado un diálogo con Maduro y su cúpula, pues el único objetivo es que el chavismo abandone el poder.

Antecedentes y consecuencias de diálogos fallidos

En enero de 2017 la oposición venezolana aseguró que no participaría más en las conversaciones si el régimen no cumplía con los compromisos adquiridos, entre ellos la liberación de presos políticos, la aceptación de ayuda humanitaria y la presentación de un calendario electoral. Sin embargo, la dictadura no cumplió, y pese a ello la MUD cedió por cuarta vez.

El incumplimiento de los acuerdos por parte de Maduro hizo expulsar hasta al Vaticano de las conversaciones. Ese mismo mes el papa Francisco tomó la decisión de no enviar, hasta nuevo aviso, a su delegado internacional para participar en el diálogo que inició en 2016.

Y es que para Venezuela ha sido un “dolor de cabeza” cada intento de diálogo con el chavismo. Es allí donde los presos políticos son usados como “fichas de ajedrez”; liberan a algunos y apresan a otros más.

Con los pasados intentos de negociación solo se multiplicaron los presos de conciencia, la crisis humanitaria se agravó y la oposición quedó expuesta ante el mundo. Mientras más cedía, más se fortalecía el chavismo.

Entre diálogo y diálogo la oposición optó por un referendo revocatorio que no tuvo éxito porque fue desmontado inconstitucionalmente por la dictadura.

Lo mismo sucedió con una prometida marcha al palacio presidencial de Miraflores, una manifestación exigida por el pueblo para presionar aún más al régimen de Maduro, sin embargo, la misma MUD decidió posponerla bajo la excusa de un nuevo intento de diálogo con la participación del Vaticano. La dictadura no cedió, el Vaticano se paró de la mesa y se multiplicaron los presos políticos.

Con el paso de los meses, y tras los diálogos fallidos, en 2017 la población venezolana salió a las calles descontenta, a la que se sumó una vez más la dirigencia opositora; luego de cuatro meses de manifestaciones, el régimen dejó más de 100 venezolanos muertos que levantaron su voz contra la dictadura.

Luego de estas protestas, en 2018 hubo un último diálogo en República Dominicana para, presuntamente, lograr que las elecciones presidenciales fueran libres y democráticas. Sin embargo, la oposición no firmó el acuerdo porque no cumplía dichas condiciones. Consecuencia de no cumplir las condiciones interpuestas por la dictadura en dicho acuerdo, varios diputados de la oposición terminaron exiliándose, entre ellos el expresidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges.

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