Banco Central cierra por primera vez mientras Maduro sigue robando oro

Mientras la dictadura decide robar el oro del país suramericano, por primera vez en la historia contemporánea de Venezuela, el edificio del Banco Central se encuentra cerrado.

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Las ventas de lingotes «bajo la mesa» y sin aprobación de la legítima Asamblea Nacional de Venezuela, son una de las pocas maneras que tiene la dictadura para obtener dinero efectivo (Ciudad Caracas)

El usurpador Nicolás Maduro volvió a sacar ilegalmente ocho toneladas de oro, avaluadas en 335 millones de dólares, de las bóvedas del Banco Central de Venezuela (BCV) para venderlas «bajo la mesa» en el exterior.

El oro, que es propiedad del Estado venezolano, se ha convertido en el «salvavidas» del régimen que usa las riquezas venezolanas para mantenerse en el poder.

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Un diputado opositor y una fuente de la dictadura dijeron a Reuters que este lote de oro que extrajo Maduro se da luego de que otra cantidad similar fuera sustraída en febrero.

El diputado venezolano Ángel Alvarado señaló que con este último movimiento sumarían en total 24 toneladas de oro con las que el régimen se apropió desde enero.

La fuente del régimen dijo que en el BCV aún quedan unas 100 toneladas de oro, aunque poco a poco se van desvaneciendo gracias al saqueo protagonizado por Maduro y sus aliados.

Las ventas de lingotes «bajo la mesa» y sin aprobación de la legítima Asamblea Nacional de Venezuela son una de las pocas maneras que tiene la dictadura para obtener dinero efectivo y así mantenerse en el poder y pagar parte de sus deudas, tanto internas como externas.

Banco Central de Venezuela, a puerta cerrada

Mientras la dictadura decide robar el oro del país suramericano, por primera vez en la historia contemporánea de Venezuela, el edificio del Banco Central se encuentra cerrado y sin que exista información oficial alguna.

Fuentes ligadas a la entidad financiera aseguran que el cierre del banco se da por falta de agua y tras los apagones, sin embargo, especialistas aseguran que no hay razones para que la sede se mantenga cerrada, pues «el BCV dispone de fuentes de agua propia en su subsuelo”.

De acuerdo con el portal de noticias Konzapata, el BCV no solo se estaría usando para el robo de toneladas de oro, sino que, además, podría estar funcionando como un «búnker», ya que está ubicado estratégicamente en las cercanías del palacio presidencial de Miraflores. Todo esto en medio de una inestabilidad política con un Maduro más débil que nunca.

A falta de divisas, minería ilegal

Y es que a falta de la producción petrolera en Venezuela, el régimen de Maduro habría encontrado otra manera de “autofinanciarse” para mantenerse en el poder: estaría exportando oro de manera ilegal.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ya advirtió que Venezuela recurre de manera creciente al comercio de oro “sin control medioambiental ni de contabilidad” para financiar las redes de corrupción que sostienen a la dictadura.

El secretario asistente del Tesoro, Marshall Billingslea, denunció el expolio de las minas de oro en el sur de Venezuela y aseguró que “se está aproximando a una situación similar a la de los diamantes ensangrentados” en África.

Según el funcionario, en los últimos meses se calcula que habrían salido de Venezuela “21 toneladas métricas de oro”, que han ido “principalmente a Turquía”, lo que equivaldría a 840 millones de dólares.

El oro “se está sacando del país sin que haya contabilidad alguna para saber a dónde van a parar los fondos”, indicó.

Actualmente, es casi imposible calcular la cantidad de oro existente en el Arco Minero Venezolano, se cree que podría estar entre unas 8 000 toneladas, las cuales equivalen 243 000 millones de euros, sin contar, además, las reservas de coltán, bauxita, cobre y diamante que también reposan en el lugar.

Un reportaje de The Times revela una serie de vuelos misteriosos que han salido desde Caracas y que han generado sospechas de que el régimen de Maduro está sacando secretamente toneladas de oro del país y vendiéndolo a comerciantes en África y el Medio Oriente.

El 1 de marzo, un Boeing 777 que pertenecía a la aerolínea rusa Nordwind y que se cree que no tenía pasajeros a bordo fue rastreado volando desde Caracas a Kampala, la capital de Uganda. Se detuvo allí por unas horas antes de continuar a Zanzíbar y luego regresar una vez más a la capital venezolana.

El mismo avión fue visto en el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía, que sirve a la capital venezolana a fines de enero, donde aparentemente se estaba preparando para volar a los Emiratos Árabes Unidos con un cargamento de 20 toneladas de oro, con un valor de 650 millones de euros.

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