Sanciones de EEUU debilitan a cubanos en Venezuela, pero no son suficientes

Aunque las sanciones empiezan a surtir efecto contra la dictadura, la experiencia cubana demuestra que estas no son suficientes para la caída de Maduro.

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“La red de inteligencia ha mermado en cierto modo al cortar el suministro de petróleo a Cuba». (Fotomontaje PanAm Post)

Las sanciones petroleras impuestas por Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro empiezan a surtir efecto, no solo en funcionarios del chavismo, sino también en la red de espías cubanos que se mantiene en el país suramericano por orden e la dictadura Castro.

En una entrevista realizada por El Nuevo Herald, el presidente (e) de Venezuela, Juan Guaidó, señaló que las sanciones están impactando la capacidad de Cuba de seguir espiando en Venezuela.

“La red de inteligencia ha mermado en cierto modo al cortar el suministro de petróleo a Cuba [con las sanciones]. El respaldo de nuestros aliados deja sin financiamiento esas redes”, dijo.

Explicó que el efecto de las sanciones puede verse, por ejemplo, en la red de monitoreo social que la dictadura cubana mantiene a través del programa de salud Barrio Adentro, donde las instalaciones de atención médica operadas por personal cubano recaudaban datos sobre los individuos.

Señaló que Cuba tiene presencia en toma de decisiones: «es el anillo cercano de seguridad. Maduro confía tan poco en las fuerzas armadas que su anillo de seguridad más cercano es cubano”, dijo.

A pesar de las sanciones impuestas por Estados Unidos contra los regímenes de Cuba y Venezuela, los aliados socialistas están haciendo hasta lo «imposible» para evadirlas y continuar con su poderío.

El pasado mes de marzo se conoció que la isla continúa enviando militares cubanos para sostener a Maduro. «Están citando a los jóvenes, los están haciendo comprometerse, firmar, para ir a Venezuela cuando haga falta», dice un cubano en un video publicado por el periodista Yusnaby Pérez el pasado 6 de marzo.

Con Venezuela, el régimen de los Castro logró mantener el apoyo financiero que le permitiera continuar sometiendo a los cubanos. La permanencia del chavismo en el poder, al final, se vuelve esencial para la subsistencia del régimen castrista.

Buques militares-petroleros para evadir sanciones

Recientemente, se conoció que Maduro decidió convertir los buques petroleros en barcos de guerra tras custodiarlos con personal activo de la Fuerza Armada de Venezuela (FANB). Esto, ante la posibilidad de que Estados Unidos intente bloquear el envío de crudo a Cuba.

La decisión del régimen de Maduro estaría relacionada con el embargo petrolero impuesto por Estados Unidos a todas las navieras y buques que decidan enviar crudo venezolano a otros países, sobre todo a Cuba.

La decisión de militarizar los buques petroleros surge luego de conocerse una acción que podría calificarse de secuestro encabezado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), el cual tomó por la fuerza al buque petrolero venezolano Manuela Sáenz para obligarlo a transportar gasolina y diésel a Cuba, contraviniendo las sanciones internacionales y las órdenes del presidente (e) de Venezuela, Juan Guaidó.

El pasado 1 de mayo los funcionarios de inteligencia decidieron sustituir al capitán del «Manuela Sáenz» cuando este se negó a llevar la nave a la isla, e intimidaron a la tripulación que había protestado ante la medida. Bajo amenazas, abordaron el barco, y de esta manera aseguraron el traslado de estos combustibles a la isla.

Piratería socialista

Y es que tras el embargo petrolero que Estados Unidos le impuso al régimen de Maduro, para acelerar su caída, la dictadura busca nuevas maneras de hacer llegar el petróleo a Cuba. Ahora también lo hace gracias a la piratería.

De acuerdo con Miami Diario, la dictadura está usando piratas para transbordar petróleo a más de 30 buques extranjeros y así evadir la penalización del Departamento del Tesoro.

Asimismo, la estatal petrolera venezolana, PDVSA, le huye a embargos e incautaciones internacionales haciendo transferencias de crudo en altamar; una medida que se asemeja a la que utilizan los contrabandistas o narcotraficantes para eludir a la justicia.

Aunque las sanciones obligan a Cuba y a Venezuela a idear nuevas maneras para mantenerse en el poder y recortan los ingresos de dichos países, la verdad es que las sanciones no son suficientes para salir de las dictaduras; pues el régimen de la isla se ha mantenido en el poder por décadas a pesar de la presión internacional.

De acuerdo con el economista y periodista Benjamín F. DeYurre, las sanciones no lograrán la caída del régimen de Maduro, pero ayudan a aumentar la presión sobre él.

«¿Cómo se derrocan a las tiranías comunistas? ¿Quizás con operaciones de inteligencia para desestabilizar a los gobiernos? ¿O con acciones militares en el terreno? Cada situación específica requiere un tratamiento especial. Lo importante es no quedarnos solo con las sanciones», señaló en su artículo de opinión publicado a principios de mayo en El Nuevo Herald.

Comunidad internacional temerosa

En relación con la salida de Maduro, la comunidad internacional aún no se pone de acuerdo sobre cuál es la mejor opción.

De hecho, recientemente Estados Unidos se mostró en desacuerdo con Canadá, pues este último considera que negociar con el régimen de la isla es la mejor manera para presionar la caída de Maduro.

«En el Grupo de Lima reconocemos que Cuba puede potencialmente jugar un papel positivo en el bienestar y la futura estabilidad de Venezuela», afirmó Trudeau; a lo que el vicepresidente Mike Pence señaló que está en desacuerdo.

Y es que un sondeo, llevado a cabo por la encuestadora venezolana Meganálisis, reveló que el 89 % de los venezolanos verían con buenos ojos que una coalición militar extranjera termine con la dictadura de Maduro.

Venezuela clama por una intervención militar, pide ayuda al mundo para poder salir de la dictadura; es el régimen el que tiene las armas, los inocentes mueren por exigir sus derechos y por la escasez de alimentos y medicamentos. Entre tanto, el mundo se apega solo a sanciones y a comunicados que quedan en papel.

En Venezuela se agotaron las opciones democráticas. En el país suramericano no pueden haber elecciones libres, porque el órgano electoral está a manos del chavismo; tampoco puede haber justicia porque el Tribunal Supremo está secuestrado por el oficialismo. Solo queda la Asamblea Nacional de Venezuela, que se ve atada de manos tras ser completamente bloqueada por el régimen.

En Venezuela se han registrado masacres, como la de Óscar Pérez y su equipo; asesinatos y torturas, marchas masivas y pacíficas, crímenes de lesa humanidad como el exterminio. Maduro sacó a presos de las cárceles para asesinar venezolanos, armó a la población civil para defender la revolución, unos militares desertan y otros se aferran al poder, pero el venezolano de a pie no encuentra salida, más allá de huir de su tierra a costa de lo que sea.

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