Dicotomía de Bachelet: ayudar a la dictadura o a Venezuela

Los venezolanos temen que pueda beneficiar a Maduro.

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Es la primera vez en 17 años que un alto funcionario internacional de derechos humanos visita el país en medio de una situación humanitaria sin precedentes. (Fotomontaje PanAm Post)

Si la alta comisionada de derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet, quisiera, podría lograr el incremento de sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro tras su visita a Venezuela, luego de conocer de primera mano la crisis humanitaria que enfrenta el país suramericano.

La expresidente de Chile llegó este miércoles 19 de junio a Venezuela para abordar la crisis causada por el régimen chavista. Sin embargo, los venezolanos temen que su llegada al país pueda beneficiar aún más a la dictadura.

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Es la primera vez en 17 años que un alto funcionario internacional de derechos humanos visita el país en medio de una situación humanitaria sin precedentes, enmarcada en cientos de fallecimientos por la escasez de insumos y alimentos básicos.

«Que la señora Bachelet pueda constatar la situación de forma presencial, le otorgará un mayor valor a su informe escrito, el cual deberá presentar en las próximas semanas. Luego de la presentación de ese informe escrito, quedará en manos de los países tomar las medidas que consideren apropiadas para aumentar la presión (por ejemplo, la Unión Europea podría aumentar las sanciones)», explicó para el PanAm Post el especialista en derecho internacional, Mariano de Alba, quien agregó que en septiembre Bachelet debe presentar un informe oral de actualización ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

El especialista señaló, además, que es muy probable que la expresidente de Chile continúe con un discurso en contra de las sanciones financieras internacionales:

Lo que muy probablemente diga también la señora Bachelet, porque ya lo ha dicho, es que las sanciones financieras impuestas por EE. UU. contribuyen a agravar la crisis económica. Y a esa parte es que va a tratar de aferrarse el régimen de facto.

La Alta Comisionada es crítica de las sanciones de Donald Trump para asfixiar a Maduro, apoyado por los militares, Rusia y China.

Bachelet llegó a Caracas, y en sus primeras horas se reunió con el canciller usurpador Jorge Arreaza en la Casa Amarilla. La prensa no tuvo acceso a ella y estuvo fuertemente custodiada por organismos de seguridad.

Bachelet se reunió este jueves con representantes de la dictadura chavista, en su segunda jornada en Caracas, a propósito de una visita de tres días al país. EFE/ Miguel Gutiérrez

Por su parte, el presidente (e) de Venezuela, Juan Guaidó, a quien más de 50 países reconocen, señaló que espera reunirse este viernes con Bachelet a fin de buscar soluciones a la grave crisis que enfrenta el país.

«Esperemos que sea el viernes nuestra reunión con la alta comisionada de los derechos humanos», dijo Guaidó, e indicó que el encuentro «tiene que ver con aproximación a soluciones».

Destacó además que sería un «error» reunirse con la alta comisionada para pedir «únicamente por un elemento», debido a que el problema de Venezuela es estructural. «Vamos a una solución real al conflicto, y espero que sea así y estoy seguro de que va a ser», remarcó.

Diego Arria, expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU, diplomático, político y exembajador por Venezuela, le dijo al PanAm Post que la visita puede ser muy importante para el régimen o para la oposición, dependiendo de las acciones de Bachelet.

Ganaría el régimen si Bachelet no logra escaparse de la vigilancia; debe visitar la Tumba (celdas de torturas para presos políticos), el hospital JM de los Ríos, asistir a las manifestaciones y reunirse con Juan Guaidó y reconocerlo como el presidente legítimo.

«Es importante porque su informe puede quedar registrado en el Consejo de Seguridad de la ONU y en el de Derechos Humanos», sentenció Arria.

El deber ser

Según la ONU, desde 2015 unos cuatro millones de venezolanos emigraron por la crisis, marcada por escasez de bienes básicos, una hiperinflación que el Fondo Monetario Internacional proyecta en 10 000 000 % para el 2019, así como por el colapso del sistema de salud y los servicios públicos. Actualmente, Venezuela es el país con más solicitudes de asilo en el mundo.

Se estima que el 22 % de los menores de cinco años sufren desnutrición crónica y 300 000 pacientes están en riesgo por falta de tratamientos y medicinas.

Bachelet tiene previsto reunirse con “víctimas de abusos y de violaciones de derechos humanos”, según su oficina. Sin embargo, en su agenda no figura la visita a centros de salud que se han visto impactados por el creciente número de enfermos desatendidos.

Tampoco tiene en sus planes salir de la capital venezolana para conocer la realidad del interior del país que enfrenta largos apagones diarios y la escasez de servicios públicos como el agua y el gas doméstico.

Al parecer, la alta comisionada de derechos humanos de la ONU solicitó visitar algunos recintos penitenciarios de la capital venezolana, pero aún se desconoce si podrá conocerlos o solo ingresará en cárceles y celdas maquilladas por el régimen.

José Miguel Vivanco, director ejecutivo de Human Rights Watch, señaló que Bachelet debería exigir acceso a prisiones y hospitales en Venezuela.

«Su visita será una gran decepción si se limita a tener reuniones con autoridades y miembros de la sociedad civil. Eso lo puede hacer por Skype desde su oficina en Ginebra», señaló Vivanco a través de su cuenta en Twitter.

Vivanco dijo que la Alta Comisionada de la ONU debería ir a los sitios que Maduro y sus aliados no quieren que vaya. “Ella debe darle un sentido a su presencia en Venezuela”, advirtió.

Susana Raffalli, nutricionista especializada en gestión de la seguridad alimentaria, en emergencias humanitarias y riesgo de desastres, dijo a Prodavinci que Bachelet debería analizar la instalación de una oficina de derechos humanos en el país; y que durante su visita debería pedir la liberación de los médicos detenidos.

Decenas de personas se manifiestan en busca de atraer la atención de la alta comisionada de Naciones Unidas para los derechos humanos, Michelle Bachelet, quien visita Venezuela. EFE/ Rayner Peña

Resaltó la necesidad de acudir a  cualquier unidad de pediatría de un hospital en la zona del arco minero, para que hable con las ancianas que cuidan a los niños desnutridos y con malaria.

«La llevaría a una jornada de salud para medir a los niños y hacerles la antropometría. Se asombrará al ver niñas de 8 y 10 años que caben en la curva de crecimiento de una niña de cinco. Vería el sentido de urgencia de lo irreversible”, sentenció la especialista.

«Una segunda invitación sería llevarla a recorrer las salas de Emergencias de Caracas un viernes o un sábado en la noche, para que vea cómo se trata a un paciente en el suelo, cómo se improvisa un collarín cervical con un pedazo de cartón o un entablillamiento para un hueso fracturado con palos, tablas y trapos”, también dijo a Prodavinci Gustavo Villasmil, miembro de la red nacional Médicos por la Salud.

Hay que recordar que a inicios de marzo Bachelet envió un equipo técnico que durante casi dos semanas estuvo en Caracas y dos ciudades del interior para evaluar la situación de los derechos humanos y las condiciones para la visita de la alta comisionada.

En esa oportunidad, y a pesar de que la dictadura quiso disfrazar la realidad del país suramericano, Bachelet comprobó la violación a los derechos humanos a manos del régimen y por primera vez habló con contundencia desde la ONU.

La expresidente mostró «preocupación» debido a que las fuerzas de seguridad de Venezuela reprimen a la disidencia con el uso excesivo de la fuerza. Reconoció que existen “colectivos armados” que violan los derechos humanos durante las manifestaciones pacíficas “que han sido criminalizadas» y rechazó el limitado acceso de la “libertad de expresión y prensa” en el país.

El maquillaje de la dictadura

La periodista Sebastiana Barraez informó que en el marco de la visita de Bachelet se llevó a cabo una «operación especial» en la cárcel del Helicoide para maquillar las torturas y secuestros que allí suceden diariamente. También empezó a liberar presos políticos como si pudiera ocultar los embates de la dictadura.

«Consistió en operativos de limpieza, pintura, agua, fotos, videos. Hubo inusual operativo médico para comprobar el estado de salud de los pacientes, llevaron a los detenidos a llamar por el teléfono público que hay dentro de las instalaciones todo grabado para hacer videos. También los llevaron al gimnasio a que hicieran ejercicios mientras les tomaban fotografías», señala Barraez en Punto de Corte.

La periodista detalla que la enfermería, que usan para relaciones conyugales, la arreglaron de tal manera que cualquier hospital la envidiaría.

Todos los detenidos, aún aquellos que permanecen presos teniendo boleta de excarcelación, fueron obligados a ser grabados y a decir que allí todo funciona de maravilla y que el trato humano que se les da es envidiable.

En marzo, cuando se dio la visita del equipo técnico de Bachelet, Miguel Pizarro, diputado a la Asamblea Nacional y presidente de la Comisión Especial de Seguimiento de la Ayuda Humanitaria, anunció la pretensión de Maduro de “maquillar” la situación que atraviesa el país.

En esa oportunidad la periodista venezolana Dayana Krays también denunció, a través de sus redes sociales, que la comisión de Bachelet fue hasta la cárcel de Ramo Verde para constatar las violaciones de los derechos humanos, pero sin tener contacto alguno con los presos políticos. Informó que los detenidos tuvieron que gritar desde sus celdas que son torturados.

La ONG Programa Venezolano de Educación-Acción (Provea) denunció, además, que ante la llegada de la Comisión de la ONU al país, la viceministra de Salud estuvo repartiendo pañales y agua en el hospital materno infantil Hugo Chávez, en El Valle (Caracas).

Mientras que Barráez denunció que a 58 presos políticos los sacaron de la cárcel La Planta para hacerle creer a la ONU que ahí solo había extranjeros detenidos.

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