Imposición de visas a venezolanos no ataca el problema migratorio de raíz

La raíz del problema es la dictadura chavista. Si esta no cae, la crisis migratoria irá en aumento.

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Tomás Páez: «Las medidas soberanas tomadas por cada país no son el verdadero problema, la raíz se encuentra en Venezuela». (Acnur)

Mientras la comunidad internacional se niega a una intervención militar en Venezuela y posterga sanciones, también ha decidido implementar restricciones contra los migrantes venezolanos que huyen de la dictadura chavista.

A medida que se profundiza la crisis en el país suramericano también aumentan los países que exigen visa a los venezolanos, poniéndoles así más obstáculos para salir de su país.

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Si bien es cierto que las naciones han decidido implementar medidas migratorias, es importante reconocer que por otro lado han flexibilizado el ingreso de los venezolanos, pues muchos de estos países ahora aceptan pasaportes vencidos teniendo en cuenta la dificultad que tienen los viajeros para adquirir dicho documento en Venezuela.

Las naciones son soberanas y tienen todo el derecho de tomar las decisiones que consideren para proteger a su población, sin embargo, solo están atacando las consecuencias (la migración) de la dictadura, situación que no resolverá el problema de raíz. Para evitar la migración es necesario deponer a Nicolás Maduro.

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Chile, Perú, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Panamá, Trinidad y Tobago, y Puerto Rico son los países que a pesar de conocer la crisis generada por el socialismo han decidido restringir la movilización de los venezolanos a través de la exigencia de visas.

No es suficiente con que los ciudadanos de ese país se encuentren prácticamente secuestrados por no poder acceder a sus pasaportes; sino que además aumenta con el paso de los meses la cantidad de países que buscan restringir el ingreso de los venezolanos.

Chile, por ejemplo, comenzó a exigir a partir del sábado 21 de junio la visa de turista a los ciudadanos venezolanos que deseen ingresar de esa manera al país. Pero adicional a ella, también exige la visa de responsabilidad democrática a aquéllos que deseen migrar a esa nación.

Venezolanos hacen largas filas en el Centro Binacional de Atención Fronteriza (Cebaf) en la ciudad fronteriza de Tumbes (Perú). EFE/Néstor Quiñones

Lo curioso es que el Gobierno de Sebastián Piñera anunció la exigencia del documento de un día para otro, situación que causó molestia en cientos de venezolanos que ya estaban rumbo a ese país. De hecho, muchos de ellos fueron bajados de los aviones luego de haber abordado tras la abrupta decisión.

Perú, por su parte, también tomó la misma medida y creó, a partir del pasado 15 de junio, una visa humanitaria con el objetivo es «asegurar una migración ordenada y segura».

Y es que la migración masiva de venezolanos se convirtió en la peor crisis migratoria en la historia de América Latina, pero los países deciden tomar medidas contra la población desesperada por huir y no contra el causante de la crisis: el Gobierno chavista.

La más recientes cifras, y de mayor rigurosidad, difundidas por la ONU, dan cuenta de que la emigración de ciudadanos venezolanos en los últimos años es de cuatro millones, cifra que equivale aproximadamente a la población de ciudades como Guadalajara (México) o Sídney (Australia).

Están tratando de poner orden

En una entrevista para PanAm Post, Tomás Páez, coordinador del Observatorio de la Diáspora Venezolana, señaló que la migración venezolana que ha llegado a Colombia equivale a la que recibió toda Europa en 2016 o 2017 con la crisis siria.

«Estamos hablando de una magnitud extraordinaria. No hay antecedentes en la historia latinoamericana de algo como esto. Estamos hablando de una Latinoamérica que ha recibido a los venezolanos con los brazos abiertos a pesar de las debilidades que cada uno tienen internamente», señaló.

«Los países están tratando de poner orden en medio de una diáspora de magnitud histórica. Los venezolanos llegan a ciudades con problemas severos y debilidades institucionales, y aún así somos recibidos», destacó el especialista.

Paéz reconoció que a pesar de las solicitudes de visa, existe flexibilidad «como el reconocimiento en el uso de pasaportes vencidos o el otorgamiento de tarjetas migratorias».

El especialista añadió que las medidas soberanas tomadas por cada país no son el verdadero problema, pues la raíz se encuentra en Venezuela.

Estas medidas migratorias no afectan tanto a los migrantes, como el problema de raíz que está en Venezuela donde los ciudadanos no cuentan con pasaportes o deben pagar miles de dólares o euros. La tragedia es Venezuela, el problema es Venezuela.

¿Un muro legal?

Mientras los países de la región han criticado fuertemente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por querer construir un muro para evitar la inmigración, por otro lado el continente americano empieza a poner obstáculos contra los venezolanos que huyen desesperados de su país.

La mayoría de los países ahora exigen que los venezolanos muestren sus pasaportes para poder ingresar. Esto pese a conocer la «misión imposible» que enfrentan los ciudadanos para adquirir el documento debido a que el régimen de Maduro paralizó la entrega.

Migrantes venezolanos esperan para ingresar a Ecuador en Rumichaca, puesto fronterizo entre Colombia y Ecuador. EFE/José Jácome

Conseguir un pasaporte en Venezuela puede costar unos 2 000 dólares en el mercado negro, en un país donde el salario no supera los 7 dólares mensuales.

Los venezolanos están huyendo de su país con muy poco dinero en sus bolsillos y con pocas pertenencias; aunque emigran con la esperanza de conseguir calidad de vida, se están convirtiendo en una gran carga para las otras naciones de la región.

Mientras eso pasa, muchos venezolanos con sueños e ilusiones ven cómo poco a poco se les van “cerrando las puertas” para emigrar, pues es necesario recordar que Maduro ha instalado el “secuestro” como política de Estado, negándoles a miles de ciudadanos el derecho a sus pasaportes. Razón por la cual la solución más expedita es salir del país por vía terrestre y solo con la cédula de identidad.

Los gobiernos del mundo se niegan a ser parte de una intervención militar en Venezuela, pero también se niegan a recibir a los miles de venezolanos que buscan salvar sus vidas y las de sus familiares.

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