Exjefe de Inteligencia de Maduro, el nuevo testigo protegido de EEUU

Luego de dos meses huyendo de la dictadura, Cristopher Figuera reveló cómo Venezuela se convirtió en un Estado criminal.

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(Twitter)

El Gobierno de Estados Unidos tiene en su poder una pieza clave contra Nicolás Maduro. El general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, quien fue jefe de Inteligencia del chavismo, viajó a ese país para revelar los secretos de la dictadura venezolana.

Figuera tiene todas las evidencias que implican a Maduro en negocios ilegales y relaciones con el terrorismo; además, de cómo se manejan los cubanos en el entorno del régimen.

Luego de dos meses huyendo de la dictadura, protegido por organismos de seguridad internacional, el exjefe de inteligencia reveló cómo Venezuela se convirtió en un Estado criminal.

Como jefe de la policía política, Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), Figuera lideró una agencia acusada de detenciones arbitrarias y torturas. Era uno de los cinco oficiales venezolanos sancionados por la administración de Trump en febrero, pero tras respaldar al presidente (e) Juan Guaidó, la comunidad internacional le retiró las sanciones.

Figuera, de 55 años, dijo en entrevista al diario estadounidense The Washington Post cómo se fraguó el levantamiento contra Maduro, por el cual el exjefe de inteligencia tuvo que mantenerse en la clandestinidad y por el cual ahora es una pieza clave para Estados Unidos.

Los negocios criminales de Maduro

El exjefe del Sebin reveló lo que es un secreto a voces: Maduro y su familia son «la cabeza de una empresa criminal».

«Nicolito», el hijo de Maduro, habría sido cómplice de la creación de una compañía que compra oro de mineros artesanales al sur de Venezuela y luego lo vende a precios elevados al Banco Central de Venezuela.

Figuera también informó que comprobó casos de lavado de dinero que involucran a Tareck El Aissami, que es ahora el ministro de industrias de Maduro y que ha sido sancionado y culpado en Estados Unidos por narcotráfico. Además, está vinculado a casos de terrorismo como facilitador de documentos de identidad a terroristas islámicos y ciudadanos iraníes.

Otro descubrimiento de Figuera es la presencia de grupos terroristas e irregulares que operan en Venezuela bajo la mirada complaciente del régimen. Menciona al Ejército de Liberación Nacional (ELN), guerrilla colombiana, que promete ser la primera línea de defensa en caso de una intervención militar para derrocar a Maduro. Dijo que descubrió «que los casos de narcotráfico y de guerrillas no debían ser tocados».

Habló del ya conocido grupo islámico Hizbulá, que mantiene operación en el estado Aragua, Nueva Esparta y Caracas; todos ellos ligados a negocios ilícitos para financiar operaciones en el Medio Oriente.

El chavismo tiene su ejército privado

Cristopher Figuera también informó sobre la existencia de ejércitos privados y paralelos para funcionarios del régimen. Tal es el caso de la ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, quien habría entrenado a prisioneros para su defensa.

Asimismo, Figuera señaló que Maduro cuenta con su equipo de seguridad personal conformado por unos 20 cubanos, y además tiene «tres psicólogos» que se encargan de analizar los discursos del régimen y su impacto; información que confirma los reportajes periodísticos y las afirmaciones de Estados Unidos sobre que la dictadura cubana tiene una fuerte influencia sobre Maduro, además de 20 000 efectivos de inteligencia en Venezuela.

Presos inocentes

Figuera confesó que tiene una «deuda con la gente que sigue en la cárcel». Admite que hay presos inocentes y que «no logró sensibilizar a Maduro».

Hay que recordar que exjefe de Inteligencia fue la cabeza de la policía política de Maduro que aún mantiene tras las rejas a 688 presos políticos. Ese organismo es responsable de que más de 8 700 personas estén sujetas a procesos penales injustos bajo medidas cautelares.

Cómo se fraguó el levantamiento contra Maduro

El exjefe de inteligencia relató cómo se llevó a cabo el levantamiento infructuoso contra el régimen, llamado Operación Libertad. Explicó que un hombre clave fue César Omaña, un médico aventurero y empresario de 39 años que tenía relación con el chavismo y la oposición, y quien empezó a engranar una conspiración contra la dictadura.

El plan era voltear la posición del chavista e ilegítimo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y que este reconociera a Juan Guaidó como presidente, desarticulando a Maduro y maquillando un levantamiento en un acto de «democracia».

Maikel Moreno, presidente del chavista TSJ, «sacaría una sentencia que recuperaría la autoridad de la Asamblea Nacional controlada por la oposición. La asamblea que ya reconoció a Guaidó como presidente interino. Maduro sería forzado a salir», explica el Washington Post.

«Moreno se quedaría como jefe de Justicia en un Gobierno transicional. Pero personas involucradas en las conversaciones dicen que Moreno también estaba pidiendo decenas de millones de dólares para ‘asegurar’ votos en la corte y crear su propia red de seguridad. Figuera dijo que interceptó conversaciones de WhatsApp que indicaban que el total de efectivo que pedía Moreno llegaba a los 100 millones de dólares», relata el diario estadounidense.

Según Figuera, tanto él como Omaña fueron sorprendidos por una afirmación que hizo Moreno el 23 de abril mientras mantenían una reunión en la mansión de este en Caracas. Fue allí donde el presidente del TSJ sugirió que debía ser él, y no Guaidó, el presidente de Venezuela.

Posteriormente, el 27 de abril, Figuera se encontró con Moreno y con Vladimir Padrino, ministro de Defensa de Maduro. Al parecer, ambos estaban muy nerviosos y con pocas intenciones de continuar con el plan para sacar a Maduro del poder.

Relata el exfuncionario de Inteligencia que fue él el responsable de adelantar el levantamiento para el 30 de abril, pues se enteró que se realizaría un «ataque sanguinario» contra la oposición que saldría a marchar el 1 de mayo.

«Figuera y el resto de los conspiradores dicen que recibieron confirmación de que Moreno estaba listo para sacar la sentencia el 30 de abril. Pero después de ver el escepticismo de Padrino, comenzó a hablar con otros líderes militares, insistiendo que el plan tenía que adelantarse. Y se adelantó, pero en las horas tempranas del 30 de abril también comenzó a derrumbarse», relata el Washington Post.

La huída

Luego de que Maduro conociera que Figuera estaba implicado en el levantamiento cívico-militar, habría contactado a su esposa, quien se encontraba en Miami y viajó a Washington para reunirse con funcionarios del Gobierno de Donald Trump. Hay que recordar que Estados Unidos ofreció retirar las sanciones a aquéllos funcionarios chavistas que decidan sumarse a la lucha por la democracia.

«Figuera, contactando a militares en la zona, escapó del país, llegando a la ciudad fronteriza de Cúcuta el 2 de mayo, donde lo recibieron miembros del servicio secreto colombiano. Al día siguiente se reunió en Bogotá con oficiales de EE. UU.», relató el diario estadounidense.

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