Genocidio a manos de Maduro: dictadura tortura y asesina niños en Venezuela

Sin medicamentos, trasplantes, alimentos, ni educación, Venezuela se queda sin niños y pierde a las próximas generaciones.

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Senador Rick Scott: «Maduro y sus matones están haciendo que niños sufran y vivan en condiciones inhumanas». (EFE)

Desde hace años el régimen de Nicolás Maduro inició una guerra contra los niños venezolanos. Los infantes han sido completamente abandonados en medio de una crisis humanitaria sin precedentes y se encuentran a la deriva ante una «crónica de una muerte anunciada». Sin medicamentos, trasplantes, alimentos ni educación, Venezuela se queda sin niños y va perdiendo a sus próximas generaciones.

La dictadura ha reparado un escenario de enfermedades que habían sido erradicadas y que regresaron gracias al abandono de la población infantil. Hizo, además, que desaparecieran los tratamientos médicos, las vacunas y que drásticamente aumentara la mortalidad infantil. Ephraim Mattos, director ejecutivo de Stronghold Rescue & Relief, dijo a Fox News que lo que hay en Venezuela es un «genocidio».

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Este jueves 11 de julio Rick Scott, senador estadounidense, se pronunció sobre la crítica situación de Venezuela, la cual también catalogó como un «genocidio» que está afectando a las generaciones futuras.

El senador lamentó que Maduro y «sus matones» estén «haciendo que niños sufran y vivan en condiciones inhumanas», y aseveró que el dictador «debe irse ahora» para procurar un futuro con calidad de vida para los infantes venezolanos.

Salud de los niños, en terapia intensiva

Un estudio publicado por la revista The Lancet Global Health revela que para el 2016 la mortalidad infantil en Venezuela era de «21,1 muertes por 1 000 nacidos vivos», lo que representó un aumento de aproximado de 1,4 veces frente a la tasa de 2008. Sin embargo, estas cifras podrían ser mucho peores, debido a que la crisis provocada por la dictadura se ha agudizado en los últimos años.

“El aumento de la tasa de mortalidad infantil se deriva del progresivo deterioro del estado nutricional, el colapso del nivel de vida y el colapso del sistema de salud”, afirmaron los autores.

Solo en un hospital de Venezuela, el J.M de Los Ríos, han fallecido decenas de niños por la falta de tratamientos y trasplantes para sus enfermedades. En mayo, por ejemplo, murieron cuatro menores que esperaban trasplante de médula y otros dos perdieron la vida por otras enfermedades.

En el país suramericano las quimioterapias están suspendidas, no se hacen punciones lumbares, no hay reactivos para hematología, el aire acondicionado no funciona, ni siquiera en los quirófanos. Hay grandes apagones y tampoco hay acceso al agua potable.

La falta de medicamentos también es causa de muerte. Según la Federación de Farmacéuticos de Venezuela, en 2018 el país sufría una escasez de medicamentos del 85 % y las condiciones continúan en espiral.

“Una de las mayores crisis de salud que enfrentan los niños es la disentería simple causada por los alimentos contaminados y el agua que se ven obligados a comer y beber solo para sobrevivir en Venezuela (…) La disentería hace que los niños estén aún más desnutridos y deshidratados, lo que complica aún más el problema», dijo Mattos a Fox News. «Los niños que deberían no solo sobrevivir, sino también prosperar, mueren innecesariamente todos los días», resaltó.

Venezuela, que se mantuvo durante muchos años en el primer lugar de medicina preventiva, decayó en proporciones inimaginables, con la reaparición de enfermedades prevenibles y sobre todo con el número de personas afectadas y su trascendencia a las regiones vecinas. Por la escasez de vacunas y la falta de atención en la salud pública, resurgieron el sarampión, el paludismo, la poliomielitis y la difteria.

En el primer trimestre de 2019 fueron diagnosticados 114 casos conocidos y 18 muertes por difteria. “En casi dos años de inicio del sarampión se han confirmado oficialmente 6 000 casos en Venezuela con 78 muertes”, afirma el informe Fracaso del Plan Nacional de Inmunizaciones en Venezuela, presentado por la Sociedad Venezolana de Salud Pública, Red Defendamos la Epidemiología.

Además de la escasez de vacunas y de la atención en salud pública, los niños en Venezuela también enfrentan altos niveles de desnutrición, al punto en que cientos de ellos ya han muerto de hambre.

Niños condenados antes de nacer

De acuerdo con Francisco Valencia, activista venezolano de derechos humanos y director de Codevida, los niños que nacen en Venezuela «están llegando al mundo con enfermedades graves por deficiencias de hierro».

Cientos de mujeres venezolanas en embarazo avanzado, y con graves riesgos para su salud y la de sus hijos, están llegando al centro sanitario de emergencia establecido por Save the Children en la frontera con Colombia para recibir la atención que necesitan, y que difícilmente pueden encontrar en su país debido a que el sistema está colapsando debido a la crisis generada por la dictadura.

Según Save the Children, organización internacional que lucha desde hace 100 años para salvar a los niños en situación de riesgo y garantizarles un futuro, más del 60 % de las mujeres que acudieron a la clínica tenían embarazos de alto riesgo, y más de la mitad de ellas sufrían de anemia por falta de alimentos nutritivos y asequibles en Venezuela.

En su último monitoreo del estado nutricional de niños menores de cinco años, Caritas alertó que la desnutrición infantil en al menos tres estados del país alcanzó los niveles de emergencia. La información corresponde al reporte realizado por la fundación en 14 estados del país.

De un total de 1 302 niños evaluados, Caritas halló que más de la mitad (52 %) estaban desnutridos o en riesgo de estarlo. La fundación también precisa que en las parroquias evaluadas en los estados Sucre, Lara y Portuguesa pasaron el umbral de emergencia, superando el límite de 15 % fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El reporte de Caritas detalla que la desnutrición aguda global muestra una tendencia reciente sostenida en todo el período evaluado, y precisa que el promedio de todos los estados pasó de un nivel de alarma a uno de crisis.

Por su parte, la Fundación Bengoa, especializada en materia de alimentación y desnutrición, determinó cómo ha avanzado la desnutrición crónica en el país. 30 % de los niños evaluados en Caracas en edades escolares (entre los 7 y los 12 años aproximadamente) tienen este tipo de desnutrición. Marianella Herrera, integrante de la junta directiva de dicha fundación, afirmó que

La desnutrición crónica tiene un componente de daño que repercute en el rezago de la talla, pero también en el desarrollo psicomotor y en el cognitivo. Compromete el desarrollo biológico y de capital humano de un país. Son personas que no se van a poder educar adecuadamente.

Alertó que los niños crecen en peores condiciones porque incluso sus madres están desnutridas y ya presentan signos de malnutrición por déficit desde antes de los seis meses. “Una desnutrición crónica significa vulnerabilidad para los bebés. Nacen en desventaja y están inmunodeprimidos”, explicó.

Niños presos y mutilados

La dictadura de Maduro ha sido tan cruel con los niños venezolanos que sin importar los derechos humanos y perpetrando crímenes de lesa humanidad, solo en enero de 2019 detuvo a más de 80 niños en el marco de las protestas antigubernamentales.

A principios de año el régimen secuestró a niños con cáncer, con Síndrome de Down y hasta infantes con edades comprendidas entre 12 y 15 años. En la actualidad, la dictadura tiene bajo su poder a 12 adolescentes bajo su poder y que son calificados por el Foro Penal Venezolano como presos políticos.

Pero el más escandaloso caso que demuestra la violencia y la guerra que Maduro armó contra los niños en Venezuela es el de Rufo Chacón, quién quedó ciego de por vida luego de haber recibido disparos de perdigón por parte de la policía del régimen.

El hecho se dio una semana después de que la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, visitara Venezuela para constatar los casos de tortura, asesinatos y represión perpetrados por la dictadura; y a solo horas de que el régimen asesinara al capitán de corbeta, Rafael Acosta Arévalo, mientras se encontraba «en custodia» por los cuerpos de seguridad del Estado.

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