Venezuela, una “bomba de tiempo” para Latinoamérica

Estados Unidos no es el único país que debería intervenir en Venezuela, el resto de la región debe actuar ante la amenaza inminente que representa el chavismo

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Lo que ocurre en Venezuela no solo afecta a los venezolanos. Toda la región seguirá en peligro mientras el chavismo esté en el poder. (Fotomontaje PanAm Post)

Venezuela, el país que fue conocido por su prosperidad y su producción petrolera, hoy es el país que representa la mayor amenaza para Latinoamérica y el mundo. La masiva oleada migratoria, las vinculaciones con el narcotráfico y el terrorismo, y las alianzas con gobiernos totalitarios, socialistas y dictatoriales representan una «bomba de tiempo».

El portal The American Conservative publicó un artículo titulado: Por qué Estados Unidos no debería estar tan preocupado por Venezuela. En el escrito, Mark Falcoff señala que los venezolanos se metieron solos en el socialismo y «no hay buenas razones para que Washington intervenga».

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El desafortunado artículo no solo desdibuja por completo la realidad de lo que representa geopolíticamente el país suramericano, sino que además ignora cómo la izquierda en América Latina impulsó la victoria de Hugo Chávez y ha respaldado durante décadas la violación a derechos humanos, a la propiedad privada y al libre mercado. La izquierda en la región apoyó económicamente el socialismo en Venezuela permitiendo que dicha nación se haya convertido en refugio de terroristas y narcotraficantes.

Estados Unidos no es el único país que debería estar preocupado por Venezuela, el resto de las naciones de la región deben actuar ante la amenaza inminente que representa la dictadura de Nicolás Maduro.

El socialismo de Chávez y Maduro acabó con más de 10 200 empresas en Venezuela, redujo a mínimos históricos la producción petrolera, emprendió una explotación minera que ha causado un genocidio ecológico, impulso con una crisis humanitaria la mayor migración masiva en la historia de la región.

Joseph M. Humire, especialista en Seguridad, señaló a PanAm Post que la mayor razón por la cual Venezuela es una «bomba de tiempo» es por la masiva migración de venezolanos:

El narcotráfico y el terrorismo siempre ha existido con el régimen de Maduro y de Chávez, pero la migración es algo insostenible. No creo que los Gobiernos de América Latina puedan aguantar tanto. Creo que con el tiempo empezarán a tomar más controles y medidas para restringir el flujo y se pondrá el país en conflicto; será un factor de desestabilización.

En Estados Unidos se está manejando la doctrina de convergencia que significa que en Venezuela se manejan grupos de crimen organizado internacional y se unen con grupos de terrorismo.

«Venezuela es el punto de convergencia más grande e importante de la región donde estos grupos tienen un nivel de protección de Estados donde le han dado apoyo y han aumentado su capacidad», explicó.

«Ese país es territorio de logística y servicios para grupos terroristas y de narcotráfico; comparten abogados, contadores, transportistas, técnicos, etc», detalló. «Venezuela es el territorio de convergencia, el punto logístico para los grupos criminales», sentenció.

Los peligrosos amigos de Maduro

La amenaza que representa la dictadura en Venezuela va más allá. Sus alianzas políticas internacionales han logrado la presencia de Rusia, China, Cuba, Irán y hasta la influencia de Corea del Norte en suelo latinoamericano.

Analista consideran que lo que buscan los rusos en la región es tener incidencia en los países que ellos consideran como el «patio trasero de Estados Unidos», y para ello Venezuela se convirtió en su mejor aliado.

Rusia mantiene presencia militar en Venezuela, acuerdos comerciales con las refinerías del país y además necesita cobrar una deuda que superaría los 20 000 millones de dólares en préstamos y líneas de crédito a Caracas. Además, el Gobierno de Vladímir Putin se ha convertido en el mayor proveedor de armas y vehículos militares de la dictadura Maduro.

La presencia de China en Venezuela también se convirtió en una amenaza para Estados Unidos y los países de la región. El país asiático está tratando de hacerse con el control de los principales sectores industriales y económicos de Venezuela por medio de inversiones masivas y otorgando préstamos a cambio de activos en las compañías gasíferas y petrolíferas venezolanas.

“China está tratando de imponer su control económico en Venezuela invirtiendo en la infraestructura y proporcionando grandes préstamos que Caracas tendría dificultades para pagar”, dijo Craig Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos.

El alto mando militar estadounidense calificó a China como la amenaza más seria a la democracia en el mundo y aseguró que Estados Unidos hará frente al aumento de la influencia china a nivel mundial.

Como si la presencia de China y Rusia en la región no representaran un peligro, el Centro Simón Wiesenthal, la reconocida organización israelí proderechos humanos, dirigió una carta al Secretario General de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, para que actúe en la prevención del “trasplante del Medio Oriente a las Américas”.

La organización se refiere al ofrecimiento que hizo la República Islámica de Irán de enviar a Venezuela miembros de su Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés), recientemente designada como una organización terrorista por Estados Unidos, según información de Infobae.

Aunque ninguna fuente del régimen iraní ni del venezolano han confirmado oficial y públicamente este ofrecimiento, la propuesta coincide con la inauguración el pasado 8 de abril de un vuelo directo entre Teherán y Caracas por medio de la aerolínea iraní, Mahan Air, como parte de los acuerdos bilaterales entre Irán y Venezuela.

De acuerdo con investigaciones, Mahan Air es controlada por IRGC, y además la aerolínea es conocida como medio de transporte de armas. De hecho, países como Alemania y Francia prohibieron sus vuelos, mientras que Estados Unidos la sancionó en 2011.

Venezuela: la casa del terrorismo y el narcotráfico

Un informe del Ejército colombiano confirmó lo que es un secreto a voces: el régimen de Maduro protege a criminales con la ayuda de grupos terroristas.

Reportes de inteligencia del Ejército de Colombia informaron que Seuxis Paucias Hernández, alias Jesús Santrich, líder guerrillero de las FARC, huyó a Venezuela y ahora se encuentra protegido por el Ejercito de Liberación Nacional (ELN); el mismo grupo terrorista que ha manifestado estar dispuesto a proteger a Maduro ante una eventual coalición militar contra la dictadura.

Maduro busca blindar la revolución chavista con la protección de los grupos terroristas colombianos que hoy operan en Venezuela y continúan sus labores criminales. Estos, a su vez, en una especie de asociación, se han comprometido a proteger al régimen y a brindarle beneficios económicos y asesoría en logística criminal.

La dictadura convirtió a Venezuela en tierra fértil para la criminalidad. El país suramericano es investigado en el mundo por permitir el desarrollo de actividades terroristas, narcotráfico, lavado de dinero internacional y corrupción.

Al menos tres grupos terroristas operan desde Venezuela gracias al chavismo: el ELN, las FARC y hasta el islámico Hizbulá. Una razón más que no solo debería preocupar a Estados Unidos sino a los países democráticos de la región.

A esto se suman los funcionarios de Venezuela que hoy son prófugos de la justicia internacional, como es el caso de Tareck El Aissami, vicepresidente del área económica de Venezuela, que está en la lista de los diez prófugos más buscados, luego de que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) publicara su nombre tras ser acusado por «narcotráfico internacional».

La descontrolada estampida migratoria

Mientras el régimen de Maduro se ha convertido en refugio de criminales, también ha generado una crisis humanitaria sin precedentes, donde miles de venezolanos han fallecido por la escasez de alimentos y medicamentos; mientras que la población enfrenta el salario mínimo más bajo de la región, que no supera los 3 dólares mensuales.

Ya hay más de cinco millones de migrantes fuera de Venezuela, y los países ya no tiene la capacidad para recibir a más migrantes. Los países receptores se quedan sin dinero y no reciben la ayuda internacional necesaria para atender la crisis migratoria.

Solo en Colombia se estima que el costo de atender a los migrantes nacionales equivale al 0,3 % del producto interno bruto (PIB), lo que genera una presión en las infraestructuras de servicios públicos, sistemas de salud y educativos.

La crisis migratoria venezolana no ha parado y a medida que se profundiza la crisis también aumenta la cantidad de venezolanos que huye de la dictadura. Si la situación no cambia, habrá una estampida migratoria inimaginable que perjudicará principalmente a los países de la región.

Estas son solo algunas de las cientos de razones que merecen la atención de países como Estados Unidos, pues sí hay motivos para preocuparse e involucrarse en medio de todo lo que pasa en el país suramericano. Además, todos los motivos aquí planteados están establecidos en el principio de Responsabilidad para Proteger que obliga a los países del mundo a actuar para reponer la democracia y la institucionalidad en Venezuela.

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