Chavismo usa “sublevación interna” para atacar a países de la región

El chavismo decidió responsabilizar a la oposición por lo ocurrido y denunció otro intento de golpe al que se denominó "Operación Aurora"

Según el chavista usurpador ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, los atacantes fueron “entrenados en Colombia”, recibieron “colaboración artera del Gobierno de Jair Bolsonaro” y tienen “su base de operaciones en Perú”. (EFE)

El fin de semana se llevó a cabo un asalto a un batallón de las Fuerzas Armadas en Venezuela en el estado Bolívar, el cual fue liderado por indígenas pemones. Mientras por un lado se habla de que fue un intento de robar armas ligado a la explotación del oro y la disputa de poder, por el otro se hace mención a un supuesto levantamiento contra el régimen de Nicolás Maduro.

Un aproximado de 12 pemones armados, liderados por un oficial desertor del Ejército, habrían tomado las instalaciones del 513 Batallón de Infantería Selva Mariano Montilla. Este batallón está ubicado en el sector Luepa, municipio Gran Sabana. El periodista especializado en la fuente de sucesos, Román Camacho, reportó vía Twitter que, según la información policial, en la incursión se sustrajeron 112 fusiles AK-103 y municiones. Según el líder pemón Ricardo Delgado, se trató de un levantamiento ante «tanto atropello del régimen».

La tiranía no dejó pasar la ocasión y, según se conoció, detuvo a al menos siete jóvenes indígenas pemones, al sargento Darwin Balaguera y al líder pemón y exdiputado Juvencio Gómez, quien posteriormente fue liberado.

El chavismo decidió responsabilizar a la oposición por lo ocurrido y denunció, como es costumbre, otro intento de golpe al que se denominó «Operación Aurora»: “En la madrugada de hoy, fue asaltada una unidad militar al sur del país, por sectores extremistas de la oposición, siendo sustraídas un lote de armas de dicha unidad”, escribió en Twitter el chavista y usurpador ministro de Defensa, general Vladimir Padrino.

Además, el régimen acusó a varios países de la región de participar en el robo. Según el también usurpador ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, los atacantes fueron “entrenados en Colombia”, recibieron “colaboración artera del Gobierno de Jair Bolsonaro” y tienen “su base de operaciones en Perú”.

“Es una estrategia golpista de triangulación de gobiernos del Cartel de Lima para producir violencia, muerte y desestabilización política en Venezuela”, tuiteó por su parte el canciller Jorge Arreaza.

El ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Gustavo Meza-Cuadra, negó que su país esté involucrado en el asalto a la unidad militar al sur de Venezuela.

Hasta ahora la oposición liderada por el presidente interino Juan Guaidó no ha emitido pronunciamiento alguno, pues presuntamente el régimen estaría aprovechándose de un asalto de armas vinculado a luchas de poder entre bandas y la explotación del oro, para responsabilizar nuevamente a la disidencia.

En la zona el Gobierno explota oro y diamantes, y se han presentado varios enfrentamientos armados, principalmente entre grupos criminales que se disputan el control de territorios para la minería ilegal.

La importancia de Bolívar y el negocio de la minería

En los últimos años el estado Bolívar se ha mantenido en manos del chavismo. Era de esperarse que en las pasadas elecciones regionales el régimen hiciera hasta “lo imposible” para adjudicarse la gobernación a pesar de haber sido derrotado. Es allí, al sur del país, donde las zonas mineras viven el asedio de grupos armados y la impunidad reina ante los ojos de la gobernación.

En Venezuela las minas de oro han sido entregadas por el régimen a contratistas, testaferros, bandas delictivas y grupos armados como la guerrilla colombiana ELN, en expresa violación y abuso de los recursos de la nación.

El Arco Minero del Orinoco está ubicado en este estado, y contempla una zona de aproximadamente 114 000 kilómetros cuadrados limítrofe con Brasil. De allí se extraen minerales como el carbón, el manganeso, oro, hierro, bauxita, cobre, cromo, magnesita, níquel, diamante, fosfato, caliza, feldespato, dolomita, yeso, caolín, grafito y talco.

De acuerdo con un reportaje del periodista holandés Bram Ebus, las mafias, muchas de ellas dirigidas desde las cárceles, comenzaron a tomar el control de las minas venezolanas desde 2011, luego de que el Gobierno de Venezuela nacionalizara gran parte de la industria minera.

Explica Ebus que los militares venezolanos están clandestinamente involucrados en la explotación ilegal del oro, apoyando a las pandillas a cambio de una parte de sus ganancias: “Los mineros pagan dinero de extorsión, conocido como ‘vacuna’, a los pranes o líderes carcelarios, a cambio de que se les permita trabajar”, y añadió que

Las sangrientas batallas de las bandas rivales por el control sobre las minas han convertido a Bolívar en uno de los estados más peligrosos del país. Los cuerpos de mineros, criados por balas, se han convertido en una visión inquietantemente común. En este mundo, donde los asesinatos violentos y las políticas corruptas forman parte de la vida cotidiana, el Gobierno venezolano está tratando de atraer a las empresas mineras multinacionales, un movimiento que muchos temen puede minar aún más la integridad ambiental de esta remota región y exacerbar los abusos de derechos humanos.

Actualmente, es casi imposible calcular la cantidad de oro existente en el Arco Minero. Se cree que podría haber unas ocho mil toneladas, que equivalen a más de docientos cuarenta mil millones de euros.

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