Operación Gedeón: un exmilitar norteamericano, un narco y un «contrato» sin cumplir

El más reciente intento para derrocar a Maduro incluyó a un exfuncionario del ejército estadounidense y 300 voluntarios venezolanos "fuertemente armados"

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Jordan Goudreau, un estadounidense que recibió tres veces la Estrella de Bronce por su valentía en Irak y Afganistán, se adjudicó la operación y aseguró que todo se dió tras un acuerdo con el Gobierno interino de Juan Guaidó (Twitter)

En las últimas horas hubo un intento de derrocamiento contra el régimen de Nicolás Maduro, que incluyó a un exfuncionario del ejército estadounidense y 300 voluntarios venezolanos «fuertemente armados». Se trata de la operación Gedeón.

Este fin de semana el régimen de Maduro informó que supuestamente logró frustrar una incursión marítima con mercenarios; una operación que habría dejado a ocho fallecidos y un par de militares detenidos.

Según la periodista Sebastiana Barráez, especialista en la fuente militar, «no hubo una invasión, sino el traslado de un grupo de militares retirados que buscaba unirse a la gesta libertaria anunciada por otros uniformados».

De acuerdo con el chavista ministro de Interior, Néstor Reverol, hubo un fallecido miembro del grupo de diez personas que habría intentado entrar a tierra firme en una lancha. Según el régimen, contaban con documentos de identidad, unos con el Permiso Temporal de Permanencia (PTP) de Perú, tarjetas de débito bancarias, un récipe médico vencido, un paquete de tortilla de harina de trigo y hasta una cartera de hombre con un dólar de la suerte.

«Un grupo de militares retirados de la Guardia Nacional, trató de ingresar al país por Macuto para tomar posición, porque forman parte de un movimiento de pequeños grupos que planificaron ingresar a territorio venezolano para desarrollar una rebelión militar. Los esperaban, los enfrentaron, detuvieron a algunos y a otros supuestamente los mataron en el enfrentamiento», señaló Barráez.

Tras el paso de las horas se empezaron a conocer nombres y versiones de lo sucedido, hasta que Jordan Goudreau, un estadounidense que recibió tres veces la Estrella de Bronce por su valentía en Irak y Afganistán, se adjudicó la operación y aseguró que todo se dio tras un acuerdo con el Gobierno interino de Juan Guaidó; sin embargo el mandatario negó cualquier vinculación.

El régimen de Maduro culpó a Estados Unidos y a Colombia de estar detrás de la operación. Entre tanto, surgen presuntas pruebas que implicarían a Guaidó con un supuesto contrato con una empresa de seguridad privada con el propósito de derrocar al tirano. Las pruebas también implicarían a Guaidó con Clíver Alcalá Cordones, el exmilitar del chavismo actualmente detenido en suelo norteamericano acusado en casos de narcotráfico.

Alcalá dijo ser el propietario de unas armas incautadas, poco antes de rendirse para enfrentar los cargos de tráfico de drogas, y dijo que las mismas pertenecían al “pueblo venezolano”. También arremetió contra Guaidó, acusándolo de traicionar un contrato firmado entre sus “consejeros estadounidenses” y J.J. Rendón, un estratega político en Miami designado por Guaidó para ayudar a obligar a Maduro a dejar el poder.

Lo conocido por el momento

«Unos 300 voluntarios fuertemente armados ingresarían furtivamente a Venezuela desde el extremo norte de Sudamérica. En el camino, atacarían bases militares y desatarían una rebelión popular que terminaría con el arresto del presidente Nicolás Maduro», señala un reportaje de la agencia de noticias AP

Artículos de diferentes medios de comunicación revelan la existencia de campos de entrenamiento secretos en Colombia desde donde estarían surgiendo los últimos intentos para derrocar a Maduro.

Según AP, el reciente plan falló por «una planeación escasa, disputas entre políticos de oposición y una fuerza mal entrenada que tenía pocas posibilidades de vencer al ejército venezolano».

De acuerdo con la agencia de noticias el estadounidense, Goudreau y Clíver Alcalá Cordones habrían acordado un plan de rebelión que incluía armas y un ejército de voluntarios; todo esto por un presunto presupuesto de un millón y medio de dólares que al final el exboina verde no recibió.

Hay que recordar que el pasado 29 de marzo antes de entregarse a la justicia de Estados Unidos, Alcalá grabó un video en el que aseveró que existe un documento en forma de acuerdo que lleva la firma del presidente Guaidó, donde se estipulaba la compra de armas para una supuesta acción militar contra Maduro.

Entre las contradicciones que se han presentado está el apoyo —o no— de Guaidó, pues aunque Goudreau asegura que el presidente interino no pagó lo acordado, AP dice que el Gobierno interino nunca le dio su apoyo porque «creía que era una misión suicida». Según la agencia de noticias el acuerdo habría sido solo entre Alcalá Cordones y el militar estadounidense.

«Goudreau les dijo a los voluntarios que, una vez desafiados en combate, los militares de Maduro, privados de alimentos y desmoralizados, se desplomarían como fichas de dominó», dijeron varios de los soldados a la agencia de noticias que revela lo que se conoce como «Operación Gedeón».

A pesar de que Maduro asegura haber desmantelado la operación, Goudreau ha asegurado que este es solo el inicio y que aún tiene hombres infiltrados en la Fuerza Armada venezolana.

Campos de entrenamiento en Colombia

Todo indica que los secretos campos de entrenamiento en Colombia sí existen; de hecho Ephraim Mattos, un antiguo SEAL de la Armada de Estados Unidos dijo a AP haberlos visitado y que presuntamente entrenó a algunos de los posibles combatientes.

Mattos dijo que le sorprendieron las condiciones llenas de carencias. No había agua corriente y los hombres dormían en el suelo, se saltaban comidas y entrenaban con palos de escoba en lugar de fusiles de asalto. Cinco perros pastores belgas entrenados para olfatear explosivos estaban tan mal alimentados como sus entrenadores y tuvieron que ser regalados.

Goudreau:¿un charlatán?

Mattos dijo a AP que no le dio buena impresión cuando los hombres que se entrenaban para derrocar a Maduro recordaron que Goudreau se había jactado de haber protegido a Trump, y les dijo que preparaba un cargamento de armas y apoyo aéreo para un eventual asalto al complejo de Maduro.

“Desafortunadamente, hay muchos vaqueros en este negocio que tratan de vender sus credenciales militares a cambio de un gran pago”, dijo Mattos.

Goudreau, nacido en Canadá, fue investigado en 2013 por presuntamente estafar al Ejército estadounidense con 62 000 dólares en estipendios para vivienda.

Tras retirarse en 2016, trabajó de contratista de seguridad privada en Puerto Rico después del huracán María. En 2018 estableció Silvercorp USA, una empresa de seguridad privada. El sitio web de la empresa muestra fotos y videos de Goudreau disparando ametralladoras en combate, corriendo sin camisa hacia lo alto de una pirámide, volando en un jet privado y luciendo una mochila militar con una bandera estadounidense enrollada.

El sitio web de Silvercorp ofrece operaciones en más de 50 países, con un equipo de asesores formado por exdiplomáticos, estrategas militares experimentados y directores de corporaciones multinacionales, ninguno de ellos identificado por su nombre. Asegura haber “encabezado equipos de seguridad internacional” para el presidente de Estados Unidos.

El exboina verde también habría asegurado, según AP, que era agente de la CIA; sin embargo funcionarios colombianos averiguaron que dicha afirmación era mentira.

Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela también negó cualquier relación con la empresa Silvercorp.

La periodista Patricia Poleo logró entrevistar a Goudreau, quien orgullosamente se adjudica la rebelión contra Maduro. La periodista logró publicar lo que sería el documento supuestamente firmado por el presidente Guaidó.

«Tras el arresto de Alcalá, la supuesta insurrección parece haberse desbandado. Mientras el coronavirus se propaga, varios de los combatientes restantes han huido de los campos y se han dispersado por todo Colombia, reconectándose con sus seres queridos y tratando de dilucidar cuáles serán sus próximos pasos. La mayoría de ellos están en bancarrota, enfrentan una investigación de la policía colombiana y se sienten frustrados con Goudreau, a quien culpan de haberlos guiado en la dirección equivocada», señala la agencia de noticias.

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