Cifra de muertos en Perú por COVID es tan catastrófica como su economía

La nación inca es el segundo país del mundo con más muertos por coronavirus; también es el país con mayor caída en su PIB

Los muertos por coronavirus no son la única catástrofe que enfrenta el Gobierno de Martín Vizcarra, pues la economía de la nación inca entró a recesión con un desplome del 30% del PIB y un aumento del desempleo a 8,8%. (EFE)

Perú, el país que tenía uno de los mayores crecimientos económicos de la región, ahora es la nación más golpeada por el coronavirus (COVID-19): la cifra de muertos es tan catastrófica como los números que arroja la economía, hoy en «terapia intensiva».

Un informe de la firma Macro Consult reveló que la nación inca es el segundo país del mundo con más muertos por coronavirus. El informe señala que hay 830 fallecidos por cada millón de habitantes. «Es como si a diario cayera un avión lleno de gente», señala un reportaje de la agencia de noticias DW.

De acuerdo con Infobae, con los 27 034 fallecidos confirmados hasta el pasado viernes 21 de agosto, la tasa de mortalidad del coronavirus es de 84 fallecidos por cada 100 000 habitantes, solo por detrás de Bélgica, que registra 87 decesos por cada 100 000 habitantes.

Los muertos por coronavirus no son la única catástrofe que enfrenta el Gobierno de Martín Vizcarra, pues la economía de la nación inca entró a recesión con un desplome del 30 % del producto interno bruto (PIB) y un aumento del desempleo del 8,8 %.

¿Cómo llegó Perú a este punto?

Pese a que el Gobierno de Vizcarra fue el primero de Latinoamérica en tomar medidas para evitar la propagación de los contagios, los planes se desvanecieron cuando la población no asumió la cuarentena ante sus necesidades económicas.

Las cifras oficiales anunciadas por el Gobierno peruano este domingo 23 de agosto, son 594 326 contagios y 27 663 fallecidos hasta la fecha.

Aunque el estado de emergencia está vigente, el Ejecutivo adelantó el reinicio de actividades económicas y centros comerciales debido al colapso de su economía y al alto número de personas circulando por las calles en busca de ingresos.

Los esfuerzos de Vizcarra por contener el contagio de coronavirus parecen infructuosos, los números aumentan cada día más, al igual que la gente en las calles. Las medidas de persuasión y las «ayudas económicas» a los más vulnerables no fueron suficientes.

Tras la campaña «Quédate en Casa» y la cuarentena decretada por el Gobierno, casi la mitad de empleos en Lima se perdieron y algunos puestos jamás regresarán tras la pandemia.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) del Perú, las empresas en las que se perdieron más empleos fueron aquellas de menos de diez trabajadores; las mismas que lideran la contratación formal. «La población ocupada de dichos negocios se redujo en 56,8 %, es decir, 1.656.400 personas», señala el estudio.

Después de que el presidente Vizcarra decretara cuarentena obligatoria el pasado 16 de marzo, el número de peruanos que sale a las calles es cada vez mayor y con ello el aumento de los casos de COVID-19. Pareciera que la medida implementada por el Gobierno no ha servido de mucho y solo ha dejado desempleo y miles de empresas al borde de la quiebra.

Aunque hubo una cuarentena temprana, Perú es un país con 70 % de informalidad donde millones de ciudadanos viven de los ingresos que generan día a día. Esta situación ha hecho imposible que la cuarentena se cumpla a cabalidad: «Si no morimos por el coronavirus moriremos de hambre, necesito trabajar», dijo un ciudadano del sector informal al PanAm Post.

Aunque al iniciar la pandemia los primeros contagios se vieron alrededor de la clase media, el virus se ha difundido en los sectores más populares. De hecho, según estudios del mismo Gobierno, los hospitales, mercados populares, bancos y transporte público son los principales focos de contagio en el país.

Las clases en instituciones públicas y privadas han sido paralizadas, el sector comercio está prácticamente inactivo a pesar de que poco a poco se van reactivando los servicios de entrega a domicilio. Mientras tanto, las estimaciones indican que en el país hay unos 6 millones de desempleados.

Los números indican que a pesar de los esfuerzos del Ejecutivo, la cuarentena fue un fracaso pues aumentaron los contagios de manera inesperada y además la economía se fue a pique. Ahora, a medida que pasan los días, los contagios aumentan y la cuarentena se flexibiliza.

José Ignacio Beteta, presidente de la Asociación de Contribuyentes del Perú, informó a PanAm Post que el Perú llegó a los 6 millones de desempleados en medio de una recesión histórica tras la caída del PIB.

«En Perú había aproximadamente 3.5 millones de trabajadores formales además de los 12 millones de trabajadores informales; de ellos 6 millones habrían perdido sus empleos», explicó. Beteta agregó que se calcula que 700 000 empresas también habrían cerrado sus puertas en junio como consecuencia de la pandemia.

El directivo de la Asociación de Contribuyentes del Perú explicó que el Perú llegó a esta situación por tres causas: el deplorable sistema de salud, las características sociales y económicas de la mayoría de los peruanos, y la «ineficiencia» sistemática de las autoridades del Gobierno de Vizcarra.

«El sistema de salud era realmente precario. Todos lo que lo defendían y ocultaban sus carencias tienen parte de la responsabilidad en ese asunto. Había falta de camas, recursos humanos pésimamente gestionados, una insuficiente red de atención primaria y problemas de infraestructura», denunció.

Beteta tabién agregó que «Colombia empezó la cuarentena con 2 000 camas de cuidados intensivos aproximadamente, nosotros teníamos menos de 1 000. Aquí nos prometieron que llegaríamos a 5 000 y ahora dicen que serán solo 3 000 el próximo año. Colombia estará llegando las 5 000 camas UCI dentro de poco. Tenemos un sistema de compra y contrataciones extremadamente burocrático», agregó.

También explicó que además de la precariedad en el sistema de salud, también hubo errores por parte del Gobierno al no aceptar donaciones internacionales y al no atender con premura la crisis que se venía.

9 millones de peruanos viven del día a día; me parece que cerca del 40 % de la población no tiene refrigeradora, entonces no puede preservar sus alimentos. Además gran parte de la población vive en estado de hacinamiento o saturación en el hogar. Hay viviendas de 1 o 2 habitaciones en las que viven de 5 a 6 personas. Esta población no se iba a quedar en su casa por temas económicos, alimentarios y psicológicos.

«Esta era una situación que el Gobierno sabía y aun así tomó medidas que sabía no tendrían efectos positivos», denunció.

Para finalizar, agregó que «Además los bonos llegaron tarde, nunca llegaron o cuando llegaron causaron colas en los bancos y contagios en la gente. El proceso de reactivación económica fue burocrático, muchas empresas quebraron porque no pudieron empezar a tiempo porque los protocolos no salían o no se aprobaban las solicitudes a tiempo. Laboralmente en vez de flexibilizar la legislación, la volvieron más rígida porque durante 30 días no permitieron que las empresas accedieran a la suspensión perfecta de labores. Entonces las empresas simplemente como no podían pagar el costo, quebraron y despidieron a sus trabajadores».

La situación de Perú sigue siendo un dilema debido a que los casos continúan en aumento y el Gobierno de Vizcarra parece entrampado en no conseguir soluciones efectivas. Queda esperar a que se solucione el tema de las vacunas, que en teoría, según dijo el mandatario, llegarían al país el primer trimestre del próximo año.

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