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El festival del teatro electoral salvadoreño, parte II

Por: Contribuyente - Feb 4, 2014, 3:31 pm

La primera temporada del Festival de Teatro Electoral Salvadoreño ha culminado. Como todas las encuestas lo predijeron, tendremos una segunda temporada. Los espectadores votaron y escogieron que el show de Norman Quijano y René Portillo Cuadra (candidatos por ARENA) y Salvador Sánchez Cerén junto a Oscar Ortiz (por el FMLN) debe continuar.

Por poco y no hay segunda temporada. El FMLN obtuvo el 48,93% de los votos, ARENA el 38,95%, UNIDAD el 11,44% y dos candidatos minoritarios combinados alcanzaron un 0,68%. El festival adquirirá nuevos matices y se cambiaran los roles en esta temporada.

Como en toda segunda parte, se depuran los actores principales y los eliminados pasan a ser actores de reparto. El ex presidente y candidato presidencial, Antonio Saca personalmente llamó para felicitar a Salvador Sánchez Cerén, quien a cambio aplaudió su proyecto político y lo invitó a trabajar juntos en esta nueva etapa.

A nadie le sorprende estas declaraciones de Saca; sin embargo los espectadores no entienden la actitud de Sánchez Cerén. El público comenzó a comentar la incoherencia del candidato de izquierda, quien hace pocos años criticaba duramente la actuación del ex presidente y ahora parece que serán buenos amigos. Saca se ha convertido en el más popular del festival. La falta de coherencia a principios se cuenta sola.

La utilería de la obra de ARENA ha de estar — o tuviera que estar — en frenético movimiento. Por poco y quedan descalificados. El show protagonizado por Francisco Flores pasó su factura y la pasó demasiado cara. Es momento de ver si ARENA se decide a cambiar el guión y con ello demostrar otra estrategia. Esto incluiría expulsar a su ex presidente que casi incendia todo el teatro, además de intentar a través de propuestas claras despertar a los espectadores que optaron por quedarse en casa y no votar; tener coherencia y no negociar con Saca ningún tipo de alianza para esta temporada, y por favor, que los actores no improvisen a la menor provocación que eso no les ha traído ningún voto. Manden lejos a su Frank Underwood y esta vez no olviden que al jugar ajedrez se debe de analizar todo el tablero al mover las piezas.

El FMLN tuviera que dejar de cantar victoria. Aún con varias campañas simultáneas: ALBA, el presidente Funes y las promesas que tira a diestra y siniestra no ganó. Que deje el discurso lleno de promesas y sentimientos; cuente un poco más sobre sus propuestas y explique cómo las financiarían. Solo esperemos que sea con impuestos nacionales y no con más préstamos, que ya están endeudando hasta los nietos de los espectadores. También tuviera que decirle al presidente Funes que se baje un poco el complejo de majestad y obedezca las leyes electorales que le prohíben hacer campaña política. Esto incluye que la primera dama tampoco haga campaña. Y por favor, los espectadores quieren conocer más a su candidato, que tenga más líneas en esta temporada.

Hablando de reglas a seguir, es importante que en esta segunda temporada el organizador, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), haga cumplir la ley electoral. Que ningún funcionario público realice campaña y que no aparezcan más spots televisivos pidiendo más oportunidades para continuar con más años de gobierno. La abstención fue de aproximadamente un 47%; no estuviera de más una campaña que incite al voto. Eso sí, hay que aplaudirle al TSE su eficiencia en el proceso electoral y la rapidez y efectividad en el conteo de los votos. Poco más de media hora después de cerradas las votaciones se conocían los resultados parciales y para las 10:30 p.m. ya se sabía que habría una segunda vuelta.

Los espectadores tienen apatía ante otras cinco semanas más de este festival; pero la oportunidad para que ellos reaccionen es de oro. Es hora que la audiencia exija que los candidatos dejen de prometer y expliquen sus propuestas en un debate serio y una comunicación sincera hacia el electorado. Que establezcan un verdadero diálogo con los electores, que expliquen cómo realizarán sus propuestas y cómo las van a financiar. Que haya el ansiado debate electoral, no un foro más.

Aunque los espectadores estén asqueados de este festival — que no es ambulante como debería de ser — deben asumir su papel en la obra. Por mucho tiempo El Salvador le ha dado un cheque en blanco a los políticos. Solo una pequeña parte de la población pide rendición de cuentas, otra parte solo despierta cada cinco años para ir a votar y luego regresa a dormir, y otra ni siquiera se levanta para ir a votar. Por esta actitud la oferta electoral es tan pobre.

Los actores necesitan del público, la pregunta es, si por fin el público exigirá transparencia a esos actores, quienes financian este festival con los impuestos de la población. No hay que olvidar que la libertad no se defiende sola. Es hora que los salvadoreños sean ciudadanos, y no más súbditos.

Nos vemos el 9 de marzo, en cinco semanas con la tercera — y final — parte de este festival de teatro.