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La propuesta de dividir a California, amenazada por el colectivismo

Por: Contribuyente - Feb 9, 2014, 10:12 pm

sixCaliforniasMapSeis Californias – Iniciativa para crear seis nuevos estados

EnglishEl empresario de Silicon Valley, Tim Draper, está auspiciando una propuesta para dividir el estado de California en seis diferentes estados. Argumenta que los políticos en Sacramento crearon un gobierno inflado e ineficiente, incapaz de satisfacer las necesidades de los californianos dentro del estado. La diversidad regional de California, con sus intereses y necesidades también diversos, requiere mejor de seis gobiernos con políticos locales sirviendo a la población.

California es muy grande — posee aproximadamente el tamaño de Japón — y geográfica y culturalmente diversa, con montañas, desiertos y áreas rurales y urbanas. Sus industrias también son diversas: agricultura, manufacturas, entretenimiento, tecnología y turismo. Estas regiones diferentes entre sí, han estado unidas por una frontera, un vestigio de la guerra entre México y Estados Unidos. ¿Por qué, entonces, deberían seguir obligadas a someterse a un gobierno ineficiente en base al territorio?

Preocupaciones prácticas

Por supuesto, puede haber algunos argumentos que parecerían legítimos contra la propuesta: sería una gran molestia.

Cada estado nuevo debería renegociar sus derechos al agua, por ejemplo. La enorme deuda estatal debería ser dividida. La transición duraría años. Algunas personas han señalado que el gobierno federal terminaría subsidiando a los estados más pobres.

Poder y política

El Artículo IV, Sección III de la Constitución requiere que, para que nuevos estados se formen a partir de uno ya existente, la propuesta sea aprobada por la legislatura del estado en cuestión, y luego por el Congreso. Así y todo, la propuesta de Draper aún sería vulnerable a una revisión judicial. E incluso si el Congreso la aprobase, el presidente podría vetarla.

Por supuesto, la propuesta jamás avanzará, porque amenaza el poder de los políticos de California, así como amenaza el status quo político a nivel nacional.

Consideremos a los Senadores Feinstein y Boxer, acostumbrados a gobernar en el vasto territorio californiano, el Estado más poblado de la Nación. Tomarían cualquier acción que fuese necesaria para deterner tan amenaza a su influencia y poder.

Por razones similares, muchos legisladores californianos se opondrían. Especialmente, en las áreas económicas más débiles, donde los representante locales tendrían menos dinero con el cual jugar.

Colectivismo: el gran obstáculo

Por supuesto, los políticos nunca admitirán su miedo a perder poder y prestigio. En cambio, buscarán convencer a las personas utilizando argumentos colectivistas para impulsar la oposición.

En la actualidad, habiendo sido satisfactoriamente adoctrinados por las escuelas públicas y las instituciones religiosas, muchas personas automáticamente están de acuerdo con la idea de que las necesidades del todo exceden aquellas del individuo. Para ellos, la consecuencia es que el gobierno debe decidir lo que es mejor para toda la población: la voluntad del Estado como moralmente consciente de sus deberes.

Estas ideas impiden la innovación, la properidad y los derechos individuales, pero están tan enraizadas en la ciudadanía que muchas personas aceptan estos argumentos como “justos”.

A través de esta culpa no ganada, los contribuyentes están sujetos a los caprichos de los políticos que imponen decisión tras decisión, ostensiblemente destinadas a mejorar la situación de los pobres. En realidad, estas políticas suelen ser útiles para elevar el estatus de los mismos políticos que las promueven.

Estos argumentarán que otras regiones de California no producen tanta riqueza como las áreas de Silicon Valley y Los Ángeles. El hipotético estado de California Central perdería algunos ingresos que surgen de otras regiones.

Menos redistribución sería una situación indeseable para los residentes que están acostumbrados a ella, pero no es un razonamiento correcto.

Los colectivistas insisten en tomar esa riqueza, derramándola por doquier a través del Estado — asignándola de forma ineficiente en la forma que los planificadores centrales lo consideren apropiado. Mucho de este dinero se gasta en formas que ni siquieran benefician a las comunidades que habitan en el estado o a las personas que la produjeron.

Se niegan a reconocer las consecuencias no deseadas que resultan de estas políticas ideológicamente equivocadas. En su lugar, vuelven a concebir la realidad de una manera que sustente sus propias ideas.

Innovación vs. Ideas anti-mercado

Los opositores señalan que la financiación de las escuelas del estado se podría reducir en algunas áreas si la propuesta de Draper tiene éxito. Sin embargo, invertir en educación no ha hecho demasiado para mejorar la calidad académica.

Quizás, alguno de estos nuevos estados podría permitir soluciones innovadoras y basadas en el mecanismo de mercado, que funcionen verdaderamente para solucionar el problema de la educación. La libertad educativa, antes que el dinero de los contribuyentes, tiene el potencial de mejorar la educación. Sin embargo, el negocio de la educación, significativamente motivado por la ganancia, es a menudo visto de forma sospechosa. Solo las iniciativas sin fines de lucro, argumentan los colectivistas, son lo suficientemente virtuosas como para educar a nuestros chicos.

Esto demuestra lo que se conoce como “ideas anti-mercado”. Muchas personas desestiman las contribuciones que el mercado ha realizado a la sociedad, y sobrestiman el daño del beneficio económico. Aquí es donde entran los políticos.

Los políticos difaman a los empresarios como Draper, afirmando que deben mantenerse bajo control con más regulaciones, a pesar de que esto impida el éxito e inhiba la economía. No obstante, los políticos reclaman autoridad moral. Pero, ¿qué es más moral: la búsqueda del poder por la fuerza, o la búsqueda de la riqueza a través del trabajo duro?

Otras opciones para la libertad

Espero que la ardua batalla que acabo de describir no desanime a las personas que intentan perseguir objetivos similares a los que posee la propuesta de Draper. Si deseamos un gobierno más pequeño, más local y eficiente, hay alternativas.

Por ejemplo, la propuesta de Legislatura del Vecindario, busca crear más representantes en distritos más pequeños, efectivamente acercando a los representantes a la ciudadanía. En general, las elecciones locales son la forma más efectiva de ser escuchados. Foco en iniciativas, no en políticos.

En lo que se refiere a leyes federales anticonstitucionales, la nulidad puede constituir un medio efectivo para que los estados se defiendan. Formar coaliciones, salir de las fronteras de los partidos, encontrar un terreno común y aprender a trabajar con los vecinos, a pesar de las diferentes tendencias políticas.

Correr la voz sobre los derechos naturales, el individualismo, y la importancia de la libertad. Encontrar maneras de impactar en las opiniones de las personas, aumentar la conciencia política, y empoderar a los individuos contra las leyes gravosas y sin sentido.

Mientras que los políticos poderosos y arraigados, junto con las mentalidades colectivistas, quizás hayan condenado la propuesta de los seis nuevos estados desde el principio, la idea sigue presentando metas admirables. En la actualidad, los ciudadanos de California no están preparados para una idea tan radical. Ayudémoslos a prepararse.

Traducido por Sofía Ramirez Fionda.