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En búsqueda de la justicia perdida en Venezuela

Por: Contribuyente - Mar 19, 2014, 4:39 pm

Justicia Para La DemocraciaEnglishLo ocurrido el día de ayer en la Asamblea Nacional es trágico y lamentable. Sin embargo el coraje que ha demostrado la Diputada María Corina Machado frente a la bestial arremetida de Diosdado Cabello y sus acólitos, son los símbolos externos del desespero de un régimen que se sabe perdido. Es consecuencia del vértigo que les carcome el alma al ver y sentir, por primera vez en estos 15 largos años, el límite de su fraudulenta permanencia. Están conscientes del despeñadero en el que muy pronto se verán sumidos. Difíciles momentos para Venezuela, pero será necesario transitarlos para poder salir definitivamente de ellos.

Ahora más que nunca el trabajo interno que hagan los que han decidido valientemente continuar dentro del país para combatir esta pesadilla, utilizando como herramienta la Constitución y los derechos innominados que ella consagra, necesita de aliados externos que se conviertan en multiplicadores de la información. Hoy en día, el peso de la opinión pública internacional es absolutamente importante.

Fuente: La Nación
Fuente: La Nación

Recordemos que el régimen democrático que inicialmente eligió al Sr. Chávez, legal y formalmente, ha degenerado con el transcurso del tiempo, por la praxis de un estilo demagógico, populista, militarista y autoritario, en una Dictadura, pues se trata de la concentración del poder en una sola persona o Grupo, que tiene penetradas todas las instituciones que han traicionado el llamado constitucional de controlar al poder frente al ciudadano, presenciando con estupor, como dedican sus esfuerzos exclusivamente a perseguir a estos cuando ejercen su derecho a protestar, llegando hasta el límite de lo imaginable, que ha sido, justificar “el sentido” de la tortura, cuando esta se utiliza “para obtener información” (Defensora del Pueblo Dixit).

Pero, adicionalmente, lo grave es que avanzamos hacia una Tiranía, cual es el ejercicio del Poder de manera cruel y negadora de los derechos civil y políticos, hecho sin justificación política -ni siquiera de facto- para hacerlo, es decir, en ejercicio permanente de un título  fraudulentamente adquirido, por un hombre o grupo social. Lo anterior, nos permite afirmar sin ninguna duda, que no existe democracia en Venezuela. En Venezuela, hoy por hoy, hay una Dictadura y estamos en tránsito hacia una Tiranía ejercida por un Grupo Social nuevo: los “Chavistas Boli-Burgueses”.

Para las Dictaduras, el cumplimiento de las formas jurídicas y políticas son importantes, pues con ellas logran su permanencia con una falsa percepción de legitimidad que provocan ante los grupos sociales intelectualmente casados con ideologías de izquierda con tendencia humanista, que mantienen un total apego a los principios ortodoxos que alimentan su espíritu revolucionario y con la comunidad internacional, romántica y no alineada. La fuerza de los acontecimientos ha hecho que este grupo sea cada vez menor.

En Dictadura, te condenan con jueces acólitos y corruptos, colocados a “dedo” y sin concursos,  sin sustanciar debidamente las pruebas. En Tiranía te fusilan o exterminan sin previo juicio. En Dictadura, la existencia de “instituciones públicas” que vendan la creencia que luchan por la democracia, es importante; en la Tiranía, esas instituciones no existen siquiera, pues la voluntad del Tirano del grupo social que ejerce el poder es suficiente.

Por ello, desmentir al Gobierno venezolano que ocupa el actual régimen Castro-Comunista venezolano, quien pretende venderse internacionalmente como democrático y denunciar la grave situación que vivimos frente a instituciones (TSJ, Fiscalía, Contraloría, Defensoría del Pueblo, etc.) puestas al servicio del régimen, es tarea que debemos desarrollar todos aquellos venezolanos que habitamos en el exterior y que deseamos un futuro distinto no solo para nuestro país sino para toda la América, pues el modelo Chavista se está imponiendo a fuerza de dádivas en Argentina, Ecuador, y Bolivia entre otros.

Hoy más que nunca, los venezolanos que estamos en el exterior, y que hemos tenido la suerte y mérito, por esfuerzo propio, de haber ingresado a otras sociedades libres donde les es reconocido su talento, su entrega y dedicación, que se han visto forzados a emigrar a otras culturas, para poder desarrollar en paz sus proyectos de vida, deben asumir el reto que moralmente le debemos a la Patria que nos vio nacer, y no dejar incólumes a aquellos que siendo herederos del odio y resentimiento, provocaron las condiciones que nos obligaron a salir de nuestros espacios, dejando atrás forzadamente nuestra historia, nuestro suelo y parte de nuestra alma, la tierra donde están los restos de nuestros ancestros y dolientes, la tierra donde esta nuestro origen.

Es el momento de ayudar a aquellos que han optado por no permitir que la sin razón y la barbarie se apodere de nuestra patria y poco a poco del Continente; que han optado por quedarse y combatir democráticamente este régimen cruel, involucionista y anti-histórico; es el tiempo de que se transmita la verdad de lo que ocurre en Venezuela, y no permitir que alguien venda o promocione una visión ajena y sesgada de lo que democráticamente un grupo de civiles cuantiosos están haciendo por extremar las soluciones a la crisis terrible que se vive hoy en nuestro país.

Esta es una lucha de principios entre personas que tienen una visión decente y tradicional de la vida y un grupo de personas que han cedido el paso a unos malandros amparados en una falsa y fraudulenta institucionalidad, dispuestos a todo por lograr su permanencia. Esta es una lucha terminal, entre un grupo en el que lo único que tenemos es el apego a los principios que dibujan un proyecto ético de vida que se acerca a los valores del hombre en derecho, frente a otros, que luchan por la permanencia en sus posiciones de gobierno por el poder económico. Las batallas que se están librando en Venezuela son por recuperar un Estado Social de Derecho y de Justicia. Nuestro aporte y esfuerzo hoy más que nunca es trascendental y fundamental para la democracia y libertad, no solo de Venezuela, sino del Mundo.

Justicia para la Democracia.