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Zonas Francas en Costa Rica, ¿un caso de éxito?

Por: Contribuyente - Jul 28, 2014, 6:30 am
Zona Franca América, Costa Rica
Zona Franca América, Costa Rica. (Víctor Quirós)

Según datos de la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (PROCOMER) 132 nuevas empresas se acogieron al régimen de zonas francas del país durante los últimos cuatro años, y en promedio las compañías bajo este régimen generan US$8 más por cada dólar exonerado.

En diciembre del 2009 el parlamento costarricense aprobó una serie de reformas a la Ley de Zonas Francas, con el fin de atraer inversión extranjera, descentralizarla y fortalecer a las empresas de la nación bajo el marco de las regulaciones de la Organización Mundial del Comercio de ese momento.

El principal cambio a la ley fueron mayores incentivos de exportación, al ampliar la lista de áreas comerciales consideradas estratégicas para Costa Rica. El propósito fue el desarrollo de los proveedores de la nación, y por medio de exoneraciones fiscales, incentivar la inversión en zonas menos desarrolladas. La nueva ley en particular benefició a las industrias manufactureras de acuerdo a su ubicación, inversión y cantidad de empleados.

Entre los beneficios más notables de esas modificaciones estuvo el aumento en los puestos de trabajo, que de 53.000 empleos directos pasaron a 75.000, y en el caso de los puestos indirectos, se triplicaron, según los datos de la Asociación de Empresas de Zonas Francas de Costa Rica (AZOFRAS).

Lejos de todas estas positivas cifras, Costa Rica enfrenta una serie de retos que determinarán si realmente su desempeño se mantendrá en tono positivo o si éste se convertirá en una tragicomedia de varios actos.

Asociación de Empresas de Zonas Francas
Asociación de Empresas de Zonas Francas. (Azofras)

La incertidumbre fiscal de Costa Rica le ha provocado una pérdida de competitividad que afecta a las Zonas Francas. El año 2013 finalizó con un 12% menos en inversión extranjera directa.

Además de ello, los beneficios fiscales de estas zonas tambalearon en el pasado cuando se interpuso un recurso de inconstitucionalidad en contra de uno de los mayores beneficios fiscales para las industrias: no pagar impuestos municipales. La demanda, que vino de la mano de Horacio Alvarado, alcalde de la municipalidad de San Antonio de Belén, fue una mala señal para los inversionistas, como sucede con cualquier intento de cambiar las reglas de juego.

Nuevas políticas públicas podrían definir la competitividad

El costo de la energía eléctrica es otro tema inquietante para los costarricenses. En los últimos 24 meses su precio ha aumentado aproximadamente 38 %. El monopolio del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y la Refinería Costarricense de Petróleo (RECOPE), es uno de los mayores reclamos del sector industrial de Costa Rica.

En el V Congreso Nacional de Energía, Perspectivas con el Nuevo Gobierno y Herramientas para lograr la Eficiencia Energética, Juan Ramón Rivera, presidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica manifestó: “Ya son muchos años de discutir; llegó el momento de la acción. El creciente costo del recibo eléctrico nos afecta a todos, pero en especial a los de menor ingreso y al sector industrial. En los últimos cuatro años las encuestas de la Cámara de Industrias señalan este tema como el principal factor de pérdida de competitividad de las empresas”.

Una de las principales reformas que Costa Rica pudiera implementar a corto plazo, para no rezagar su competitividad, es establecer una tarifa eléctrica por horarios —para que las empresas puedan aprovechar el tiempo en el cual la electricidad es más barata—, y a largo plazo eliminar el monopolio estatal de producción de energía y dejar que los privados produzcan energía sin tener una cantidad como límite.

El gobierno de Luis Guillermo Solís anunció la creación de una comitiva encargada de analizar los problemas energéticos de Costa Rica, cosa en teoría suena bien, pero lamentablemente este grupo tardará un año y medio en realizar el diagnóstico.

Entre las soluciones que el gobierno de Costa Rica plantea para el costo de la energía es la incorporación a Petrocaribe, y todo parece indicar que se dará un eventual ingreso al acuerdo petrolero. Pero esto abriría la puerta a una eventual injerencia de Venezuela en la política costarricense.

En vez de comprar petróleo a costa de endeudamiento, los ticos pudieran concretar la posibilidad de entrar en la Alianza del Pacífico. El ingreso a este régimen comercial —que en conjunto representa la octava economía mundial— sería visto con mejores ojos para posibles inversionistas debido a la gran cantidad de oportunidades de libre negocio y acceso a nuevos mercados que esta Alianza representa.

Costa Rica es candidato a miembro de la Alianza del Pacífico, la octava economía del mundo
Costa Rica es candidato a miembro de la Alianza del Pacífico, la octava economía del mundo. (Alianza Pacífico)

El sector industrial de Costa Rica entregó el pasado 17 de julio una propuesta al ministro de Trabajo, Víctor Morales, para modificar la legislación y permitir una jornada laboral de 12 horas por cuatro días a la semana, y establecer tres días de descanso. La idea promete que con la jornada de trabajo más larga se puedan alcanzar mejores índices de producción, además de que el trabajador tenga más tiempo libre. Este planteamiento que se busca llevar a la corriente legislativa se contempla solo en trabajos que no sean insalubres ni peligrosos.

“La empresa con la misma infraestructura, tanto física como de equipo que tiene actualmente, ahora puede aumentar su producción y de esta manera puede mejorar la competitividad […] Sería responsabilidad dar las condiciones laborales, diseñar los puestos para poder trabajar adecuadamente las 12 horas. El patrono no gana nada con que el empleado le trabaje las 12 horas si después de la hora 8 no produce nada, porque más bien estaría aumentando sus costos”, sugirió José Salas, asesor en Talento Humano de la Cámara de Industrias.

Albino Vargas, secretario general de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados, manifestó su oposición a la medida: “Los trabajadores en las industrias están indefensos, no les permiten ni siquiera conformar sindicatos; así que es una falacia creer que alguien pueda decir, ‘yo sí o yo no’ (para trabajar con el 4/3). Siempre habrá coacción, chantaje con el despido, por parte de los empleadores a quienes no acojan la propuesta”.

Como siempre, la mano de la intervención estatal en los mercados y en la legislación laboral es uno de los grandes problemas de la nación. Esperemos que los costarricenses no se dejen embaucar por los cantos de sirena de sus políticos, que analicen las políticas públicas por sus resultados, no por sus intenciones, y luchen por mantener las condiciones que en el pasado los llevaron a ser el destino de cuantiosas inversiones extranjeras.