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Liberemos la economía para reducir la brutalidad policial

Por: Contribuyente - Dic 22, 2014, 6:00 am

EnglishPor Ruben Pacheco

El asesinato de Eric Garner demuestra que la libertad económica es indisociable de los derechos civiles. Si queremos que las leyes sean aplicadas equitativamente y sin prejuicios, necesitamos una reforma de la policía una reforma regulatoria. Estados Unidos sufre de una inmensa sobrecriminalización y el comercio ilegal es una de las varias formas en las que el Estado criminaliza a gente pacífica.

Las regulaciones, en la práctica, significan tratar con brutalidad a quienes no obedecen.

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Millones de personas han inundado las calles de Estados Unidos para protestar contra la brutalidad policial. (@historicalpics)

A la relación entre la violencia estatal y la libertad económica se la puedo observar en todo el mundo. La Primavera Árabe explotó luego de que Mohamed Bouazizi fuera víctima de la policía tunecina por vender frutas y verduras sin licencia. Como Bouazizi no tenía la autorización del Estado para comerciar, fue hostigado y obligado a pagar sobornos. Cansado y humillado por la policía, se dirigió a un edificio del Gobierno y se inmoló.

Por ejemplo, en Albuquerque, Nuevo México, una ciudad con una de las tasas más altas de brutalidad policial de todo Estados Unidos, y el lugar en el cual una reciente investigación del Departamento de Justicia encontró que el Departamento de Policía de Albuquerque (APD) era culpable de un “patrón y práctica” de vigilancia inconstitucional. No es coincidencia que Nuevo México se ubique en los últimos lugares en los índices de libertad económica de las jurisdicciones de América del Norte.

Nueva York, donde Eric Garner fue asesinado, tiene algunas de las regulaciones más onerosas del país. Los fumadores pagan un total de US$5,85 en impuestos por cada paquete de cigarrillos. Este tipo de excesiva carga impositiva tiene un impacto mayor, y las regulaciones empujan hacia arriba los costos de vida en áreas urbanas y afectan de forma desproporcionada a los más pobres.

Tanto el APD como el Departamento de Policía de Nueva York tienen policías que son tristemente célebres por violar los derechos civiles de los residentes.

La estructura de poder que blinda a la policía de su responsabilidad es la misma estructura que blinda a las grandes empresas de la competencia. Según Ed Krayewski, editor asociado en la revista Reason, los sindicatos de la policía en el país han negociado un “intrincado sistema de protección construido para la policía”. De manera similar, los poderosos intereses empresariales utilizan al Estado para crear regulaciones que obstaculicen legal y financieramente a su competencia.

Estas anécdotas indican que reformar los procedimientos policiales no es suficiente; también tenemos que liberar los mercados porque las restricciones a la libertad económica criminalizan acciones no violentas.

Observando el video de la muerte de Eric Garner se puede ver que él ya había sido asediado por la policía por vender ilegalmente cigarrillos en suelto. Antes de ser asfixiado hasta la muerte por un policía de Nueva York, Garner estaba pidiendo que lo dejaran en paz. Su incentivo para vender cigarrillos fue generado por el Gobierno. Al imponer altos impuestos y elevar el costo de los cigarrillos surgen los emprendedores que buscan aprovechar la oportunidad de arbitraje. Garner difícilmente puede ser culpado por responder ante dichos incentivos y asistir a los consumidores.

¿Cómo pueden ser considerados delitos conductas que no tienen víctimas? Incluso si uno acepta el argumento de que la policía existe con el fin de asegurar la justicia y proteger la propiedad, es difícil justificar la persecución contra personas que no le causan daño alguno a otros. Es simple: sin víctima no hay delito.

Incluso si se comete un delito, es injusto que la policía mate a miembros que no representan una amenaza para la comunidad. Se supone que nos deben garantizar un juicio justo con un jurado compuesto por pares a través de los mecanismos institucionales para ese efecto. Cuando la policía mata gente antes de que eso suceda, actúa como juez y jurado, burlándose del Estado de derecho. Entonces, cuando la policía está protegida y no debe enfrentar las consecuencias de sus acciones, demuestra que la ley es una fuerza que se aplica contra aquellos que no tienen una placa policial.

La decisión del gran jurado ha encendido protestas en todo el país contra la brutalidad policial. Como mucho manifestantes lo señalaron, es importante entender la violencia policial dentro de la agitada historia racial de Estados Unidos.

Sin embargo, es igual de importante destacar como la violencia estatal está relacionada con la falta de libertad económica. Frecuentemente las comunidades que se convierten en víctimas de la violencia policial también son víctimas de excesivas regulaciones. Marginados económicamente, las comunidades de color son habitualmente el objetivo de ambas: la brutalidad policial y la hiperregulación estatal.

Ahora todo el mundo está de acuerdo en que necesitamos reformar los departamentos de policía. Si también nos concentramos en reformar nuestro régimen económico regulatorio podremos acercarnos más a atacar la raíz del problema.

Ruben Pacheco (email) es oriundo de Albuquerque y graduado en Ciencias Políticas de la Universidad de Nuevo México.

Traducido por Adam Dubove.