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Siete claves para comprender el conflicto mapuche en Chile

Por: Contribuyente - Ene 21, 2015, 11:00 am

EnglishPor Ernesto Medalla

En los últimos días, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, recibió no menos de 160 reportes de incendios, de los cuales solamente 15 corresponderían a hechos vinculados con la llamada “Causa Mapuche”.

Mahmud Aleuy, subsecretario del Interior, consideró que era necesario “identificar con nitidez cuáles incendios corresponden al conflicto mapuche y cuáles no (…) Es una tarea muy relevante para poder hablar sobre hechos reales y no sobre cosas imaginarias”, sentenció.

Sin embargo, hay quienes desconfían de la voluntad política del Gobierno de Bachelet para abordar el problema. Alberto Espina, senador por el partido conservador Renovación Nacional, señaló que, ante el constante aumento de los hechos de violencia en la región sur del país, no recibió “ninguna respuesta concreta del Gobierno”.

La violencia en la Araucanía se repite desde hace años de forma intermitente, pero constante. Los episodios violentos han afectado la propiedad y la libertad de las víctimas, y en los casos más trágicos lo han pagado con su vida.

Para comprender la situación, debemos destacar siete elementos que irán dando forma a esta situación y que se extienden en una gran línea de tiempo, generando el desarrollo de un enfrentamiento entre comunidades indígenas, el Estado, empresarios y chilenos.

Los reclamos del pueblo Mapuche convulsionan a Chile desde hace años y ya se ha cobrado víctimas fatales.
Los reclamos del pueblo Mapuche convulsionan a Chile desde hace años y ya se ha cobrado víctimas fatales. (Periódico Resumen)

1. Los orígenes del conflicto

El inicio  del conflicto del pueblo Mapuche con el Estado chileno se remonta a varios siglos atrás. A fines del siglo XIX, se promulgó una ley que tenía como objeto radicar a los mapuches en territorios delimitados. De esta manera, el Estado podría disponer de una mayor parte de la tierra y llevar a cabo la colonización del sur, para integrar los vastos territorios que hasta ese momento se encontraban deshabitados y sin ningún tipo de control estatal.

El conflicto en torno a la propiedad de las tierras ha ido in crescendo, al considerarse una deuda histórica, ya que la legislación supuso que todos los individuos que vivían en un territorio determinado se transformaban automáticamente en ciudadanos, teniendo en el plano jurídico-normativo los mismos derechos y deberes que el resto de la población.

2. Los principales afectados

Los principales afectados por el conflicto son las comunidades mapuches y el Estado.

A lo largo de la historia, existieron una serie de reglamentos jurídicos que buscaron regular la posesión de la tierra y sus propietarios. Entre ellos, la Ley de propiedad de la tierra de la Araucanía de 1866,  el Decreto Ley 2568 de 1979, que permitió la entrega de títulos de dominio individuales en las reservas indígenas, faltando a fines del régimen militar solo 20 de las 2197 comunidades existentes en las regiones VIII, IX y X, terminando así con cualquier tipo de ley especial para los indígenas en chile.

Para el Gobierno militar (1974-1990) no existían distintos grupos culturales, ya que los mapuches eran tan chilenos como el resto de la población. Esta situación fue revertida más tarde, durante el gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994), con la aprobación de la Ley Indígena, creándose el concepto de defensa del patrimonio territorial, por ser pueblos que serían dueños de tierras ancestrales.

3. Uno de los primeros enfrentamientos que marcó un antes y después.

En 1995, la polémica en torno a la construcción de un proyecto hidroeléctrico marcó un antes y después en la agenda pública. La construcción de la planta de energía Ralco, a la vera del río Bío Bío, fue rechazada por no cumplir una serie de exigencia medioambientales, algunas de ellas impuestas por la Ley Indígena. El eje de la disputa giró alrededor de la necesidad de inundar un cementerio indígena colindante. Sin embargo, finalmente el rechazo fue revocado y en 1999 se inició su construcción.

4.  Ataque a la producción

El 1 de diciembre de 1997 los mapuches sorprendieron quemando el primer camión con madera que salía desde un predio disputado por la empresa forestal Arauco y comunidades mapuches de Lumaco. Su objetivo: recuperar terrenos en manos de la forestal, ya que vulnerarían los derechos ancestrales.

Esta situación se ha reiterado año a año, dejando numerosas víctimas —especialmente personas no mapuches— a los que se sugiere” vender sus tierras para crear el nuevo territorio liberado. El modus operandi mapuche ya se ha cobrado víctimas fatales, como en el caso del matrimonio Luchsinger-Mackay, quemados vivos en su propiedad por comuneros, donde solo se encontró a un culpable: el machi Celestino Córdova.

5. Lograr el reconocimiento

El objetivo fundamental de los dirigentes mapuches y que plantean como reivindicación fundamental es el reconocimiento del pueblo mapuche como una unidad étnico-política que mantenga vínculos con el Estado, pero a su vez, reteniendo el derecho sobre sus tierras actuales y la devolución de aquellas que son consideradas como parte del despojo llevado a cabo por el Estado chileno.

6. Los protagonistas

La Coordinadora Arauco Malleco, es una de las organizaciones que busca reivindicar los territorios usurpados mediante la vía de recuperación. Fundada en 1998, previa organización de varias comunidades y comuneros de la zona, es considerada por expertos como la responsable de muchos de los atentados incendiarios que ocurren desde 1996.

7. El aparato Estatal

La Corporación Nacional Indígena (CONADI) depende del Ministerio del Interior y tiene el objetivo de desarrollar las comunidades indígenas en áreas económicas sociales y culturales para insertarse en las actividades del país.

Mas allá de la reivindicación territorial, de las hectáreas que el Estado compra (donde muchos campesinos y empresarios se ven coaccionados a vender por las condiciones de violencia), el derecho a establecer una autonomía y los convenios  internacionales, estamos al frente al choque de dos culturas muy diferentes, y donde no se ve interés por parte de la autoridad de mediar en pro del bien común y dar pasos para que todos esos chilenos se sientan seguros y orgullosos de vivir en un territorio que podría ser el lugar perfecto para desarrollar un proyecto de integración, donde la sociedad libre pudiera mostrar lo mejor de ambos mundos.

Ernesto Medalla es analista del Círculo Acton Chile