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La complicidad estadounidense con la gerontocracia cubana

Por: Contribuyente - Feb 3, 2015, 9:16 pm
Rosa María Payá testifying in Washington, DC. Watch the full hearing on the US Foreign Relations Senate Committee website (3 hours, 52 minutes, Payá from 2:19:40). (Screenshot from Senate.gov)
Rosa María Payá testifica sobre Cuba en Washington, DC. Escuche la audiencia completa del Comité del Senado de Estados Unidos en este website: Rosa María Payá desde el 2:19:40. (Senate.gov)

English En los últimos años mi país ha sido víctima de un engaño. El Gobierno cubano está reformando la ley, pero ignorando los derechos de la gente, que han sido secuestrados desde hace más de un siglo.

Más personas tienen autorización para ingresar y salir del país, pero es el régimen el que decide quien puede gozar de este “privilegio”. La reforma migratoria fue establecida como un mecanismo de control. Por ejemplo, el Gobierno ha anulado el pasaporte de la artista Tania Burguera por intentar un performance artístico en La Habana.

Sonia Garro, integrante de Damas de Blanco, y una de las presas políticas liberadas tras el acuerdo secreto entre La Habana y Washington, no puede viajar al exterior, y por lo tanto permanece como rehén del Gobierno, al igual que lo fue Alan Gross durante cinco años. Lo mismo aplica a los ex presos de la Causa de los 75 desde la primavera de 2003.

El Gobierno cubano le ha permitido a más gente operar pequeños negocios, pero debido a las leyes cubanas, los emprendedores no pueden ser un elemento para impulsar la democracia porque su existencia como dueños “privados” depende de su sumisión al Gobierno. No puede haber mercados libres cuando no hay personas libres.

El Gobierno cubano dijo que liberaría a 53 presos políticos, sin embargo, la liberación fue condicional. Mientras tanto, muchos otros no han sido liberados en lo absoluto. Yosvani Melchor fue transferido a una prisión de máxima seguridad en diciembre pasado. Lo encarcelaron cuatro años atrás por ser el hijo de un integrante del Movimiento Cristiano de Liberación que se rehusó a cooperar con la Seguridad del Estado.

El joven artista Danilo Maldonado, conocido como el Sexto, fue encarcelado el 17 de diciembre sin haber cometido un solo delito. El régimen convierte a los presos políticos en piezas de cambio, porque pueden encarcelar y liberar más presos políticos a su voluntad, y las naciones democráticas aceptan esta extorsión con ciudadanos inocentes.

Como lo hizo mi padre, cuatro meses antes de ser asesinado, denuncio el intento del régimen de imponer un cambio fraudulento, y denuncio los intereses que obstruyen una verdadera transición y recuperación de nuestra soberanía. Mi padre también denunció el intento de vincular a grupos de exiliados con este cambio. Él dijo: “La diáspora es diáspora porque son cubanos desterrados a los que el régimen les niega los derechos como se los niega a todos los cubanos. No es en ese marco de opresión, sin derechos, ni transparencia en el que tiene que insertarse la Diáspora, eso sería ser parte del cambio fraude”.

El compromiso sería fraudulento, si Estados Unidos aceptara la actuación del Gobierno cubano. Nunca le hemos preguntado a nuestro pueblo acerca de ser aislados o embargados, pero el compromiso real solo ocurrirá entre pueblos libres.

Los instamos a abrirse verdaderamente a Cuba, pero para ofrecerles una mano es esencial la solidaridad con la ciudadanía cubana. Es esencial apoyar los cambios pacíficos y legales que miles de cubanos han presentado a sus conciudadanos y al Parlamento cubano, una alternativa que permite a nuestro pueblo decidir nuestro futuro.

No hay respeto por la autodeterminación del pueblo cubano cunado las negociaciones son un pacto secreto entre las élites, o cuando no se menciona que los cubanos puedan participar o ser representados en su propia sociedad.

Yo sé que el Congreso y la Administración estadounidense harán lo que crean que es mejor para su país que ha servido como refugio para casi el 20% de nuestra población. Pero solo la única transición real hacia la democracia en Cuba puede garantizar la estabilidad en el hemisferio. Nosotros los cubanos, no somos chinos, tampoco vietnamitas, y definitivamente no aceptaremos el modelo hacia el despotismo à la Putin.

La estrategia para evitar un éxodo masivo desde Cuba no es rescatando los intereses del grupo que ahora ostenta el control. Este es un equilibro inestable que podría terminar con un mayor caos social y violencia. De hecho, este país ya está enfrentando una crisis migratoria cubana, pese al número récord de visas estadounidenses otorgadas. Más de 6.500 cubanos han llegado a Estados Unidos a través de la frontera mexicana desde el pasado octubre y más de 17.000 lo han hecho en el año anterior.

Con o sin Ley de Ajuste Cubano, los intentos de aquellos en el poder en Cuba para preservar el statu quo empeorarán la situación.

Nosotros los cubanos queremos cambios reales, para diseñar el país prospero que merecemos y queremos construir. La única violencia aquí proviene del ejército cubano contra los cubanos, por eso la solución es la transición pacífica, no el apaciguamiento.

La manera en la que pueden promover la estabilidad en la región es mediante el apoyo a estrategias que involucren a la voluntad popular, para lograr el final del totalitarismo y asegurar la dignidad para todos. Ustedes tienen la oportunidad de apoyar el petitorio para un plebiscito constitucional que contemple un sistema multipartidario y elecciones libres, que ya ha sido firmado por miles de ciudadanos en el Proyecto Varela, tal como lo permite la Constitución cubana.

Hay una activa campaña de los cubanos de todo el mundo, reclamando derechos para todos los cubanos y el plebiscito, que es la primera votación para los cambios duraderos que Cuba necesita.

El 22 de julio de 2012, la Seguridad del Estado cubana detuvo un auto en el que estaban viajando mi padre, Oswaldo Payá, y mi amigo Harold Cepero, junto con otros dos jóvenes políticos europeos. Todos ellos sobreviviern, per mi padre desapareció por algunas hora solo para reaparecer muerto en el hospital en el que también Harold moriría sin asistencia médica.

El Gobierno cubano no se hubiese animado a llevar adelante sus amenazas de muerte contra mi padre si el Gobierno de Estados Unidos y el mundo democrático hubiesen hecho una demostración de solidaridad. Si miran para otro lado, la impunidad arrasa. Mientras ustedes dormían, el régimen estaba concibiendo un plan para eliminar a los futuros líderes pro-democracia. Mientras ustedes duermen, una segunda generación de dictadores está planificado con impunidad sus próximos crímenes.

Es por ello que esperamos que este Congreso demande que la petición por una investigación independiente, respecto de los ataques contra Oswaldo Payá y Harold Cepero sea incluida en las negociaciones con el Gobierno cubano, y que escuchemos qué responderán ante este punto. Conocer la verdad es esencial para cualquier proceso de transición, y tolerar la impunidad es poner en peligro las vidas de todos los cubanos, donde sea que se encuentren.

No les den la espalda a los cubanos de nuevo; no se ganen la desconfianza de los nuevos actores de nuestro futuro inevitable, a cambio de la complicidad con una gerontocracia de los tiempos de la Guerra Fría.

Quiero terminar con las palabras que mi padre le escribió al presidente Obama cinco años atrás:

“Vuestro Gobierno debe adelantarse y tender la mano al pueblo y al Gobierno cubano, pero pidiendo que las manos de los ciudadanos en Cuba, no estén atadas, porque entonces la apertura será solo para el Gobierno cubano y se convertirá en otro componente de un teatro internacional lleno de hipocresía. Un teatro que está reforzando la opresión, sumiendo al pueblo cubano aun más en la mentira y en la indefensión total y dañando gravemente el anhelo de los cubanos de que los cambios inevitables se produzcan pacíficamente.

La vocación de amistad de los pueblos Estados Unidos de América y Cuba, es inseparable de su vocación de libertad. Queremos ser Libres y Amigos.”

Dios los bendiga y proteja a nuestros pueblos. Gracias.

Nota del editor: Rosa María Payá ofreció su testimonio el martes 3 de febrero, ante el Subcomité de Relaciones Exteriores sobre Asuntos del Hemisferio Occidental, Crimen Transnacional, Seguridad Ciudadana, Democracia, Derechos Humanos y Asuntos Mundiales de las Mujeres del Senado estadounidense. El tema fue “Comprendiendo el impacto de los cambios de la política estadounidense sobre derechos humanos y democracia en Cuba”.

Traducido por Adam Dubove.