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El fiasco de Obama en Egipto anticipa tropiezo en Cuba

Por: Contribuyente - Mar 11, 2015, 5:47 pm
Egyptians protest the eventual outcome of a democratic uprising that came undone. (<a href="https://twitter.com/kelo3adi/status/573856340617093120" target="_blank">@kelo3adi</a>)
La falta de colaboración con la oposición democrática egipcia permitió el ascenso de la Hermandad Musulmana. (@kelo3adi)

English Cuando uno escucha a autoridades de Estados Unidos hablar sobre Cuba, llama la atención el discurso por un lado de expandir el apoyo a la sociedad civil utilizando tecnología de alto nivel, mientras aparentemente se minimiza el rol de los activistas opositores al régimen.

Pero esto no es exclusivo hacia Cuba, y ya se ha visto en otras ocasiones. Egipto es el ejemplo más notorio. Además, el énfasis de EE.UU. en internet pasa por alto el rol que empresas como YahooGoogle han tenido en China al censurar información y perseguir a disidentes para poder operar allí.

En 2012, Estados Unidos inició el proyecto Sociedad Civil 2.0, el cual promueve blogs, mensajes, la construcción de sitios web y activar en redes sociales para “desarrollar capacidades”. Sin embargo, en países como Egipto e incluso con mayor razón en Cuba, donde la mayoría de la población no tiene acceso a teléfonos móviles (solo 15% de 11 millones) ni mucho menos a internet (solo 5%), ¿cómo se desarrollan las capacidades de la sociedad civil para movilizar a los demócratas?

Antes del levantamiento en Egipto en 2010, yo intenté llamar la atención sobre los casos de blogueros, activistas y periodistas que habían sido arrestados arbitrariamente. Luego en 2011 y principios de 2010, durante un mes entero en Egipto observé la primera y tercera ronda de elecciones parlamentarias, y tuve la oportunidad de encontrarme con varios involucrados: acádemicos, defensores de derechos humanos, líderes de la oposición, revolucionarios en la plaza Tahrir y  militares. El panorama no era lo que estaba circulando en la prensa en ese momento.

Activistas en Twitter y blogueros tuvieron éxito en generar atención internacional sobre lo que estaba ocurriendo en Egipto, pero en conversaciones con activistas desde el lugar, el papel de los teléfonos móviles y Facebook no era tan publicitado en los medios en el extranjeros. La seguridad del Estado egipcia monitoreaba los teléfonos celulares y las comunicaciones a través de las redes sociales, con un patrón de espionaje utilizando alta tecnología para identificar a activistas, que no es exclusivo de Egipto. Los activistas que comprendieron difundían información falsa a través de esos canales, mientras que utilizaban medios de baja tecnología para alcanzar y movilizar a los egipcios que no eran tan susceptibles al monitoreo.

Sin embargo, este no fue el mayor descuido por parte de los responsables políticos en lo que respecta a los activistas en el lugar; más bien fue el fracaso en el entrenamiento a los demócratas sobre como movilizar y llevar a cabo una campaña política de forma efectiva.

Esta falta de colaboración con la oposición política democrática en Egipto dejó un vacío que fue llenado rápidamente por la bien financiada Hermandad Musulmana y el Partido Nour (un partido islamista aún más extremo respaldado por  los Estados árabes del Golfo) que dominó las elecciones parlamentarias. El ejército egipcio dio un paso atrás y permitió que la Hermandad Musulmana gobernara de una manera cada vez más antidemocrática. Su alejamiento de vastos sectores de la sociedad egipcia llevó a otra ronda de protestas masivas en junio de 2013, que terminó en la restauración del régimen militar con un golpe de Estado y la ilegalización de la Hermandad Musulmana.

La tecnología es neutral, y los regímenes represivos han contratado empresas occidentales para colocar controles draconianos en internet para identificar a activistas. Amnesty Internacional identificó a “Cisco Systems, Microsoft, Nortel Networks, Websense and Sun Microsystems” como empresas que “proveyeron tecnología utilizada para censurar internet en China”. Semejante aplicación represiva de nuevas tecnologías han sido transferidas a otras dictaduras.

Muchos expertos, como los que aparentemente trabajan para el Departamento de Estado de EE.UU., argumentan sobre la importancia de las supuestas precondiciones para un levantamiento democrático: una extendida clase media, penetración de internet, o algún nivel mínimo de ingresos.

Sin embargo, Srdja Popovic, cofundador y una figura clave del movimiento de resistencia serbio “Otpor!”, no está de acuerdo. Ellos derrocaron sin violencia a Slobodan Milosevic sin violencia en el 2000, y él sostiene que lo más importante que uno puede hacer es construir las destrezas de los activistas, porque ellos son quienes hacen el cambio. Las condiciones económicas predominantes deben ser tomadas en cuenta cuando los activistas formulan su estrategia, pero no definen el éxito.

La política sobre Cuba del gobierno de Obama se enfoca en créditos, microemprendimientos, viajes, e internet no derivará en una apertura democrática en Cuba, ni en el corto, mediano, o largo plazo. En cambio, servirá como una distracción que prolongará la vida de la dictadura en Cuba y el poder del régimen de Castro y su influencia en el exterior.

Al mismo tiempo, los líderes de la oposición democrática que son una amenaza a la dictadura continuarán siendo un objetivo para ser eliminados. Cuando el día llegué y el régimen castrista ingresé en una crisis existencial, la falta de apoyo para los activistas de la oposición política garantizará el fracaso del objetivo declarado de la política de Estados Unidos: una transición democrática no violenta.

Incluso, si los líderes Demócratas en Estados Unidos siguen el ejemplo de la líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi —que el mes pasado encabezó una delegación de congresistas y se reunión con funcionarios de alto nivel de la dictadura, pero no con demócratas cubanos o defensores de derechos humanos— entonces estarán socavando a los demócratas y legitimando a los autócratas. Como fue el caso de Egipto, donde demócratas sin la suficiente capacitación y con pocos recursos no serán rivales para las alternativas antidemocráticas, autoritarias, o totalitarias, que se presentan con el respaldo de potencias externas como Rusia o China que tienen intereses en Cuba.

No hace falta decirle, esto no servirá a los intereses de Estados Unidos, ni a los de ninguna otra democracia en la región.

Traducido por Daniel Duarte y Adam Dubove.