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Rayma y Bonil, caricaturistas y víctimas del poco humor de los gobiernos de sus países

Por: Contribuyente - Mar 19, 2015, 8:31 am

English“Estos caricaturistas han sido capaces de burlarse del poder”. Así presentó Héctor Schamis, profesor de la Universidad de Georgetown y columnista de El País, a la caricaturista venezolana Rayma Suprani y su colega ecuatoriano Xavier “Bonil” Bonilla, dos caricaturistas que han sido sancionados y perseguidos por sus gobiernos.

Los dibujantes participaron este miércoles en la conferencia “Caricaturistas en tiempos de autoritarismo”, organizada por la ONG defensora de las libertades civiles Freedom House, con sede en Washginton D.C., donde expusieron sus preocupaciones acerca del estado actual de la libertad en América Latina.

Los caricaturistas remarcaron la importancia de la independencia de los gobiernos a la hora de hacer humor. (PanAm Post)
Los caricaturistas remarcaron la importancia de la independencia del gobierno a la hora de hacer humor. (PanAm Post)

Ambos conocen en primera persona los ataques de diversos gobiernos latinoamericanos a la libertad de expresión. Bonil ha debido enfrentar el mes pasado un proceso en su contra luego de que el gobierno lo denunciara por “discriminación socioeconómica” en una de sus caricaturas. Mientras, la venezolana Rayma Suprani fue despedida tras trabajar 19 años en el diario venezolano El Universal por publicar una caricatura crítica con el gobierno.

Schamis abrió el evento remarcando la envidia de los gobiernos hacia los caricaturistas, quienes, como dice el refrán, tienen la habilidad de expresar mil palabras en una imagen. “Si bien uno puede escribir lo mismo en mil palabras, una imagen te lo deja totalmente claro sin rodeos con una mayor capacidad de fusionar en una caricatura la política y el humor”, destacó Schamis.

“El humor ha sido una filosofía, una disciplina mental, de estar y moverse por la vida”, señaló Bonil. Para el caricaturista, el humorismo consiste “en el reto de tomarse muy en serio su papel de no tomarse en serio nada” y reafirmó su compromiso con un “escepticismo permanente que no tiene dogmas ni estatuas, tal como las palomas que rodean los monumentos y le quitan el brillo del bronce a las estatuas”.

Los dibujantes se refirieron al caso de la revista francesa Charlie Hebdo, víctima de un brutal atentado terroristas a comienzos de año, y de cómo en América Latina el derecho a blasfemar también está en peligro.

La irreverencia parece ser un condimento clave a la hora de hacer humor para estos caricturistas. Rayma, que visita Washington en medio del enfrentamiento que mantiene Estados Unidos con Caracas en torno a las sanciones de funcionarios venezolanos y a la declaración del país que gobierna Nicolás Maduro como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, aseguró que “para un caricaturista lo más importante es no creer en ideologías ya que al final no son los gobiernos, sino el pueblo, quienes sufren en las discusiones entre la izquierda y la derecha que se arrojan culpas mutuamente”.

Ambos coincidieron en la necesidad de generar un contrapeso en los medios y no creer que hay una verdad oficial entregada por los Gobiernos; y por lo mismo, Bonil, después de la reunión que tuvo en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el pasado martes 17 de marzo, invitó a la comisión a hacerse presente en Ecuador para promover los derechos humanos y la libertad de expresión.

Con la contribución de Adam Dubove. Editado por Pedro García Otero.

Nota del editor: Artículo modificado el 20 de marzo de 2015 a las 12:30 EST por incorrección en el nombre del caricaturista Xavier Bonilla.