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Cómo las ZEDE pueden hacer próspera a Honduras

Por: Contribuyente - Mar 26, 2015, 4:29 pm
Honduras debe ofrecerle a los ciudadanos la posibilidad de acceder a mejores sistemas legales que contribuyan a su prosperidad
Honduras debe ofrecerle a los ciudadanos la posibilidad de acceder a mejores sistemas legales que contribuyan a su prosperidad. (Teleprogreso)

Por Michael Strong

English ¿Por qué Honduras no es próspera? ¿Por qué más de 100.000 hondureños se marchan cada año y arriesgan sus vidas para llegar a Estados Unidos, donde la mayoría de ellos se convertirán en inmigrantes ilegales sin derechos?

Por el contrario, ¿por qué China se está convirtiendo en un lugar próspero tan rápidamente? En los últimos 20 años, cientos de millones de chinos han salido de la pobreza. Hoy día el salario urbano promedio en China es cinco veces más de lo que era hace 20 años. ¿Qué se puede hacer para asegurar que los obreros hondureños ganen cinco veces más dentro de 20 años a partir de ahora?

Las Zonas Económicas Especiales de China (SEZ, por sus siglas en inglés) fueron clave para esta explosión de prosperidad. El ganador del Premio Nobel, Ronald Coase, y el economista Ning Wang demostraron en Cómo China se convirtió en capitalista que las SEZ crearon las condiciones para que la clase obrera china comenzara a caminar un sendero hacia salarios mucho más altos.

(Michael Strong)
(Michael Strong)

Las zonas francas en Honduras fueron creadas a finales de 1980. En ese momento se predijo que iban a crear más de 100.000 puestos de trabajo. En su apogeo hicieron exactamente eso. Sin embargo, debido a la competencia de China, el aumento de empleo no dio lugar a un crecimiento salarial significativo. ¿Cómo puede Honduras mejorar para atraer al país empleos de mayor calidad y mejor remunerados?

El balance de las tradicionales zonas francas y zonas económicas especiales ha sido un gran éxito, reduciendo la pobreza alrededor del mundo. En Mauricio, México, Irlanda, China, como en otros lugares, las zonas iniciaron los auges que más tarde dieron lugar a una mayor liberalización y crecimiento económico.

El economista Jeff Sachs menciona las zonas de procesamiento de exportaciones como uno de los escasos enfoques exitosos para reducir la pobreza. El gurú de la administración Peter Drucker fue más contundente: las zonas son el único programa antipobreza que funciona.

Pero las zonas tradicionales solo reducen los impuestos y la carga regulatoria. Este es a menudo un paso importante en la atracción de inversiones, la creación de puestos de trabajo, y la creación de prosperidad, porque la mayoría de las naciones en desarrollo tienen estructuras fiscales bizantinas y/o una regulación excesiva. El siguiente paso en el desarrollo consiste en la creación de zonas que proporcionen acceso a una legislación y adjudicaciones de mayor calidad.

Antes de explicar por qué las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) de Honduras representan los últimos avances en programas de zonas especiales, primero vamos a aclarar por qué se han necesitado a las tradicionales zonas.

La necesidad de las zonas para reducir impuestos y regulaciones

A pesar que los intelectuales anticapitalistas creen que las reformas “neoliberales” han provocado que empleos del mundo desarrollado sean transferidos hacia naciones “no reguladas ” en vías de desarrollo, estas últimas también se están ahogando en la burocracia.

Hace quince años, Hernando de Soto documentó el tortuoso proceso de apertura de un negocio jurídico en las naciones en desarrollo, como Perú y Egipto. Desde entonces, el Banco Mundial ha estado publicando un índice anual denominado Doing Business. Las cinco naciones más exitosas en ello son:

1. Singapur
2. Nueva Zelanda
3. Hong Kong
4. Dinamarca
5. Korea

Las últimas cinco son:

185. Chad
186. Sudán del Sur
187. República Centroafricana
188. Libia
189. Eritrea

Las naciones son prósperas en gran parte porque hacen fácil la posibilidad de hacer negocios. Los países pobres son pobres en gran parte porque son difíciles para hacer negocios. Honduras ocupa el puesto 104 —difícilmente un “paraíso libertario“. (Los partidarios deben tener en cuenta que es posible tener un Estado de bienestar y ser muy amigo de los negocios. Por ejemplo, Dinamarca y Noruega que ocupan el cuarto y el sexto puesto respectivamente, ofrecen un contexto más amable para hacer negocios que Estados Unidos, ubicado en el séptimo).

Honduras es pobre porque su sistema legal no contempla adecuadamente las condiciones que dan lugar a la prosperidad. Sin excepción, todos los países en los que los empresarios no han sido sometidos a una regulación predatoria y excesiva se han convertido en naciones prósperas. Un informe reciente del Banco Mundial concluye: “el respeto y la promoción de la libertad económica y los derechos civiles y políticos están fuertemente asociados con el crecimiento del ingreso per cápita de un país en el largo plazo”.

Hong Kong y Singapur, los dos países con mayores niveles de libertad económica, han pasado de la pobreza a la prosperidad en los últimos 50 años. En 1960 ambos tenían un PIB per cápita de aproximadamente US$ 400, mientras que el de Honduras fue de aproximadamente US$ 200 (en dólares de hoy). Hoy día, el PIB de Hong Kong per cápita es de US$ 38.000 y el de Singapur es de $ 55.000. El de Honduras es un poco más de US$ 2.000. Si Honduras hubiera tenido tanta libertad económica como Hong Kong y Singapur a partir de 1960, sería un país de primer mundo en la actualidad.

Acceso a los sistemas mundiales del que gozan las Multinacionales

Los defensores de la libertad económica, menos refinados a veces, sostienen que la prosperidad es simplemente el resultado de bajos impuestos y pocas regulaciones. Esta interpretación no reconoce la importancia de tener acceso a un sistema legal que apoye el capitalismo empresarial. El investigador de la Universidad de Stanford Edgardo Buscaglia sintetiza las principales características de este sistema legal:

Los elementos básicos que constituyen un sistema judicial eficiente son (…) resultados relativamente predecibles; accesibilidad de la población a los tribunales independientemente de su nivel de ingresos; respuesta en un tiempo razonable; y una sentencia adecuada. El aumento de los retrasos y de la incertidumbre asociados a los resultados esperados, disminuyen la calidad de la justicia.

Continúa explicando las múltiples deficiencias de los sistemas jurídicos de América Latina:

En América Latina los tribunales no son capaces de desempeñar sus funciones básicas, como la interpretación y aplicación de la ley. La incapacidad de satisfacer esta demanda manifiesta por sí mismo un aumento de los retrasos y las demoras observadas en toda la región (…). Podemos aquí identificar los factores sustantivos de procedimiento y organización que explican la creciente presencia de actos de corrupción en los tribunales.

Si bien estos problemas son ciertamente motivos para mejorar la formación y la financiación de los sistemas judiciales (y en esa medida la reducción de impuestos, lo cual podría empeorar el problema) no hay razón alguna para evitar que los ciudadanos comunes obtengan acceso a otros sistemas judiciales en el ínterin.

Las corporaciones multinacionales en Honduras ya tienen acceso a escoger internacionalmente la ley: cualquiera que haga negocios en Honduras puede elegir llevar a cabo sus disputas legales en Delaware, Texas, Holanda, España o en cualquier lugar que elijan. ¿Por qué no permitir a ciudadanos ordinarios tener el mismo acceso a la elección de la ley?

Esto es lo ingenioso del sistema de las ZEDE: permitiría a ciudadanos ordinarios acceder a sistemas legales y jurídicos competitivos. Los ciudadanos dentro de las ZEDE podrían también optar por el sistema legal hondureño en los contratos —pero además podrían elegir una opción legal más eficiente y económica. Un empresario de tecnología hondureño podría aprovechar la innovadora legislación sobre propiedad intelectual de California, o un experto financiero en Honduras podría utilizar la legislación financiera inglesa de primera clase.

ZEDE es la siguiente fase de las Zonas de Desarrollo

Además de ser una importante novedad, las ZEDE siguen los pasos de otro exitoso programa de zonas: el Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC), el cual ha sido tan exitoso que está siendo replicado en Abu Dhabi.

En el 2004, el Gobierno de Dubái quería crear un sistema de finanzas global, pero notaron que la Sharia, la ley islámica vigente en los Emiratos Árabes Unidos, no atraería a los grandes actores del sistema financiero internacional. Con un movida brillante, los gobernantes de Dubái crearon el DIFC, una zona de 44 hectáreas regido por la jurisprudencia británica y administrada por un respetado juez británico. Esta zona ha logrado conseguir millones en Inversión Extranjera Directa en la última década, razón por la cual Abu Dhabi ha anunciado recientemente que creará una zona similar.

Las ZEDE de Honduras abren un nuevo camino para proveer no solo los modelos de zonas económicas que han sido probados con éxito alrededor del mundo, sino también al modelo legal de la zona que ha sido exitoso en Dubái. La estructura del ZEDE añade dos nuevas dimensiones, administrativa y política. Mark Klugmann, quien diseñó gran parte de esta estructura, describe esta orientación como una “Zona LEAP“, una zona legal, económica, administrativa y política, para diferenciar la zona ZEDE de otras zonas anteriores y del modelo de zona legal DIFC.

La exacta aplicación de los aspectos políticos y administrativos de las ZEDE siguen en discusión. Dicho eso, observadores del programa deberían comenzar por reconocer el extraordinario éxito de las anteriores zonas especiales económicas por un lado, y de la zona legal de Dubái por el otro.

Dado el probado éxito de los proyectos de zonas anteriores en las que están basadas las ZEDE, los observadores deberían enfocarse en que los aspectos políticos y administrativos de ellas sea ejecutado apropiadamente. Pero las críticas uniformes de las ZEDE desarrollan estrategias para sabotear la gran esperanza que tienes los hondureños de una vida mejor.

Traducido por Johanna Villasmil y Orlando Avendaño. 

Editado por Adam Dubove.