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Venezolanos corren a la banca pública para obtener divisas

Por: Contribuyente - Abr 20, 2015, 1:15 pm

EnglishLos venezolanos que deseen acceder a divisas para viajar al exterior deben, desde hace dos semanas, poseer una tarjeta de crédito emitida por una entidad bancaria del Estado. Quienes no la posean y viajan en las próximas semanas deben emigrar a la banca pública, que se está demorando hasta dos meses en emitirlas.

Las nuevas regulaciones para la obtención de divisas fueron publicadas el pasado 10 de abril en Gaceta Oficial, en la Providencia 11 del Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex), organismo adjunto al Ministerio de Economía y Finanzas. Desde hace doce años Venezuela tiene un control cambiario que limita la cantidad de divisas a las que el ciudadano puede acceder.

Aunque 71% de las tarjetas son emitidas por la banca privada, el Estado decidió solo autorizar divisas a través de las tarjetas de la banca pública. (Analitica.com)
Aunque 71% de las tarjetas son emitidas por la banca privada, el Estado decidió solo autorizar divisas a través de las tarjetas de la banca pública. (Analitica.com)

Solo cuatro bancos están autorizados para tramitar divisas oficiales: Banco de Venezuela, Banco del Tesoro, Banco Bicentenario y Banco Industrial de Venezuela. Pueden otorgar hasta US$2.500 anuales, dependiendo del destino y de la cantidad de días que tomará el viaje.

71% de las tarjetas de crédito emitidas en el país son de la banca privada. El Cencoex emitió un comunicado interno al Banco de Venezuela exponiendo que 102 mil venezolanos tienen previsto salir del país en las próximas semanas, los cuales no tienen aprobada la solicitud de divisas y no poseen tarjetas de ninguna entidad bancaria del Estado.

Solicitar una tarjeta de crédito en una situación normal en Venezuela es un proceso lento y tedioso, pero solicitar una dadas las condiciones actuales es “casi imposible”, señalaron usuarios de la banca consultados por PanAm Post.

El delírio de solicitar una tarjeta de crédito

Entre los venezolanos que saldrán del país en las próximas semanas se encuentra quien escribe esta nota, y desde el anuncio del Cencoex no he hecho más que correr por todos los bancos buscando soluciones para mi viaje.

Antes de ir a cualquier banco para solicitar la tarjeta debe calcular cual es el más apropiado. Para solicitarla en el Banco de Venezuela debes tener una cita, y si el día de hoy ingresas en la página te la darán para después de agosto. En mi cuidad, Barquisimeto (a 500 kilómetros al suroeste de la capital, Caracas), no hay sede del Banco Industrial. Y el Banco Bicentenario no tiene plástico para la emisión de tarjetas.

Por ello el más apropiado en mi caso era el Banco del Tesoro. Entre los recaudos que solicita dicho banco están los estados de cuenta de los últimos tres meses, los cuales puedes descargar de internet, pero igual necesitas hacer cola en la banca privada para que te los firmen y sellen. Una cola en la que pasé tres horas por la cantidad de personas que se encontraban realizando el mismo proceso.

El pasado viernes salí a las 6:00 a.m de mi casa con la finalidad de abrir una cuenta y solicitar una tarjeta de crédito en el Banco del Tesoro. Al llegar a las 6:20 a.m me encontré con que estaba en el puesto 87 de la cola.

Minutos antes que el banco abriera sus puertas, los trabajadores de la entidad se dedicaron a revisar que todas las personas en la fila tuvieran los requisitos, e informaron que a los que abrieran cuentas de ahorro o corriente no se les entregarían tarjetas de debito, porque no hay plásticos para fabricarlas. Cuando pregunté si esa falta de plástico también afectaría la emisión de tarjetas de crédito, me informaron que no, precisamente porque el plástico existente se estaba utilizando para ellas.

Una vez revisados los requisitos entregaron 40 números para la apertura de cuentas, al estar de 87 quedé por fuera, pero informaron que podíamos hacer la solicitud de la tarjeta sin tener cuenta, para lo que se formó una nueva cola.

El banco abrió sus puertas a las 8:30 a.m., y permanecí esperando que me atendieran hasta las 11:00 a.m. Una vez que recibieron mi solicitud para la tarjeta, me informaron que pasara en dos meses para conocer si me la aprobaron.

El mismo día, en horas de la noche recibí un correo del Banco de Venezuela informándome sobre la autorización de una tarjeta de débito y crédito, e indicando que en los próximos días me contactarán para otorgarme mayor información. Este es un correo que han recibido aquellas personas que comenzaron el proceso de solicitud de divisas en un banco privado.

Opiniones de una cola

La primera persona en la cola era Virginia Montoya, quien había llegado a las 3:20 de la mañana esperando poder aperturar una cuenta en el Banco del Tesoro y así solicitar conjuntamente la tarjeta de crédito. Era el tercer día seguido que visitaba el banco. A pesar del riesgo que representaba el estar sola a esa hora en la calle, no le importó, porque en las próximas semanas va a viajar y necesita de las divisas.

El señor Mariano Díaz, quien estaba de décimo en la cola, comentó que como venezolanos ya nos hemos acostumbrado a hacerlas, “hay que llegar a las 5 de la mañana y mentalizarse, porque no nos queda de otra”.

Carolina Martínez estaba solicitando una tarjeta de crédito para así viajar a España a ver a su hijo, siendo una de las muchas personas que se encontraban por ese motivo. Ella considera que la nueva resolución del Cencoex está destruyendo a la banca privada.

La joven Andreína Arráiz explica que estaba ahí porque tiene pasajes en junio para Aruba, pero al ver como ha empeorado la situación del país cree que lo va a cambiar para Panamá, y buscar trabajo allá.

El “bachaqueo” de las tarjetas de crédito

Trabajadores de bancos del Estado han observado esta nueva necesidad como una posibilidad para generar nuevos ingresos.

Desde que se publicó la providencia se comenzó a generar un mercado negro dentro de la banca pública, conocido como “bachaqueo”, donde por aproximadamente 25.000 Bs. (US$90) puedes obtener una tarjeta de crédito del Banco de Venezuela en un plazo de 15 días, y por 15.000 Bs. (US$55) una del Banco del Tesoro.

Editado por Pedro García Otero.