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Lorenzo Mendoza debe asumir su rol político en Venezuela

Por: Contribuyente - Abr 27, 2015, 2:17 pm
Lorenzo Mendoza lleva la empresa privada más grande de Venezuela con ventas globales de $7 billones, y tiene la oportunidad de tomar una posición en el ámbito político (@DolarToday)
Lorenzo Mendoza encabeza la empresa privada más grande de Venezuela con ventas globales por US$7 mil millones, y tiene la oportunidad de tomar una posición en el ámbito político (@DolarToday)

EnglishLa semana pasada, el presidente de la venezolana Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, reunió a sus trabajadores y brindó un discurso —que se filtró en Internet— sobre la emigración del talento venezolano a otros países.

Mendoza comenzó aclarando que no hablaría de política porque no le gustaba hacerlo:

“No permito que ninguno de los que está aquí lo haga; le pido a los que quieren hacerlo en las instalaciones que no lo hagan. (…) Aquí venimos a trabajar todos. Y yo sí practico lo que digo. Aquí venimos a trabajar y no a hablar sobre esos temas”.

Lo que Mendoza no ha logrado percibir que su posición desde Empresas Polar lo involucra inevitablemente en política. Es el presidente de un conglomerado que produce alrededor del 4% del PIB, con un estimado de US$7.000 millones de ventas mundiales, en un país bajo dictados socialistas que ha sido plagado por una asombrosa cantidad de corrupción política, lavado de dinero y narcotráfico.

Lorenzo Mendoza es la contraparte ideológica (por ende política) del presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Respalda a empresas privadas que son socialmente responsables, cosa que la Revolución Bolivariana ha intentado suprimir desde su nacimiento con el difunto presidente Hugo Chávez.

Por su iniciativa empresarial y valores morales, Mendoza ha obtenido la reputación de ser un gran trabajador. Logró expandir Empresas Polar a nivel internacional, y su Fundación Polar ha ayudado a miles de personas, inspirando a otros miles más a seguir sus sueños y a continuar con sus estudios para poder alcanzarlos.

Entiendo que el discurso de Mendoza era para convencer a los jóvenes profesionales a quedarse en Venezuela y ejercer sus carreras allí, para así poder ayudar a detener la regresión socioeconómica y promover el crecimiento. Sin embargo, tomó una postura prejuiciosa la cual ofendió a muchas personas en el extranjero, debido a la naturaleza culpable de sus palabras.

Personalmente considero que Lorenzo Mendoza es un hombre digno de ser admirado. Ha luchado constantemente con uñas y dientes por todo lo que él y su familia han trabajado. Lo he escuchado hablar en varias ocasiones en diferentes eventos y admiro su capacidad para llegar a las personas, especialmente al público joven.

Pero como venezolana viviendo en el exterior, me hirió que me haga sentir culpable a mí y a otras personas por haber elegido emigrar a otro país. Mientras, evitaba enfrentar la realidad: Mendoza se ha convertido en una figura central de la política venezolana.

Su discurso provocó una fuerte reacción y respuestas de muchos venezolanos residentes en el exterior, sus familias y aquellos que quieren irse pero no pueden. En una enérgica carta escrita por una mujer venezolana viviendo en Panamá, Mendoza fue acusado de nunca haber pasado por las horribles experiencias del día a día de lo que es vivir en Venezuela —lo cual, no es cierto. Mendoza sufrió una tragedia personal por las manos del régimen.

La respuesta de esta mujer, a pesar de ser agresiva y desinformada, es una prueba más de que Mendoza está involucrado en política, ahora más que nunca, debido al cambio de situación en Venezuela. La actitud “nosotros contra ellos” ha infectado a nuestro país por mucho tiempo. Ya no significa “chavistas contra opositores”, sino que ahora se incluye aquellos que “pueden pagar cosas y los que no”.

Mendoza representa capitalismo y éxito; es el defensor de los derechos humanos, propiedad privada, los derechos de los trabajadores y la empresa; es el enemigo natural del régimen. Lo necesitamos para unir e inspirar a las personas, para crear más capital humano, y para que nos ayude a dirigir nuestro país hacia el futuro.

Necesitamos a Mendoza para inspirar a los jóvenes que viven en casa a trabajar más duro y para alentar a los profesionales en el exterior que vuelvan más talentosos y preparados que nunca, sin necesidad de hacerlos sentir culpables por no querer hacerlo. Necesitamos a Mendoza para detener a aquellas personas que ven a los empresarios exitosos como “enemigos” y los empiecen a ver como inspiración de nuevo.

Mendoza está en lo correcto: Venezuela necesita personas inteligentes y trabajadoras, y nosotros sabemos que los venezolanos son capaces de grandes cosas, pero no necesitamos personas que digan, lo que nosotros los expatriados hicimos mal.

Mendoza necesita usar su lugar en la política, porque le guste o no tiene uno, para ayudar a nuestro país y no dividirlo.

Traducido por Patricia Pérez. Editado por Adam Dubove.