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Bolivia está a un paso de tener a “Evo por siempre”

Por: Contribuyente - Jun 25, 2015, 1:36 pm
Evo Morales quien había indicado que al culminar su mandato el 2020 se dedicaría a abrir un restaurante, dice ahora que si "la gente lo pide" el seguirá siendo presidente (Cancillería de Ecuador)
Evo Morales quien había indicado que al culminar su mandato el 2020 se dedicaría a abrir un restaurante, dice ahora que si “la gente lo pide” el seguirá siendo presidente (Cancillería de Ecuador)

EnglishLuego de tener durante 10 años y tres elecciones a Evo Morales al mando de Bolivia, no es ninguna sorpresa para los ciudadanos escuchar al Presidente y a sus títeres anunciar una posible legalización de la reelección indefinida.

Nunca fue un secreto el deseo del Movimiento al Socialismo de convertir al país en un régimen totalmente controlado por el Estado, ni tampoco fue secreta la íntima cercanía que tiene el Gobierno con el bloque de países y mandatarios que profesan el “Socialismo del Siglo XXI”, que han demostrado una y mil veces sus objetivos: perpetuar al líder popular en el Poder, conseguir mayoría en el congreso, comprar magistrados, controlar por completo el órgano electoral, y como último paso, crear o adueñarse de todas las empresas estratégicas de recursos naturales, de alimentos, y como no, de comunicaciones.

Bajo esta fórmula, bosquejada y enseñada por el mismo Fidel Castro a Hugo Chávez, y de Hugo Chávez a Evo Morales, Cristina Kirchner y Rafael Correa, entre otros, es que se ha avanzado a paso firme con la conquista de gobiernos en diferentes países, pero sobre todo de mentes a lo largo del continente.

La eterna maldición de los latinoamericanos de sentir que no pueden hacer nada por sí solos, de que no pueden pararse sobre sus propios pies sin la ayuda del Estado, ha sido tremendamente reforzada por la demagogia que irradian estos populistas; todo bajo un solo concepto tan subjetivo como la igualdad.

Bolivia se ha convertido en un estilo de sociedad orwelliana, donde literalmente el presidente puede decir y hacer lo que se le venga en gana, y de igual forma tendrá la aprobación del “pueblo”. Los bolivianos ya están totalmente acostumbrados a las políticas y mañas del Gobierno. También se ha convertido en algo totalmente cotidiano ver la imagen y propaganda de Morales en absolutamente todas partes, gracias a un Ministerio de Comunicación que goza de un presupuesto exorbitante.

El mismo Gobierno llama a los jóvenes menores de 25 años “la generación Evo”, y no faltan las historietas, cuentos y productos del Presidente, entregados de forma gratuita a los estudiantes.

Mientras tanto, el Estado mantiene a todos los adultos atentos y felices con sucesos internacionales como la demanda marítima a Chile, el pedido de eliminar el visado para Europa y hasta competencias internacionales de fútbol -al igual que El Gran Hermano de Orwell mantenía a todos atentos con noticias de la guerra en Eurasia-, y es así que los ingenieros sociales realizan, a piedra libre, los cambios que realmente importan en el país, pero que son muy aburridos para que el ciudadano los tome en cuenta, en comparación con las grandes distracciones que ha preparado perspicazmente el Gobierno.

Y así, paulatinamente se aprueba una ley que priva libertades, se cierra o se compra un canal de televisión o un diario, se nacionaliza una empresa, se regula algún producto, se encarcela un opositor, se ofrece un bono o un subsidio; hasta conseguir una sociedad cada día más idiotizada con el espectáculo internacional, y cada días más frágil, inofensiva, mansa y dependiente de un Estado formidable y coercitivo que hasta se hace llamar “padre”.

Hace 10 años, hablar en Bolivia sobre un tirano que legalizara su estadía en el Gobierno para siempre, era un absurdo, algo que nadie hubiese aceptado, una situación que rápidamente se hubiese comparado, de forma indeseable, con la dictadura cubana y hasta con la Alemania de Hitler.

Hoy estamos a pocos meses de que el Gobierno lance un referéndum, una simple pregunta a la sociedad: ¿Desea usted que se apruebe la reelección indefinida?, el Gobierno sabe la respuesta, es más, Evo Morales, luego de su arduo trabajo de ideologización y su megalómano esfuerzo de parecer un Dios, puede darse el lujo de decir que él no quiere seguir siendo el presidente, pero que lo hará, porque “el pueblo lo demanda”.

Puede darse el lujo de lanzar un referéndum para legitimarse, sabiendo que con la mayoría que tiene a su favor en la Asamblea Legislativa podría legalizar su continuidad en el poder. En fin, su reelección indefinida, en mi opinión, ya es un hecho que se suma a la lista de cosas por corregir.

Evo Morales le enseñó a los bolivianos qué es el Poder, y cómo se consigue, prostituyendo la democracia. Ya es hora de analizar la situación, de aprender, y de cambiar al país. El primer paso, no son los partidos de oposición, ni las marchas, ni la guerra civil, ni seguir idiotizados con las cortinas de humo. La lucha para derrotar a Evo es a largo plazo, a él le costó muchos años llegar a ser presidente por primera vez.

El primer paso es educar a la sociedad con la ideología liberal y convertirla en cultura. Porque la única base de todo, y absolutamente todo cambio social, aunque sea el más mínimo, son las ideas, lo demás viene de forma espontánea porque la agenda del político, es la demanda social.