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La venta de Isagen, un asunto de ética en Colombia

Por: Contribuyente - Ene 19, 2016, 9:43 am
El anuncio de la venta de la compañía por parte del Gobierno ha generado reacciones de todo tipo. (Confidencial Colombia)
El anuncio de la venta de la compañía por parte del Gobierno ha generado reacciones de todo tipo. (Confidencial Colombia)

Por Alex Granados Trujillo

Isagen es una empresa de generación y comercialización de energía, cuyo capital es público y privado. En Colombia existen más de 20 empresas que generan energía. La ley 142 de 1994 señala que el Estado deberá asegurar las actividades de generación e interconexión a las redes nacionales de energía eléctrica, a través de empresas oficiales, mixtas o privadas.

El Gobierno de Colombia vendió su participación accionaria en Isagen, 57,61%; lo cual generó un gran debate nacional e indignación de muchos sectores políticos y sociales, toda vez que se cree que entregar el control de la compañía a privados es lesivo para los ciudadanos y afecta la soberanía nacional.

Los últimos tres gobiernos ya habían intentado la venta de esta empresa, y llama la atención que hoy en día las personas que participaron en esos gobiernos de corte “neoliberal”, cambian su postura y promueven actualmente un rechazo general a la venta, aduciendo que: “¡Isagen es de Todos!”.

Esto me parece bien extraño porque, ¿cuántas acciones tienen ustedes, o yo, o cualquier ciudadano común allá en la bolsa de valores dentro de ese 57,61%? ¡Ninguna!

Muchas personas se lamentan de la mala infraestructura de país y que este es un factor que demuestra lo poco competitivo que es Colombia comparado con las potencias económicas con las cuales ha suscrito TLC, y cuando se pone en marcha un ambicioso plan de infraestructura para sacar al país de más de 40 años de atraso, se ponen bravos, que porque dizque Isagen es “la gallina de los huevos de oro” y no se debe utilizar el dinero de la venta para estos propósitos.

Con el respeto que nos merecemos, me parece una posición absurda, toda vez que, con las utilidades que se generan cada año, se tardaría 25 años en acumular el dinero de la venta, es decir, COL$6.4 billones. Ahora haga la indexación de esa cifra para unos cuantos años; no es el mismo dinero que el de hoy.

Si les molesta tanto las privatizaciones, hagan una constituyente y modifiquen ese artículo que trata sobre “la protección de la Propiedad Privada”. ¿Qué esperan entonces? ¿Que se nacionalicen todas las empresas?

Eso no va a pasar en las circunstancias actuales. Más bien, se me hace que los politiqueros están unidos para atajar al vicepresidente de la República German Vargas Lleras, en su carrera a la presidencia de la nación. Todos sabemos que las obras en infraestructura el señor vicepresidente, de manera deshonesta, se las adjudica como propias; como si sacara el dinero del bolsillo de él, dicho sea de paso en un comportamiento egocentrista y arrogante propio del señor Vargas Lleras. Esto que digo no es ningún misterio.

Que los precios de la energía se van a afectar y que “nos va a tocar dejar de mercar por pagar el recibo de la luz”, leo en redes sociales. Absurdo.

Entonces, ¿por qué no han nacionalizado las empresas que han abusado en conocidos escándalos de precios como: el cartel de los pañales, del azúcar, de los medicamentos, del arroz, del cemento, del papel higiénico, etc.? Pues para eso están las autoridades, las superintendencias y demás entidades para ser reguladores y ejercer control, inspección y vigilancia y proteger el interés general.

Debo ser reiterativo que el cambio debe ser constitucional con respecto de la soberanía y la propiedad privada que tanto se comenta. Por citar un ejemplo: ¿Qué pasó con la Universidad San Martín?

Una universidad privada en la que se cometieron fraudes empresariales, la intervino el Gobierno nacional, saneó sus finanzas, la puso en orden y después se la entregó a sus dueños, para que continuaran desarrollando su objeto social; y muchas gracias al Gobierno por el favor.

¡Este país tiene un problema de ética muy tenaz!

En mi opinión, la indignación debería ser que no hay libre competencia. ¿Subasta con único proponente? Me suena absurdo. ¡Ah! Es que es legal. Sí, pero no porque sea legal significa que sea honesto.
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Ahora, el comprador, el fondo de Inversión Brookfield, es cuestionado por asuntos de sobornos, de corrupción en otros países, según lo informa la prensa internacional. ¿Usted haría negocios con gente de dudosa reputación?

Y finalmente, esta gente tiene vínculos comprobados con el ex primer ministro de Reino Unido, el mismo amigo de Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia, y de su fundación ‘Buen Gobierno’. Es decir, ¿negocios entre compadres?

Y ahora el Gobierno Nacional tomara esa plata para prestársela a los constructores de las autopistas denominadas 4G. Según dicen, es ‘crédito subsidiado’. En otras palabras, usarán la plata estatal para apalancar financieramente a los constructores privados. ¿Esto no es un adefesio? ¿No es colocar al Estado al servicio de particulares?

Existe una desmoralización generalizada en la nación. La moral pensada va por un lado y la moral vivida va por otro; tenemos ideas muy bonitas pero la práctica lo desmiente. Es por ello que todos, tanto políticos, como gobernantes, empresarios y ciudadanos de a pie deberíamos apostarle a promover la prudencia y la justicia.

Porque si los gobiernos no buscan la justicia, no son legítimos; y los gobiernos necesitan legitimidad. De lo contrario, los ciudadanos llegarán a la desobediencia civil y a la objeción de conciencia. Por lo tanto, me pregunto: ¿será que los ciudadanos colombianos, con todo el tema Isagen, van a castigar al Gobierno de Santos cuando se tenga que votar el plebiscito por la paz?

Alex Granados Trujillo es especialista en Derecho Tributario y profesor universitario en Colombia. Síguelo en @axfgt.