Son los más pobres los que principalmente deben votar por Iván Duque

Petro conquista con la misma idea socialista de siempre: quitarles a los ricos para darle a los pobres. Mientras abiertamente habla de expropiar, promete educación gratuita, subsidios y salud estatal para todos.

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A nadie le conviene más que a los pobres que gane la presidencia Duque, quien protege la propiedad privada y entiende la importancia de la función empresarial. (Twitter)

Es común escuchar que Iván Duque, el ungido del expresidente Álvaro Uribe Vélez, es el candidato de los ricos, y que Gustavo Petro, mientras tanto, es el salvador de los pobres. En el fondo esta idea no es más que la vieja creencia que ha popularizado la izquierda de que los más necesitados deben votar por las propuestas socialistas mientras que los más pudientes eligen la derecha porque quieren seguir explotando a los “obreros”.

Lo cierto es que las encuestas muestran que en Colombia, en los estratos 1 y 2, los de menos recursos, el preferido es Iván Duque. Y ellos, quienes menos riqueza poseen y piensan votar por el Centro Democrático, tienen toda la razón. Explicaré en esta nota por qué son precisamente los más pobres los que más motivos tienen para elegir a Duque. Aclarando antes que para mí el candidato de Uribe está muy lejos de ser perfecto. Sin embargo, es lo mejor que hay y quien ha dado pruebas de que entiende la importancia de la propiedad privada.

El discurso del exguerrillero está plagado de asistencialismo y lucha de clases, y aunque no es el más popular sí seduce en una importante medida. Gustavo Petro habla abiertamente de expropiar. En una entrevista dada a una de las emisoras más importantes del país, aseguró que hay que quitarle la tierra a quienes no la estén usando de manera apropiada. En esa ocasión aclaró que él no se refería a los “apartamenticos”, ni a las “casitas”, sino a grandes terrenos de tierra que no estuvieran cumpliendo su función social.

Eso de la función social desde luego no es más que una excusa para acabar con la propiedad privada. Recientemente fue más específico y en medio de un discurso en el departamento del Cauca, aseguró que de ser presidente le pedirá a Carlos Ardila Lülle, uno de los empresarios más importantes del país, que le venda su empresa azucarera, Incauca.

También afirmó lo siguiente: “Bonito sería el gesto que decidiera, una vez la Colombia Humana sea el nuevo Gobierno, que le entregue Incauca al Estado para que el Estado empiece a entregarla al pequeño y mediano productor agrario para producir alimentos e industrializarlos en Colombia”.

Petro, que va de segundo en las encuestas sobre intención de voto, conquista con la misma idea socialista de siempre: quitarles a los ricos para darle a los pobres. Mientras abiertamente habla de expropiar, promete educación gratuita, subsidios y salud estatal para todos. Pero, aunque él lo niegue, ese es el mismo “plan maestro” que ha llevado a la pobreza a Cuba y a Venezuela, la propuesta es simplemente socialismo.

Ahora bien, la izquierda ha logrado instaurar con cierto éxito la idea de que el socialismo es bueno para los pobres porque nadie muere de hambre. !Mentiras!

En Venezuela los productos de la canasta básica están subsidiados, hay educación y salud “gratis”, pero la gente se muere de hambre y de enfermedades tan sencillas como una bronquitis. También hay educación estatal, pero ¿para qué les ha servido? Cuando veo a Petro gritando que va a dar “educación de calidad, gratuita y universal” y luego a un montón de jóvenes alabando y aplaudiendo su propuesta, me pregunto si no han visto lo que sucede con los profesionales venezolanos o cubanos que viven en la miseria absoluta.

Puede que en el inicio de un Gobierno de Petro los más pobres se vean beneficiados por los subsidios y la redistribución, pero no pasará mucho tiempo antes de que el salario mensual no les alcance ni para un pollo congelado, como ocurre ahora en Venezuela. Y es que el socialismo funciona hasta que se acaba el dinero de los que producen riqueza, luego solo queda una población condenada a la esclavitud y a la miseria, y un tirano multimillonario en el poder.

Eso sí, los más ricos, los empresarios, pueden irse en cualquier momento del país. Tienen el conocimiento, los contactos y la experiencia para empezar su vida en otro lugar lejos del socialismo. Es la gente más pobre la que se queda atrapada en el infierno socialista. Hoy, en Venezuela solo queda una minoría muy pequeña que por alguna razón se quiere quedar, pero la mayoría son aquellos que no han tenido los medios para salir.

Por último, a nadie le conviene más que a los pobres que gane la presidencia Duque, quien protege la propiedad privada y entiende la importancia de la función empresarial. Es en el capitalismo donde los más pobres tienen la mayor posibilidad de salir adelante. Un país lleno de grandes empresarios es un país rico, donde hay trabajo y donde la gente prospera cuando trabaja duro.

Nada ha sacado más pobres de la miseria que el capitalismo. Quienes aseguran que los pobres estarán mejor con Petro en la presidencia no se han dado cuenta de que cuando las empresas cierran quien más se perjudica no es el empresario, sino los trabajadores, que en un país donde no hay empresas no encontrarán cómo sobrevivir.

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