Elecciones en Argentina y Bolivia: otra vez el desastre del socialismo

Este mes hay elecciones en Bolivia y en Argentina, y en los dos países es casi seguro que ganará la izquierda. La crisis económica es inevitable

5.456
Tanto en Argentina como en Bolivia la mayoría de la gente sigue creyendo en la izquierda. (Fotomontaje PanAm Post)

Otra vez Latinoamérica se vuelve a llenar de socialismo. Este mes en Bolivia y en Argentina hay elecciones, y en ambos es casi seguro que ganará la izquierda. También es casi incuestionable que en los dos países se viene una crisis económica que arruinará a millones.

En Argentina, Mauricio Macri logró ganar la Presidencia en 2015, después de más de una década de kirchnerismo en el poder. Se lo dejaron fácil. Cristina Kirchner y su esposo robaron por montones y dejaron al país en crisis. De modo que la gente, incluso la que seguía siendo de izquierda, ya estaba cansada.

Una vez en el poder, el mandatario tenía una lista enorme de cosas por hacer: subsidios por quitar, controles por eliminar; en general, liberar una economía asfixiada. Pero inexplicablemente terminó comportándose de la misma manera que los Kirchner, y en algunos asuntos incluso los superó.

Por ejemplo, hace unas cuantas semanas Macri volvió a establecer el control de cambio y puso límites a la compra de dólares. Nada diferente a las medidas socialistas del kirchnerismo. Y la semana pasada incluso superó a sus antecesores: se atrevió a publicar una lista de los ciudadanos que se «excedieron» en la compra de divisas.

Aquellos que superaron los límites establecidos por el Gobierno aparecieron en una lista en la que se exponen sus documentos e información importante. Como si fueran delincuentes, fueron señalados públicamente, pero, sobre todo, puestos en peligro. Cualquier persona tiene acceso a la información de estos argentinos. Ni los Kirchner se atrevieron a tanto…

Después de cuatro años de Gobierno, Macri no logró que el país esté mejor. En este momento la inflación interanual supera el 50 %. En los primeros seis meses de este año más de un millón de personas cayeron en la pobreza. El 35,4 % de los argentinos son pobres, 8.1 puntos más que hace un año, y 7.7 % están en la indigencia. Mientras que la devaluación, en lo que va del año, ya supera el 37 %.

Macri no puede decir que no sabía o que no tuvo quién se lo advirtiera. Economistas muy importantes y mediáticos en Argentina, como Javier Milei o Diego Giacomini, le han repetido una y otra vez que el problema es el enorme gasto estatal. Macri, no sabemos si por ignorancia o por miedo al costo político que traiga hacer todos los recortes necesarios, ha ignorado estos consejos.

Hoy Argentina tiene una izquierda unida bajo el liderazgo de Alberto Fernández —que cuenta con Cristina Fernández como formula vicepresidencial—, quien en las elecciones primarias, que resultaron siendo una encuesta bien hecha, consiguió el 47,37 % de los votos frente al 32,30 % obtenido por el presidente Macri. Más de 15 puntos de diferencia, que son prácticamente imposibles de superar.

La culpa de que este mes el peronismo y el kirchnerismo vuelvan al poder, en gran medida, es de Macri y su gente. Tuvieron cuatro años para hacer los cambios necesarios, pero de lo poco que liberalizaron en un principio, al final terminaron retractándose, para dejar un país igual de estatista al que recibieron.

Mientras tanto, en Bolivia Evo Morales, uno de los líderes originarios del socialismo del siglo XXI que tanto daño le hizo a la región, busca su cuarto mandato consecutivo y completar así 20 años en el poder. La Constitución de ese país dice que solo es posible una reelección consecutiva, Morales ya lleva dos.

No contento con una reelección inconstitucional, de nuevo viola la Carta Magna de su país, e incluso, sin vergüenza alguna, ignora el resultado del referendo que él mismo convocó para preguntarles a los bolivianos si querían tenerlo de nuevo como candidato. La mayoría de los bolivianos dijo «no» a una nueva reelección.

Pero Evo tiene la justicia comprada y ha logrado que el Tribunal Constitucional falle de nuevo a su favor, argumentando que la reelección sin límites es un derecho amparado por la Convención Americana sobre Derechos Humanos —que según han dicho está por encima de la propia Constitución boliviana— y que «todos los bolivianos tienen derecho elegir y ser elegidos».

A simple vista parece que Morales no lo tiene tan fácil. De acuerdo con la última encuesta, publicada por la firma Mercados y Muestras, el tiranuelo tiene un respaldo de un 33 %, seguido por Carlos Mesa con un 26 % y Óscar Ortiz con un 9 %. La cifra de los que todavía no han definido su voto llega al 15 %, mientras que los que dicen que votarán en blanco, nulo o ninguno son el 11 %

La diferencia entre Mesa y Morales solo son siete puntos, y ante las sistemáticas violaciones a la Constitución cometidas por el líder socialista, pareciera muy posible que Mesa le pudiera arrebatar el puesto. Sin embargo, hablamos un hombre que se quiere quedar en el poder por 20 años —mínimo—, y que para lograrlo compra a la justicia y va en contra de la Constitución y el mandato popular.

Morales ya ha mostrado de qué es capaz. Hace trampa delante de todo un país. Por eso los bolivianos temen que haya fraude electoral. Según una encuesta realizada en septiembre, el 68 % de los bolivianos cree que habrá fraude. Y cuando se les pregunta, independientemente de por quién vayan a votar, quién cree que va a ganar, el 55 % dice que Morales.

Hay una gran desconfianza en el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Es evidente que la justicia está del lado de Morales, y el líder socialista ya rompió todas las formalidades democráticas.

Ahora bien, Mesa, quien según las encuestas tiene oportunidad de ganar, tampoco es una real alternativa. Ideológicamente está en la misma línea que Morales. Algunos bolivianos incluso creen que es una falsa oposición muy conveniente para el líder cocalero. Mesa legitima siempre a Morales, nunca ha señalado que su candidatura es inconstitucional y ofrece continuar su modelo económico y social. Entonces, incluso si ganara Mesa, no habría cambio en Bolivia.

Morales intenta hacer creer que el país va muy bien porque las cifras de crecimiento parecieran indicar eso. Sin embargo, cuando se mira la caída en las reservas internacionales y el nivel de endeudamiento, tanto interno como externo, es claro que el aparente crecimiento es un asunto ficticio derivado de su estrategia de estimular la demanda agregada vía gasto estatal. Pronto vendrá una crisis económica en Bolivia y en el poder habrá un socialista que solo empeorará las cosas.

Muchos factores influyen en el desastre que enfrentan los argentinos y los bolivianos. Una derecha timorata, izquierdistas que sin ningún reparo quieren montar una tiranía, justicias compradas, pero el problema de fondo, lo más preocupante, es que tanto en Argentina como en Bolivia la mayoría de la gente sigue creyendo en la izquierda.

Se cansan de un socialista y deciden votar por otro igual. En Bolivia, según las encuestas, menos del 10 % de los votos iría para el candidato que habla de mercado y libertad. En Argentina, la gente aún no entiende que si las cosas están mal es precisamente porque Macri terminó aplicando políticas de izquierda. Lastimosamente, los argentinos en vez de buscar una alternativa que de verdad entienda de mercado y capitalismo, deciden volver a confiar en el peronismo.

Cuando comenzamos el PanAm Post para tratar de llevar la verdad sobre América Latina al resto del mundo, sabíamos que sería un gran desafío. Pero fuimos recompensados por la increíble cantidad de apoyo y comentarios de los lectores que nos hicieron crecer y mejorar.

¡Forma parte de la misión de difundir la verdad! Ayúdenos a combatir los intentos de silenciar las voces disidentes y contribuye hoy.

Contribuya hoy al PanAm Post con su donación

Suscríbase gratis a nuestro boletín diario
Suscríbase aquí a nuestro boletín diario y nunca se pierda otra noticia
Puede salirse de la lista de suscriptores en cualquier momento