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Bitcoin: Respondiendo a los pesimistas

Por: Yaël Ossowski - @YaelOss - Mar 11, 2014, 12:21 pm

English Sin valor, invisible y poco práctica. Imposible para que la usen los más pobres. Es sólo una fantasía de los privilegiados.

Para los devotos de las cripto-monedas como el bitcoin, estas críticas pesimistas aparecen casi ceremonialmente en conversaciones y artículos de los más escépticos.

En el vídeo viral de Youtube “Shit Bitcoin Fanatics Say”, las objeciones rudimentarias a la moneda digital se muestran entre risas al más puro estilo de comedia, destacando ciertas actitudes fanáticas de muchos de los primeros usuarios que han ido todo por el bitcoin.

Y a medida que la moneda crece en popularidad, bajo el creciente escrutinio por parte de los organismos estatales y reguladores, la respuesta a estas críticas sigue siendo importante y vital con el fin de proteger las transacciones libres de bitcoin en el futuro.

En principio, el primer argumento inevitable de los observadores recelosos es que el bitcoin no tiene valor intrínseco. En lugar de ofrecer a la gente una moneda física que se puede ver y negociar en las calles, la moneda digital existe sólo como unos y ceros en el mundo del ciberespacio, y no está respaldada por nada de valor sustancial.

Como es a menudo señalado, el mismo argumento puede hacerse frente a las monedas fiat estándar, como el dólar de EE.UU. o el euro. Mientras que estas monedas tienen a los gobiernos que las respaldan, solo continuan prosperando porque hay una creencia inherente de que el gobierno las garantizará, sin importar las circunstancias.

Las monedas modernas están sólo respaldadas por el gobierno.
Las monedas modernas están sólo respaldadas por los gobiernos.

“El dinero fiduciario, si se quiere, cuenta con el respaldo de hombres armados”, dijo al New York Times el columnista y economista ganador del premio Nobel Paul Krugman. “Bitcoin no lo está”.

Pero como los gobiernos en sí son propensos a la quiebra, a un golpe de Estado, y a la invasión, incluso las principales monedas fiat corren el riesgo de perder por completo su valor. Los titulares de bolívares venezolanos o pesos argentinos conocen esta realidad demasiado bien, por no hablar de los fracasos monetarios en Zimbabwe, Perú y Chile. Disculpas a Krugman.

Habrá siempre un valor a la transferencia de dinero a través de las fronteras nacionales con poco o ningún costo, y el bitcoin permite que cualquiera en el mundo pueda hacerlo. El que haya viajado a un país extranjero o intentado enviar dinero a cualquier parte el mundo sabe esto. Por lo tanto, está claro que el mercado va a encontrar valor en el bitcoin, tanto o incluso más que en las monedas fiduciarias impuestas por el Estado.

Bitcoin, a diferencia de todas las monedas fiduciarias, es completamente voluntaria.

Nadie está obligando a nadie a tener una billetera Bitcoin, ni poner dinero en intercambios, o utilizar los códigos QR para completar las transacciones Bitcoin en línea o en tiendas de ladrillo. Las personas no están obligadas a entregar partes de sus ingresos digitales, ni son responsables de la solución para pagar deudas al utilizar Bitcoin.

Esto es exactamente lo contrario a las monedas fiduciarias corrientes mantenidas por los gobiernos, incluso hasta el punto de arrestar y encarcelar a cualquier persona que introduce algún tipo de moneda alternativa, como el pionero Bernard von NotHaus, creador del “dólar de la libertad”.

El creador del “dólar de la libertad” fue detenido, acusado y condenado por el FBI por falsificación.

Este es el simple hecho de que niega toda crítica acerca de su legalidad, la adopción y la practicidad. Bitcoin es una alternativa monetaria, así fue concebida por su fundador.

Algunos, como el emblemático libertario Jeffrey Tucker, afirman que el bitcoin “va a poner fin al estado nación” y arrasará completamente con las monedas fiduciarias. Puede bien suceder, pero ese no es el objetivo de la moneda ni de la mayoría de sus usuarios. Eso sigue siendo secundario a la simple perspectiva de bitcoin como una alternativa a los sistemas económicos y monetarios que imponen ciertas restricciones a los empresarios y clientes.

Mucho más que dar a los usuarios una alternativa financiera, las cripto-monedas como el bitcoin también permiten a las personas hacer contratos alternativos y acuerdos legales, que existen por fuera de cualquier sistema controlado por el Estado.

“Vine a la conferencia [de Texas Bitcoin] esperando escuchar sobre el dinero privado, pero en cambio, ha sido sobre el derecho privado”, dijo el economista Robert Murphy recientemente en un episodio de Free Talk Live.

En lugar de preguntarnos sólo la cuestión económica sobre lo que define a una moneda, muchos de los primeros usuarios han elevado el debate a las virtudes de los contratos y la regulación entre los individuos que consienten, cosa que el bitcoin permite. Yo ya he comprado comida, bebidas, café, servidores web, y VPNs con Bitcoin, y he sido capaz de hacer eso en mis propios términos dandole curso a la operación. Lo mismo se aplica a la docena de mercados anónimos que existen en la red Tor.

La última crítica significativa al bitcoin no es sobre de la moneda en sí sino acerca de los primeros individuos en adoptar esta moneda digital.

Ciertos progresitas y pseudo-libertarios han etiquetado al Bitcoin como moneda de los “privilegiados”, debido a su gran resonancia entre los hombres amantes de la tecnología, jóvenes y blancos de países desarrollados.

Los críticos de los primeros usuarios de bitcoin encuentran desventajas en la naturaleza digital de la moneda.

Ciertamente, para la aquellos que no manejan la tecnologia, surge la pregunta de cómo pueden adoptar el Bitcoin. En los pueblos rurales de Ecuador, de Pakistán o de la República Centroafricana, la idea de una moneda digital respaldada por un algoritmo es probable que no inspire confianza.

Pero hay que reiterar que Bitcoin es una alternativa utilizada para facultar a estas personas más allá de las monedas fiduciarias estándar impuestas por los gobiernos. La tecnología que avanzará en estos países va a ayudar a la gente a salir de la pobreza y no sumirla en la misma. El boom del uso del teléfono celular entre los pobres de los países africanos, ha demostrado ser una gran promesa para la evolución de las monedas digitales, y sólo continuará siendo así en el futuro.

Además, los teléfonos inteligentes fueron una vez vistos como algo exclusivamente para el “privilegiado”, pero hoy casi una persona de cada cinco en todo el mundo tiene uno y lo usa a diario. No es inconcebible que un aumento de este tipo de adopción pueda sucederle al bitcoin o a otra cripto-moneda en los próximos años.

Aunque los críticos puedan seguir pintando al bitcoin como nada más que un juego de azar digital no respaldado por el sistema convencional, sigue siendo una importante fuerza para aquellos que buscan formas de mejorar las vidas humanas, el acceso al capital y a los bienes.

En lugar de tratar de provocar un cambio de paradigma, lo único que busca el Bitcoin es introducir una alternativa para millones de personas que la buscan con ansias.

¿No vale eso la pena?

Yaël Ossowski Yaël Ossowski

Yaël Ossowski es periodista, activista en Young Voices y presentador de Liberty In Exile en LRN.fm. Nació en Quebec, creció en Estados Unidos y actualmente vive en Viena, Austria. Síguelo en @YaelOss, y en su sitio web Yael.ca. Puedes leer su columna destacada en PanAm Post, "Cuestionando la narrativa".

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