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Estados Unidos: Lanzan declaración para recuperar el significado del término “liberal” como favorable a la libertad de mercado

By: Belén Marty - @belenmarty - May 6, 2014, 3:14 pm

EnglishKevin Frei, un empresario de Arizona, Estados Unidos, lanzó la iniciativa de una declaración formal a favor de la recuperación del significado favorable a la libertad de mercado que la palabra “liberal” tenía en ese país hasta finales del siglo XIX.

Actualmente, la palabra “liberal” significa “progresista” en Estados Unidos y por lo general se asocia con la ideología política de los simpatizantes del partido Demócrata, que tienden a favorecer la intervención del estado en los asuntos económicos. Pero según la declaración lanzada por Frei, el término originalmente se usaba en los siglos XVII y XVIII en el sentido contrario, es decir, para caracterizar a las doctrinas económicas de libre mercado propuestas principalmente por intelectuales escoceses de aquella época como Adam Smith, o representantes políticos como Richard Cobden, William Gladstone y John Bright.

Según el sitio web de la declaración,

La pérdida del significado de algunos términos fundamentales comenzó a partir de 1880, entre los cuales se encontraba la palabra “liberal”. La tendencia de los últimos 130 años fue la estatización de los asuntos sociales. Esta tendencia se fortaleció significativamente durante la Primera Guerra Mundial, el período de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial, después de la cual retrocedieron las formas más extremas de estatización, y desde entonces han habido movimientos contrarios a la misma. Pero no se ha logrado restaurar el prestigio cultural de la visión liberal original. Las catástrofes semánticas del período 1880-1940 persisten…

Frei busca recolectar un total de 500 firmas que lo ayuden en su misión de recuperar el sginificado clásico la palabra “liberal” en el idioma inglés. Ya tiene 248 firmas (un 49,6% de las que busca) de intelectuales prominentes de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Bahamas y Australia. Además, cuenta con el apoyo de 21 estudiantes de Estados Unidos y el Reino Unido.

La declaración pide a los firmantes que sean primordialmente mayores de 30 años y que estén actualmente trabajando como profesores, en investigaciones académicas, en actividades culturales o en los medios de comunicación.

Sobresalen entre los que apoyan esta moción Walter Block –profesor de Economía en la Universidad de Loyola de Nueva Orleans–, Richard Epstein –profesor de Derecho en la Universidad de Nueva York– y Janet Neilson y Matt Bufton del Instituto de Estudios Liberales, organización que se encarga de promover el término “liberal” en su sentido clásico en Canadá.

Adam Smith (1723-1790)
Adam Smith (1723-1790). Fuente: Wikipedia.

Para ahondar en la historia del término, el sitio web de la declaración recomienda la lectura de textos de autores como Milton Friedman, David Conway, Friedrich Hayek, David Hume y Adam Smith, entre otros.

Nicolás Cachanosky, argentino radicado en Estados Unidos, firmante de la declaración y profesor asistente de Economía en la Universidad Metropolitana del estado de Denver, Estados unidos, comentó para PanAm Post sobre este tema. Dijo que en la lengua castellana ocurre un fenómeno similar con términos como “república”. “Para los socialistas del siglo XXI no parece haber diferencia entre ‘democracia’ y ‘república’”, explicó Cachanosky.

José Azel –columnista de PanAm Post, Profesor Senior en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami, y autor del libro Mañana in Cuba– considera que el debate sobre el significado de esta palabra tan prominente en la historia del pensamiento económico refleja una importante batalla intelectual.

“Hoy, en casi todo el mundo, el liberalismo continúa defendiendo la supremacía del individuo, y el conservadurismo la del Estado. Lamentablemente, en Estados Unidos el término ‘liberal’ ha evolucionado a través del tiempo hasta significar algo casi diametralmente opuesto a sus raíces históricas. En nuestro uso, el liberalismo y la izquierda defienden un mayor papel del gobierno, y el conservadurismo y la derecha hablan de gobierno limitado”, manifestó el profesor.

Entiende que la ofensiva filosófica es la mejor estrategia para recuperar el significado original del término, y desasociarlo del uso que de él hacen actualmente los simpatizantes de la intervención del gobierno en la economía. “Una mejor estrategia podría ser pasar a una ofensiva filosófica, reclamar nuestro derecho histórico sobre el significado del término ‘liberal’, y emular la actitud arrogante de los liberales americanos, etiquetándolos a ellos como serviles”, declaró.

En declaraciones para PanAm Post, Frei expresó también su opinión sobre cómo debería llevarse a cabo esta ofensiva filosófica: “Recuperar la palabra sería muy beneficioso por varias razones. Primero, el término es ideal para englobar las ideas de los liberales clásicos, los conservadores que abogan por un gobierno limitado y los libertarios, cuyas similitudes son más importantes que sus diferencias. Por otro lado, ayuda a aclarar la consistencia de una línea ideológica que va desde John Locke y Adam Smith hasta la constitución de los Estados Unidos, pasando por Abraham Lincoln y el movimiento libertario de hoy en día. Y finalmente, ayudaría a exponer una especie de fraude intelectual perpetrado por la izquierda”.

Belén Marty Belén Marty

Periodista nacida en Buenos Aires. Vivió en Guatemala, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Jordania. Actualmente está cursando una maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Ferviente defensora de la libertad. Síguela en Twitter: @BelenMarty.

Argentina: ¿Década ganada o década desperdiciada?

By: Iván Cachanosky - @ivancachanosky - May 6, 2014, 11:14 am
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EnglishImaginemos por un momento que tenemos la posibilidad de dirigir al equipo de fútbol español Barcelona FC. Contamos con un plantel estelar en el que se encuentran jugadores de la talla de Gerard Piqué, Andrés Iniesta, Neymar y, entre muchos otros, el infalible Messi. En otras palabras, hay recursos abundantes y de primerísima calidad en el equipo español. Ahora imaginemos que comienzan las competencias y los torneos. Primero, jugando la copa de verano, la cual el equipo de estrellas logra conquistar. Sin embargo, en las competencias más serias, como el torneo local o la Champions League, al equipo no le va bien. Y para rematar, llega el final de la temporada y el equipo queda cerca de la zona de descenso. Luego de una campaña mediocre, el director técnico es entrevistado y su respuesta llama la atención de todos: “No entiendo por qué los hinchas se quejan tanto si hemos logrado conquistar la copa de verano”. Está claro que con los recursos que posee el Barcelona, sus aspiraciones deberían ser mucho mayores que conformarse con la copa menos importante. Salvando las distancias, algo similar ocurre con Argentina. El oficialismo hace alarde de cifras de crecimiento económico, pero ¿son suficientes? En un país como Argentina, con una diversidad y abundancia de recursos enorme y un gasto público tan elevado, ¿realmente puede hablarse de "década ganada," como suele decir el gobierno? Además, hay que tener en cuenta de dónde parte el gobierno Kirchnerista para hacer comparaciones, las cifras con las que comparan el desempeño económico actual son del 2002, año donde se desencadenó una muy fuerte crisis en el país. Si se compara la situación actual con el piso del ciclo económico, desde luego se obtendrán tasas de "crecimiento". Lo que aquí deberíamos cuestionar es ¿cuánto fue realmente crecimiento y cuánto recuperación de la crisis? Si uno analiza el desempeño económico del país entre 1998 y 2002, en realidad no observa crecimiento, sino una recesión. Lo mismo sucedía en esa época en Uruguay, Venezuela (nuestro eterno déjà vu) y aunque en menor grado, en Paraguay. Si avanzamos en el tiempo y analizamos el crecimiento 2003-2007, casualmente en Argentina, Venezuela y Uruguay se dieron las tasas de crecimiento más altas. Obviamente, se trata de los países que tuvieron crisis en el período anterior, lo cual es normal dado el "rebote" económico típico de las economías que salen de una recesión. Por último, analizando el período de 2008 en adelante, estos países que rebotaron fenomenalmente moderaron su crecimiento. Uruguay fue el único de los tres que no lo moderó tanto. Sin embargo, Argentina y Venezuela fueron los que menos crecieron en este último lapso de tiempo. Mostrada así, la película es muy distinta que si comparamos el crecimiento de 2013 con el de 2002, tomando a una fuerte crisis económica como punto de partida. Para rematar, además de poseer buenos recursos, el país tiene también un elevado gasto público como porcentaje del PIB, que alcanza alrededor del 46%. Al iniciarse el gobierno Kirchnerista, la cifra era del 30% del PIB. Es decir, a pesar que han incrementado considerablemente el monto del gasto público, los resultados no son muy alentadores: Inseguridad, elevada inflación, la catastrófica inundación en La Plata del año pasado, choques en el sistema de trenes con todas las muertes que ocasionan, empresas públicas fuertemente deficitarias, la expropiación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, y un largó etcétera. Por esta razón, más que de década ganada o perdida debería hablarse de década desperdiciada. Porque con el contexto económico de viento de cola a favor que tuvo este gobierno, los resultados deberían haber sido mucho mejores; al menos no debería seguir existiendo en el país un nivel de pobreza que ronda el 25% de la población, con planes sociales que no logran hacer que los ciudadanos se integren en el mercado laboral. Para dar un ejemplo clarificador: Si por ejemplo, el país hubiese crecido un 5% pero podría haber crecido 15%, ¿diríamos que el país sumó 5 puntos o perdió 10? Esa es la falencia del actual gobierno, tenía recursos para un crecimiento mayor y adopta una política conformista. Por último, vale la pena recordar que en el 2015 este gobierno cumplirá su tercer mandato. Con lo cual no hay culpables del pasado a quien cuestionar, los culpables son ellos mismos. Argentina poseía todos los ingredientes para lograr un crecimiento fuerte y sostenible a lo largo del tiempo. Sin embargo, se optó por políticas populistas y de corto plazo que a la larga han logrado acumular problemas monetarios, fiscales, de inseguridad y educación —entre otros— que todavía están por resolver en el país. Tal vez aquí valgan las palabras de Séneca: “No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho”.

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