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Alianza para la Prosperidad: un programa nada claro para una ardua tarea

Por: Adriana Peralta - @AdriPeraltaM - Sep 26, 2016, 9:08 am
En el foro los mandatarios no recibieron preguntas del público. (Luis Alberto Moreno)
En el foro los mandatarios no recibieron preguntas del público. (Luis Alberto Moreno)

El 23 de septiembre el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, se reunió en privado con Salvador Sánchez Cerén presidente de El Salvador; Jimmy Morales presidente de Guatemala; y Juan Orlando Hernández presidente de Honduras. Después de dicha reunión los cuatro mandatarios participaron en un foro con Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); encuentro en el que no tomaron preguntas del público o de la prensa.

El objetivo de ambas reuniones era dar “seguimiento al cumplimiento de la Alianza para la Prosperidad”. Este plan no busca reducir la pobreza en el Triángulo Norte  (Guatemala, Honduras y El Salvador); en vez, busca crear condiciones políticas, sociales y económicas favorables para esos países y de esa manera disminuir la inmigración legal hacia Estados Unidos.

Lo que parece ser un experimento estilo “si aumentamos acá, se reduce por allá” no se responde la pregunta del millón: ¿cómo se trasladará el guión a la vida real?

Según datos oficiales fronterizos 132.000 personas fueron detenidas en 2014, y en lo que va de 2016, a un mes de que concluya el año fiscal, ya se ha alcanzado la cifra de 122.000 detenciones este año. ¿Será la reducción en los migrantes el parámetro más importante para considerar que la Alianza para la Prosperidad ha sido exitosa?

Resultados, ¿medibles y efectivos?

Según un comunicado de la Casa Blanca, escrito en conjunto entre los presidentes centroamericanos y Joe Biden, los primeros resultados de la Alianza para la Prosperidad empiezan a rendir sus primeros frutos.

Salvador Sánchez Cerén reportó que los homicidios se han reducido aproximadamente un 50 %  en El Salvador desde el inicio de 2016. Para quitarle poder a las pandillas, se ha atacado sus recursos financieros, tal como se hizo en la Operación Jaque (operación del ejército colombiano que tenía como fin rescatar secuestrados de la guerrilla de las FARC).

También el presidente asegura que se están llevando a cabo diálogos para crear reformas que incentivos a la inversión privada; una reforma fiscal y se han presentado más de 150 casos de supuesta corrupción en la Fiscalía General de El Salvador.

En Guatemala un “resultado” es promover el aumento de los impuestos y combatir la evasión fiscal. Así mismo modernizar la Policía Nacional Civil. Se ha dado una reducción en la tasa de homicidios, se ha desmantelado organizaciones criminales y se ha atrapado drogas en tránsito a los Estados Unidos.

En Honduras se busca aumentar los impuestos, proyectando una recaudación del 17,2 % del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2016. En un esfuerzo para mayor transparencia y seguridad se ha depurado la Policía Nacional en un 40 %, se ha desmantelado organizaciones criminales dedicadas al tráfico humano y a la extorsión.

Promover el aumento de impuestos, matizado como “recaudación fiscal” como “resultado” y al mismo tiempo intentar promover la inversión privada son conceptos mutuamente excluyentes; donde es más barato producir, allí se dirigirá el empresario, no donde el fruto de su trabajo se va a las manos del Estado.

Otro error en ese “resultado” es confiar más dinero a gobiernos que han demostrado tener personas dentro de ellos altamente corrompibles. Sería más coherente que los Estados Unidos “exija” como “resultado” austeridad fiscal, en vez de solo pedir más dinero a los ciudadanos.

Con respecto a la captura de narcotraficantes y de drogas Estados Unidos olvida su papel en el tráfico de drogas. Una ley no impedirá que el Triángulo Norte sea una carretera de drogas. Estos planes no disminuirán la oferta de drogas, si en los Estados Unidos no disminuye la demanda de estupefacientes. Y en esa reducción, nada tienen que ver los centroamericanos.

Guión repasado

El foro en las instalaciones del BID (organismo que actúa como asesor e impulsor del acuerdo) pareció un guión. Uno de los principales temas de la conversación fue la migración. Los presidentes centroamericanos explicaron los esfuerzos realizados para que esta migración pare.

El presidente salvadoreño aseguró que “Hemos realizado importantes inversiones, y esperamos con optimismo el apoyo financiero de Estados Unidos” y afirmó que están desarrollando “una importante labor para generar oportunidades de empleo a los jóvenes”.

“Tristemente nuestros jóvenes están migrando, nuestras niños están huyendo. Es nuestra responsabilidad que esto no pase”, expresó Morales.

El presidente hondureño resaltó el protagonismo del sector privado, calificó como “vital” la inversión de los empresarios. “Si Centroamérica es próspera, si tiene índices de seguridad y paz sumamente aceptables, eso es un buen negocio para todos no solo para los gobiernos sino también para el sector privado”, afirmó Hernández.

Joe Biden concluyó el evento al calificar de “integral y ambicioso” el plan de la Alianza para la Prosperidad. “Aunque queda terreno por recorrer, vemos progresos contundentes y genuinos”, subrayó el vicepresidente estadounidense. Biden expresó su deseo de que la siguiente Administración de EE.UU. mantenga su compromiso por el desarrollo de Centroamérica.

Programa “opaco”

Según una investigación realizada por el medio Deutsche Welle (DW), la Alianza para la Prosperidad es un programa opaco. “Su significado es de tipo político y estratégico, porque el plan en sí no cambia la pobreza y exclusión en las zonas rurales”, argumenta Úrsula Roldán, directora del Instituto de Investigación sobre Dinámicas Globales y Territoriales de la Universidad Rafael Landívar en Guatemala. “La fuerza del plan está en el respaldo de Washington a las acciones de persecución contra las estructuras paralelas del Estado”.

Adriana Peralta Adriana Peralta

Adriana Peralta es amante, promotora y defensora de la libertad. Ha sido pasante en el Cato Institute y Atlas Network en Washington D.C. y miembro de la junta directiva de @CREO_org en El Salvador. Actualmente trabaja en el departamento de desarrollo de la Universidad Francisco Marroquín. Síguela en Twitter: @AdriPeraltaM.