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Yoani Sánchez: “Bajo la justicia social se esconden populismos y autoritarismos”

Por: Adriana Peralta - @AdriPeraltaM - Oct 12, 2016, 8:00 am
Yoani Sanchez saltó a la fama por su blog Generación Y en el que narraba su vida en Cuba.
Yoani Sánchez saltó a la fama por su blog Generación Y en el que narraba su vida en Cuba. (14ymedio)

Tres generaciones de cubanos no conocen la palabra libertad. Su vida ha sido dirigida y planificada por el régimen castrista. La pluralidad de opiniones es censurada; las personas que se atreven a levantar su voz en contra de los Castro son convertidos en presos políticos, sus familias son amenazadas o son obligados a huir del país donde nacieron.

La libertad económica está restringida hasta el punto que un graduado universitario no puede emprender su propio camino profesional, el ejercicio de su profesión debe ser para el gobierno. Sus salarios gubernamentales son una miseria. Para poder escapar de eso, el cubano busca la manera de poder tener un segundo salario que no sea monitoreado por el gobierno.

Hace unos años, la periodista Yoani Sánchez, gracias a ese salario extra que le proporcionaba su segunda ocupación, pudo comenzar a comprar tiempo de Internet en la isla. Ese tiempo le resultaba muy caro y siempre lo compraba en hoteles para turistas internacionales.

De su esfuerzo nació Generación Y, un blog en el que ella narraba cómo es la vida de un cubano bajo el régimen castrista. Yoani Sánchez obtuvo notoriedad, tanta, que ganó el premio Ortega y Gasset y el María Moors Cabot.

De su blog nació el medio 14ymedio, el único medio independiente que es manejado por cubanos, pero como es censurado dentro de la isla por orden del Gobierno, ningún cubano puede leerlo mientras se encuentra en su país.

Yoani Sánchez, junto a su esposo Reinaldo, estuvo la semana pasada dando una serie de conferencias en la Universidad Francisco Marroquín. Esta es la conversación de PanAm Post sostuvo con ella. El tema: la libertad y el peligro que existe cuando la libertad no está presente en un país.

¿Cuál es tu concepto de libertad?

La libertad está compuesta por la libertad de expresión, la oportunidad de ejercer los derechos humanos, una estructura legal donde expresar esos derechos sin restricciones. La libertad es un territorio basado en el respeto a la diferencia a todos los matices y las orientaciones.

Si uno puede pararse en una plaza pública y quejarse porque no hay libertad, entonces allí hay un poco de libertad. Para mí la libertad es un largo camino, al que nunca se llega al final. Cada vez que te acercas a ella sientes que se aleja un poco más.

¿Para ti cuál es la libertad que más le hace falta a Cuba?
Como periodista yo diría que es la libertad de expresión y de prensa. La información es importante para que el ciudadano haga valer sus derechos, pueda denunciar la falta de ellos y tener la información suficiente que le permita tomar acertadas decisiones sociales, cívicas y políticas. Sin embargo, si le preguntas a un activista político te dirá que la libertad de asociación, otros te dirán que la libertad de culto, en fin, depende del sector.

¿El cubano de a pie tiene un concepto fuerte de libertad, o por el régimen lo tiene muy difuso?
El cubano de a pie tiene muy fragmentado ese concepto. El gobierno y la propaganda oficial ha relegado la palabra libertad, incluso gritar en público la palabra libertad te coloca inmediatamente en un plano contestatario. Para el oficialismo la palabra libertad es una palabra enemiga, adversa y contraria a su ideología. En fin, habrá en el futuro que rescatar ese término.

 

El cubano de a pie se queja de la falta de libertad económica, porque es la libertad que influye en el plato y el bolsillo. Al cubano promedio le gustaría que el gobierno flexibilizara el emprendimiento; que el sector privado pudiera hacerse sentir más en la economía del país, que se pudiera ser abogado, periodista, arquitecto, por cuenta propia. Para ese llamado cubano de a pie el centro de sus preocupaciones son las libertades económicas.

¿Cómo ves la libertad en América Latina?
La situación es alarmante, se tiene un eje que quiere hacer predominante la llamada “justicia social” sobre la libertad. Ese discurso suena bonito, garantizarle a todos la oportunidad de trabajo y comida. Pero en realidad, bajo la justicia social se esconden populismos y muchas veces autoritarismos disfrazados de izquierda que les secuestran a los ciudadanos su derecho a reclamar libertad. Es preocupante, lo vemos en países como Ecuador, Bolivia, Cuba, Venezuela; en Brasil ha habido intentos.

Hay casos esperanzadores. Argentina tenía un populismo que casi que apuntaba a una dinastía, que los argentinos hayan reaccionado a eso me parece muy loable.

¿Es una esperanza que el No haya triunfado en Colombia?
El hecho que el No se haya impuesto obliga a repensar los acuerdos y eso sí me parece saludable. Siempre temo que ese tipo de decisiones se tomen con algunos sectores de la ciudadanía y no con todas sus partes. La premura por firmar la paz puede crear situaciones de impunidad, injusticias y de mucha insatisfacción de la gente, que siente que no se dio el necesario castigo a personas que cometieron crímenes de guerra.

Las FARC han dicho que van a renunciar a las armas, pero no han declarado, que, si llegan al poder, respetarán la diversidad partidaria. Ese es un punto temible, eso han hecho otras fuerzas de izquierda, que han desmontado otras estructuras democráticas.

Santos ha tenido que comenzar una negociación con los abanderados del No y estoy segura que los acuerdos se van a enriquecer con esto. También el No de Colombia estaba marcado por el abstencionismo, y que la diferencia de los votos fue significativa.

¿Cómo ves la relación Estados Unidos – Cuba?
Me parece positivo que se haya comenzado el deshielo, aunque no pongo muchas esperanzas en los resultados que eso pueda tener en la vida del cubano de a pie.

Se han dado flexibilizaciones interesantes en el campo de las telecomunicaciones, para el envío de remesas. Pero el gobierno de Raúl Castro ha sido muy cauteloso para que dentro de Cuba no se genere una legislación y flexibilizaciones laborales, para que, junto a las que se han dictado desde afuera, puedan redundar en una mayor holgura económica para los cubanos. Este proceso ha sido como dar tantos pasos hacia adelante y dentro de la isla se han dado pasos hacia atrás.

¿Y cómo ves los efectos de ese deshielo a largo plazo?
A largo plazo y cuando el gobierno cubano ya no pueda frenar la integración será muy ventajoso para la población cubana. Los cubanos de la Florida pueden ser muy útiles para la Cuba del futuro si vienen con sus conocimientos y experiencias. Al final más que los conflictos entre los gobiernos van a primar los lazos entre la gente, que son los más duraderos y los más efectivos.

Te he escuchado decir que a ti te encantará estar en Cuba cuando caiga el gobierno y cuando se vayan los Castro, ¿tú cómo te imaginas el fin del régimen?
Yo quiero vivir el cambio en Cuba, pero estoy casi segura que no habrá un momento épico, heroico, de la gente lanzada a la calle porque el castrismo terminó. El castrismo se ira desvaneciendo y apagando. Un buen día miraremos hacia atrás y nos daremos cuenta que ya no está. Y no solamente quiero vivirlo, sino narrarlo desde el punto de vista informativo y periodístico.

Pero para ti qué significará que el castrismo ya no esté, ¿elecciones libres, libertad de prensa, libertad económica?
Tendría que empezar por descriminalizarse la discrepancia, que la gente pueda decir lo que piensa, opina, y quiere para su país, sin recibir un castigo por eso. Hay que liberar el derecho a la asociación, el derecho a la existencia de otros partidos y que puedan hacer campaña política, que sus programas se vean en la televisión.

Que el gobierno deje de usurpar el nombre de la nación con su ideología. Que la educación no esté ideologizada. Que la gente vaya al hospital y que no sienta que es el partido comunista quien le ha regalado una consulta médica, sino que sienta que esos recursos le pertenecen a la nación y que no tienen por qué estar marcado por ningún sesgo ideológico.

¿Consideras que los venezolanos están al borde del abismo, están cayendo o ya tocaron fondo?
Es muy difícil saber con este tipo de regímenes, porque en el caso venezolano, a diferencia de Cuba, estamos hablando de un país con unos recursos enormes. Cuba a pesar de estar llena de playas hermosas y gente maravillosa, no tiene grandes reservas de recursos naturales, mucho menos petroleras.

Por lo tanto, el régimen de La Habana, ha durado todo este tiempo por subsidios exteriores. Maduro, tienen a su merced un país, del que pueden extraer recursos por mucho tiempo.

En Venezuela quedaron en pie muchas estructuras cívicas, el gobierno no pudo desarticular todo el entramado social, no pudo prohibir del todo los partidos opositores, aunque les ha hecho una batalla desproporcionada. Eso me da una esperanza de que Venezuela puede salvarse y recuperarse. Hay un gran sentido cívico en la gente, estamos viendo estas marchas que piden un referéndum, cuando los pueblos llegan a ese punto y lo manifiestan en las calles, ya se está en el final.

¿En el final del régimen?
Sí, el final del régimen. Cuando la gente siente que no tiene nada más que perder sale a la calle. Eso para un populismo que dice tener apoyo popular son golpes simbólicos y políticos muy fuertes, porque la gente está pidiendo su renuncia. Entonces lo que puede hacer es radicalizar más el sistema, militarizarlo, quitarse la máscara, que el régimen exprese “¿somos una dictadura y qué?”. Eso tendría un costo diplomático alto.

¿Qué le dirías a la oposición cubana y a los venezolanos?
A los venezolanos les diría que no se dejen llevar hasta donde nos llevaron a nosotros. A los cubanos nos han llevado al exilio. A los rebeldes, los que más tenían energías de cambio, los empujaron fuera de la isla.

Pero en Venezuela hay una enorme fuga de cerebros
En Venezuela hay figuras que se han quedado, a pesar que les han amenazado. Yo les recomendaría a los opositores, que eviten que el gobierno los polarice a ellos también. Que la oposición infunda la esperanza que hay una posibilidad de otro gobierno. Que la oposición demuestre que no está buscando la revancha sino el bienestar, un marco de respeto y libertad a los venezolanos. Esto es importante, si no la gente les temerá a las dos fuerzas.

Le recomendaría tratar de plantar cara dentro del país, pero también brindar opciones viables a los venezolanos y no caer en el ciclo del dime que te diré que quiere Maduro.

Yoani Sánchez convivió dos semanas con alumnos y profesores de la Universidad Francisco Marroquín. (Escuela de Cine y Artes Visuales)
Yoani Sánchez convivió dos semanas con alumnos y profesores de la Universidad Francisco Marroquín. (Escuela de Cine y Artes Visuales)

En Cuba es más difícil, porque todas las estructuras civiles están deshechas. Yo le recomendaría a la oposición cubana, donde tengo muchos amigos que aprecio bastante, que tengan una agenda más pegada a la gente. Que es bueno tener como meta la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos.

Pero mi madre también quiere saber que con un cambio los pensionados no van a vivir peor, sino que su situación económica mejorará; el barbero de la esquina quiere saber que no pagará elevados impuestos. Que la mujer que está esperando un hijo sepa que la canastilla con la que recibirá a su bebe no costará un año de salario.

Ese tipo de agenda popular para los grandes problemas que recorren Cuba, no solamente tienen que ver con la economía, también con racismo, violencia, falta de oportunidades entre los más jóvenes, alcoholismo, migración. Ese tipo de temas hay que reflejarlos en las agendas políticas.

¿A ti te gustaría que en la agenda opositora también se discuta la libertad económica?
Totalmente, los cubanos tenemos un gran espíritu emprendedor creativo, ingenioso; como decimos en la isla, somos capaces de venderle un refrigerador a un esquimal. Una de las cosas que más lastima a la libertad nacional son todas las restricciones que el gobierno pone al desarrollo económico, la estatización a la economía, tierra, industria, todo esto genera mucha frustración.

América Latina y los millennials, ¿cómo ves tú a las redes sociales, como esperanza o arma de doble filo?
Las redes sociales no son buenas ni malas en sí mismas. Depende el uso que se les dé, se puede asumir la ética del que está sentado detrás de la pantalla. Sirven para informar o desinformar, opinar y mentir, distribuir las noticias más impactantes de una realidad, así como las más grandes mentiras. Pueden ayudar a la sociedad a convocar protestas, también pueden ser usadas por los regímenes.

Las redes sociales son una herramienta, pero nada puede hacer FB o Twitter, si no hay una verdadera voluntad física, presencial, de la gente de cambiar su realidad. ¿Cuántos de estos están dispuestos a ir a una plaza? ¿Cuántos de estos están dispuestos a ir a pararse como el joven delante de un tanque en Tiananmen?

Creo en la tecnología, me da esperanza, pero es una ilusión que las redes sociales nos regalen la libertad de la noche a la mañana con cautela.

¿Cómo fue el momento que viste o decidiste que una red social era tu oportunidad de cambiar tu país?
No fue una elección, el blog fue la única opción. A diferencia de personas que viven en sociedades en las que pueden aspirar a colocar una columna en un periódico, una carta de un lector, abrir un blog, abrir una cuenta de Facebook; yo sabía de antemano que jamás me darían un espacio ni en la emisora de madrugada más olvidada del país.

Por su trabajo en Generación Y y 14yMedio, Yoani Sánchez ha recibo críticas del gobierno de Cuba. (Generación Y)
Por su trabajo en Generación Y, Yoani Sánchez ha recibo críticas del gobierno de Cuba. (Generación Y)

Entonces la única opción que quedó fue la auto-publicación en blogs. Es decir, nunca pensé “¿Dónde publico?”; pensé, “ésta es la única rendija que hay abierta y por aquí tengo que salir”.

¿Para ti, cuál es el papel del periodismo en una sociedad?
El papel del periodismo sobre todo es empoderar al ciudadano para que él tome las decisiones. Los periodistas no debemos ser jueces, no debemos erigirnos con la autoridad de quienes, juzgan, evalúan, inquieren y sobre todo señalan lo que está mal y lo que está bien.

Los periodistas son los encargados de hacer la radiografía del cuerpo social y mostrar las zonas que están enfermas y las zonas que están sanas; con testimonios, historias, reportajes, crónicas. Pero son los políticos y ciudadanos y todo el entramado institucional quienes tienen que aplicar las soluciones para ese cuerpo.

En regímenes como el cubano se ha barrido toda la estructura social. Muchas veces los periodistas estamos empujados por mucha gente silenciosa que tiene miedo a hablar, por ello nos toca hacerle de radiólogos y de médicos del cuerpo enfermo de una sociedad. Es muy difícil hacer eso y no perder la esencia del periodismo y convertirse en un activista político.

Hay que ir con cuidado, no somos jueces, no dictaminamos ni la muerte ni la vida ni decidimos el bien y el mal. Narramos la historia, pagamos un alto precio por ello, no les gustamos a los poderosos porque a los poderosos no les gusta la información; a todo tipo de poderosos: políticos, económicos, los cárteles de drogas, pero es ese nuestro trabajo, hacer la radiografía.

Adriana Peralta Adriana Peralta

Adriana Peralta es amante, promotora y defensora de la libertad. Ha sido pasante en el Cato Institute y Atlas Network en Washington D.C. y miembro de la junta directiva de @CREO_org en El Salvador. Actualmente trabaja en el departamento de desarrollo de la Universidad Francisco Marroquín. Síguela en Twitter: @AdriPeraltaM.