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Cómo el paro de Fecode perjudica a los hogares más humildes de Colombia

Por: Angelo Florez de Andrade - @Aflorezdeandrad - Jun 12, 2017, 7:04 am
bonos escolares para derrotar a Fecode
Mientras tanto, el Gobierno Nacional como Fecode aún no llegan a un acuerdo sobre el pliego de peticiones realizado por el sector gremial. (Twitter)

El poderoso sindicato de maestros de Colombia, la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), adelanta un paro desde hace casi un mes. De acuerdo con el testimonio del presidente de este sindicato, las causas del paro son económicas. La agrupación de maestros exige primas extralegales, nivelaciones salariales y pago de bonificaciones. Mientras tanto, miles de familias deben soportar las consecuencias del paro promovido por Fecode. En el PanAm Post le contamos cómo se ven afectadas las familias que tienen hijos inscritos en colegios oficiales en el país. Con este propósito hemos recogido el testimonio de dos familias (por petición de las entrevistadas, hemos cambiado sus nombres).

Ana: viviendo en Soacha y trabajando en el norte de Bogotá

Ana trabaja como empleada doméstica. Su hija Andrea, de ocho años, estudia en un colegio distrital del barrio Villa Sandra en Soacha, un municipio de Cundinamarca cercano a Bogotá. Ana y Andrea se levantan todos los días a las 4:30 a. m. Ambas deben madrugar debido a que a Ana le toma casi dos horas llegar a su lugar de trabajo en una casa al norte de Bogotá.

La jornada laboral de Ana comienza a las 9:00 a. m. Por esta razón debió inscribir a su hija en el colegio en la jornada escolar de la mañana. El horario escolar de Andrea comienza a las 6:30 a. m. y termina a su casa a las 11:30 a. m. Al principio, Andrea se quejaba de lo poco que dormía y que debía “levantarse de noche”. Sin embargo, la niña se tuvo que acostumbrar. A la niña le gusta estudiar y encontrarse con sus amigas. Andrea disfruta especialmente los cuentos infantiles que lee en la clase de español.

El colegio de Andrea no está lejos de su casa, les toma 20 minutos caminar desde su casa hasta el colegio. Ana está separada. Sin embargo, el padre de la niña cumple con sus obligaciones. Cuando termina la jornada laboral, la nueva esposa del padre recoge a la niña. Esta es la rutina corriente de Ana y de su familia. Sin embargo, debido al paro promovido por Fecode, esta rutina debió modificarse.

Los problemas para Andrea y su familia

Aunque Andrea se siente contenta por dormir más debido al paro, la niña se queja de varias cosas. En primer lugar, se aburre en casa. Para una niña que le gusta leer; permanecer en casa resulta tedioso. Con el propósito de evitar que la niña se aburra y propiciar que siga aprendiendo, Ana le deja tareas a su hija. Andrea es una niña inteligente y dedicada que disfruta hacer sus tareas. Su familia se siente afortunada por tener una hija tan juiciosa.

Ana y Andrea tienen casa propia, razón por la cual Ana no debe preocuparse por la seguridad de su hija en una casa compartida. Debido a que el padre de la niña vive cerca Ana tampoco se tiene que preocupar por la alimentación de la niña, ya que la nueva esposa del padre de Andrea le lleva el almuerzo a la niña.

Aunque la familia ha sorteado con relativo éxito varios de los problemas del paro, la familia de Andrea sabe que la niña está perdiendo clases. Andrea quiere ser médica. Seguramente, si sigue el camino de esfuerzo y dedicación que ahora sigue, podrá hacerlo. Sin embargo, parte del éxito de Andrea dependerá de las horas de clase que reciba. Si los paros de maestros se hacen recurrentes, la niña tendrá problemas para lograr su sueño de ser médica.

 

La familia González y los problemas producidos por el paro

La familia Gonzáles está conformada por tres mujeres: María, Karen y Mariana. María tiene 54 años y es empleada doméstica. Su hija, Karen, de 22 años tiene una hija llamada Mariana. Tanto Karen como María trabajan. La familia González vive en el barrio Pío XII en la localidad de Kennedy (Bogotá). Las tres viven en una habitación alquilada. En la casa viven otras dos familias.

María trabaja como empleada doméstica en un edificio del norte de la ciudad. Su hija, Karen, trabaja en una empresa de alimentos e impulsa las ventas de la empresa en varios supermercados. María comienza a trabajar a las 8:00 a. m., mientras que su hija, Karen, trabaja en la tarde. Normalmente, Karen deja a su hija en el colegio a las 12:00 del día y sale a trabajar. Mariana, la niña, estudia en el colegio Santa Isabel II.

En condiciones normales, Mariana entra al colegio a las 12:00 m. y sale a las 4:00 p. m. Su abuela, María, sale de trabajar y la recoge en el colegio. Sin embargo, con el paro de maestros, la rutina de la familia se vio modificada.

Los problemas que causó el paro para la familia González

Debido a que tanto María como Karen trabajan, la familia González tuvo que buscar quién cuidara a la niña. Mariana tiene 5 años, y aunque es una niña tranquila y aplicada, la familia considera, con buen juicio, que es una irresponsabilidad dejarla sola en casa. Tampoco pueden dejarla en la casa donde viven porque no tienen plena confianza en las familias que comparten la casa con ellas. Por lo tanto, la familia González tuvo que tomar una costosa decisión. María y Karen contrataron a una niñera para Mariana. La niñera cobra $ COP 300.000 (USD $102) al mes por cuidar a la niña.

En un hogar donde madre e hija ganan COP $737.717 al mes (USD $253), cada una, pagar los honorarios de una niñera por COP $300.000 ($USD 102), además de los gastos habituales, implica un esfuerzo importante. Además de pagar por la niñera, la familia debe pagar por el transporte de llevar y traer todos los días a la niña a la casa de su niñera. La familia también empezó a pagar por la comida de la niña. Anteriormente, la niña comía en el colegio.

Además de los evidentes costos económicos del paro para la familia González, Mariana no está a gusto. A la niña le gusta estudiar, es una niña inquieta e inteligente. El paro está afectando su derecho de estudiar.

Conclusión

Acudir a la huelga es un derecho de todo ciudadano en Colombia. Sin embargo, los colombianos debemos recordar que las exigencias de Fecode no son solo económicas (exige para los maestros primas extralegales, nivelaciones salariales y pago de bonificaciones) también son políticas, vale la pena recordar que este sindicato tiene entre sus “desafíos” establecer el socialismo en Colombia. Mientras los maestros de Fecode buscan promover sus objetivos económicos y políticos, los niños y sus familias pagan las consecuencias del paro.

En los casos de Mariana y Andrea es evidente que las niñas se ven afectadas en su derecho al estudio. Aunque Andrea se queja de no poder ir a clase, su familia ha logrado sortear los problemas del paro debido a sus redes familiares. En el caso de Mariana, la cuestión es diferente. Ni el abuelo ni el padre de la niña están presentes en el hogar, y tanto su abuela como su madre se responsabilizan exclusivamente por el cuidado de la niña. A pesar de todas las dificultades económicas de la familia, Karen y María están pagando una niñera para el cuidado de Mariana. Ojalá los maestros de Fecode sean conscientes de los costos en los que tiene que incurrir muchas familias colombianas por sus paros.

Angelo Florez de Andrade Angelo Florez de Andrade

Angelo Flórez de Andrade es internacionalista de la Universidad del Rosario y Maestría en Ciencia Política de la Universidad de Gotemburgo. Ha sido profesor en varias instituciones educativas de Colombia. Síguelo en @Aflorezdeandrad.