Marco Rubio llevó personalmente mensaje de Trump a militares venezolanos

Los congresistas estadounidenses Marco Rubio y Mario Díaz-Balart fueron el mensaje directo de Trump a los militares venezolanos que atrincherados en la frontera aún se resistían a recibir a otros emisarios.

1.578
Rubio llegó a la ciudad colombiana de Cúcuta para supervisar la ayuda humanitaria que se almacena en la frontera con Venezuela y que se espera sea enviada a partir del próximo sábado a ese país. EFE/Schneyder Mendoza

El fin del régimen de Nicolás Maduro es irreversible. No habrá oportunidad alguna de que el tirano y su banda criminal puedan continuar llevando a la muerte a un país entero por hambre y falta de medicinas, por desidia y la inercia ante la delincuencia.

Le quedan solo días, un tiempo que también puede ser medido horas. Cada segundo que pasa está más cerca la libertad para Venezuela.

Para quienes aún podían tener duda de ello, este fin de semana lo ha dejado completamente claro el senador estadounidense Marco Rubio, quien visitó la ciudad de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, para precisar detalles con los diputados venezolanos y las autoridades colombianas sobre cómo sería el ingreso de la ayuda humanitaria y recorrer personalmente los puentes binacionales Simón Bolívar y Tienditas.

Rubio, acompañado del congresista republicano Mario Díaz-Balart, constató con sus propios ojos el drama humano y el nivel de crueldad de la tiranía comunista que hoy usurpa el poder en Venezuela, y que ha bloqueado el paso con containers, gandolas, militares, francotiradores, presos y grupos paramilitares.

“Estamos en un momento irreversible. Ninguno de los países que nos hemos pronunciado vamos a dar un paso atrás”, sostuvo el senador republicano desde el nutrido Puente Simón Bolívar, mientras era ovacionado por centenares de venezolanos que cruzaban la frontera huyendo del hambre y la miseria en la que el socialismo ha hundido a Venezuela.

La determinación de Estados Unidos para resolver lo más pronto posible la irregular situación de Venezuela tampoco debe generar inquietud, y de esto Rubio, con palabras muy precisas, también se encargó de dejarlo claro: “Demócratas y republicanos se han unido en una voz para decir que estaremos junto al pueblo de Venezuela cada paso hasta que se puedan ganar lo que se merecen: la libertad la democracia y la prosperidad”.

El mensaje de Rubio fue respaldado por las contundente palabras del congresista Díaz Balart, quien aseguró de manera tajante que a Maduro “se le está acabando el tiempo”.

“Al dictador Maduro y a quienes lo siguen que sepan que esta ola no se va a parar. Esta ola tienen apoyo internacional, también de los Estados Unidos. Esta ola va a vaciar la corrupción, el narcotráfico que ha existido, reprimido, destruido este gran país de Venezuela”, remarcó.

Díaz Balart le pidió a los venezolanos que mantuvieran la fe y redoblarán sus esfuerzos contra la tiranía porque “la democracia se aproxima, la libertad ya llega“.

Pero las palabras más directas de ambos fueron hacia los militares que aún sostienen la casi moribunda dictadura chavista.

“La única intervención extranjera que existe en Venezuela es la cubana, que se ha tomado todos los organismos. ¿Cómo es posible que un líder militar venezolano permita que a sus soldados lo torture un cubano?”, espetó Rubio.

Y solo por cortesía les recordó a militares y policías venezolanos que había llegado el momento de tomar una decisión: “¿Van a impedir que llegue comida y medicinas a sus familiares y vecinos?”.

Los milicianos y los prisioneros que el régimen ha sacado de los calabozos a la calle para que “defiendan la patria”, no fueron ni siquiera mencionados por Rubio. Quedó como un hecho completamente intrascendente, una acción que no merece mayor atención.

El particular mensaje de Trump

Aunque los discursos de ambos fueron lo suficientemente rotundos para atemorizar a los militares, definitivamente mayor impacto tuvo la imagen de ellos caminando resueltamente en el Puente Tienditas y acercándose a las barricadas colocadas por la dictadura en el lado venezolano.

No había forma de que no los viesen, de que no se enteraran que estaban ahí, a pocos pasos de ellos, esos temibles halcones enviados por Trump para acabar con la tiranía. La tensión se apoderó de militares, funcionarios del FAES, milicianos y hasta los francotiradores que puso la dictadura en la zona.

Algunos lograron observar en vivo y directo cómo inspeccionaban lo que se espera que podría llegar a ser el escenario de un conflicto armado en caso de que del lado venezolano se abra fuego cuando los camiones con las 300 toneladas de ayuda humanitaria empiecen a cruzar la frontera el próximo 23 de febrero.

Rubio y  Díaz-Balart no llevaron para su custodia marines uniformados, eso realmente no era necesario, porque con solo saber que había movimiento en el lado colombiano debido a la presencia de la delegación americana, para cualquiera de los venezolanos destacados en puente Tienditas inmediatamente la imagen que les llegaría a sus mentes sería la de los aviones de combate, impresionantes unidades de tierra, miles de soldados entrenados en operaciones especiales en los conflictos bélicos más cruentos del mundo, equipos de alta tecnología, armas especiales de alta precisión y satélites con los que los militares estadounidenses cuentan para tener información en tiempo real de los movimientos de sus enemigos.

Ellos ahí en ese puente binacional de apenas 240 metros de longitud y 40 de ancho, simplemente fueron el mensaje directo de Trump para quienes aún se resistían a recibir a sus otros intermediarios: “Es la hora, decidan de qué lado van a estar”.

Aviones militares con ayuda humanitaria

Donde sí hubo presencia militar estadounidense fue en el Aeropuerto Internacional Camilo Daza, en Cúcuta, donde llegaron al menos 300 toneladas de ayuda humanitaria enviada por Estados Unidos para Venezuela. En un hecho sin precedentes en la región, gran parte de ese cargamento arribó el sábado en tres aviones militares Galaxy C17.

El acontecimiento atrajo la atención del mundo. 60 medios de comunicación dieron cobertura a la llegada de la ayuda humanitaria, que en esta ocasión consistió en suplementos nutricionales para atender por dos meses a 3.500 niños en estado de desnutrición y en kits de higiene para unas 25.000 personas que habitan en zonas con pocas condiciones de salubridad.

Además de la asistencia humanitaria, los aviones militares estadounidenses transportaron montacargas y personal estadounidense para descargar la mercancía y colaborar en esta cruzada internacional.

Este cargamento fue recibido por representantes del Gobierno interino de Venezuela, el Gobierno de Iván Duque, el Gobierno estadounidense, la agencia de ayuda humanitaria de EE. UU. (USAID) y de organizaciones internacionales como la OEA.

Los suplementos nutricionales y los kits de higiene fueron trasladados hasta el centro de acopio en el Puente Tienditas, lado colombiano, donde ya hay al menos unas 100 toneladas de alimentos previstos para familias venezolanas en condiciones de vulnerabilidad.

Los alimentos, que fueron comprados en el mercado colombiano, servirán para abastecer por una semana a una familia de cinco personas con productos como leche, granos, café, chocolate, harina de maíz, harina de trigo, azúcar, aceite, entre otros.

Para esta semana se espera que más aviones militares de EE. UU. aterricen en las pistas del Aeropuerto Camilo Daza con cargas de kits médicos de emergencia para ser distribuidos entre unos 42 centros de salud, además de medicinas para pacientes renales y oncológicos.

Comentarios