Gobiernos de Duque y Guaidó desamparan a militares en Cúcuta

Los militares ya se van quedando sin paciencia y muestran decepción e indignación ante trato que les ha sido dado por los delegados de Guaidó, quienes desaparecieron casi completamente de Cúcuta, nunca se ocuparon realmente de ellos y sólo dan la cara cuando hay una rueda de prensa o una actividad con las autoridades de Colombia

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Con la propuesta se ha puesto entre la espada y la pared a los militares refugiados.

La situación se tensa aún más con los militares venezolanos que se encuentran refugiados en Cúcuta (Colombia) tras recibir la noche de ayer una propuesta para que abandonen la protección que les había sido otorgada al cruzar la frontera para apoyar al Gobierno del presidente Juan Guaidó.

La propuesta, conocida en exclusiva por PanAm Post, incluye el pago de tres meses de alquiler de una habitación por solo 250 mil pesos (75 dólares), un mercado de 100 mil pesos (30 dólares) por un trimestre y un permiso de trabajo para los militares que están en el Hotel Villa Antigua, quienes fueron los únicos que viajaron a Cúcuta sin sus familiares.

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El planteamiento fue realizado la noche del lunes en una polémica reunión en la que participaron representantes de la ACNUR, la Cancillería de Colombia, Migración Colombia y el general Yánez como delegado del Gobierno Guaidó, a quien los militares abuchearon e increparon por su actitud «indiferente hacia la realidad que vive este grupo.

Con la propuesta se ha puesto entre la espada y la pared a los militares refugiados, a quienes con esto les dejarían realmente sin ningún tipo de apoyo real, pues hasta podrían ser deportados y no sería reconocida su situación de perseguidos por la dictadura de Nicolás Maduro.

«Esa no es una propuesta para pensar. Nos dijeron que era eso o nada, firmemos o no, igual vamos a quedar fuera del hotel en unos días y sin el estatus de refugio. Ha sido una burla», aseguró un oficial de la Guardia Nacional que pasó a Colombia tras los primeros llamados de apoyo por parte de Guaidó.

Los militares ya se van quedando sin paciencia y muestran indignación ante el trato que les ha sido dado por los delegados de Guaidó, quienes desaparecieron casi completamente de Cúcuta,  pues nunca se ocuparon realmente de ellos y solo dan la cara cuando hay una rueda de prensa o una actividad con las autoridades de Colombia.

«Yo pasé porque quise colaborar, porque me negué a reprimir a la gente, porque no quise trabajar con los colectivos. Mi casa fue allanada, la de mi suegra, hasta la de mi abuela. Destruyeron cosas, nos tocó que hasta a la familia nos la persigan y ahora nos pagan así. Esto no es digno. ¿Cómo nos van a hacer eso? «, comenta un funcionario del Ejército.

Una segunda propuesta para los que quieran irse a otro país es darles 250 mil pesos (75 dólares) hasta Rumichaca, sin el permiso de trabajo y sin nada más. Esto fue tomado como un chiste por algunos efectivos, porque hay quienes no tienen ni siquiera cédula para ingresar a Ecuador, mucho menos el pasaporte.

La situación rápidamente fue conocida por los militares que se encuentran en los otros hoteles con sus familias, a quienes las primeras versiones les cayó como un balde de agua helada. «¿Cómo nos van a hacer esto? Mira a mi hijo. Él tiene nueve años y lo tuve que sacar del colegio. Aquí ni siquiera estudia. Me vine corriendo con él y el bebé en brazos porque nuestra casa la allanaron. Yo no pude sacar ni la ropa de mis hijos, porque a mí, por ser la esposa, también me empezaron a perseguir, y ahora me dice que no le van a dar ningún tipo de apoyo a mi esposo, que estaremos a la deriva ¿Por qué Guaidó nos prometió eso si no era verdad?», dijo entre lágrimas la esposa de uno de los funcionarios que se encuentra en uno de los hoteles del centro de Cúcuta.

Los militares anoche mismo sacaron un documento en el que se niegan a aceptar esas propuestas y recuerdan que la situación de ellos amerita una protección especial, entendiendo su situación de vulnerabilidad y alto riesgo por ser buscados «vivos o muertos» por el régimen de Maduro.

En la contrapropuesta, los militares solicitan que les apoyen de manera real, ya que les ha tocado recomenzar sus vidas desde cero, y les ayuden en capacitación para ser emprendedores y para convertirse en factor de prosperidad y desarrollo para los países que les reciban.

«Lo menos que queremos es ser una carga para Colombia o cualquier otro país. Nosotros no teníamos en nuestros planes emigrar. Salimos a ayudar para que Venezuela cambiara, apostamos a colaborar en ello, pero al llegar aquí no había nada concreto. Los militares de alto rango que vinieron a organizar el apoyo para el ingreso de la ayuda humanitaria, de pronto se marcharon y nosotros quedamos aquí. No hemos querido quejarnos, para que eso no sea usado por Maduro para burlarse de esta situación y meter más miedo entre la FANB, pero cualquiera puede entender nuestra realidad. Se nos prometió algo y de pronto nos salieron con otras cosa, eso ha estado muy mal», lamenta un sargento de la Guardia Nacional.

Para la mañana de este martes estaba prevista la firma de aceptación de las propuestas, pero esta no habría tenido aceptación de ningún porcentaje significativo. Por su parte, Cancillería de Colombia, Migración y ACNUR aún no dan respuesta al extenso documento presentado por los militares.

Tampoco se habrían concretado las reuniones con los militares que en otros hoteles se encuentran con sus familiares, a quienes les avisaron ayer que a primera hora del día les llevarían la propuesta definitiva.

El plazo para que los militares firmen y salgan de los hoteles, según revelan fuentes castrenses venezolanas, sería hasta finales de mayo. «A partir de esa fecha pretenden dejarnos sin ninguna protección, sin estatus de ningún tipo».

Una propuesta «irracional»

Las esposas de los militares con las que PanAm Post conversó la noche de este lunes se muestran muy afectadas porque entienden que el ofrecimiento que han estado realizándoles no es racional, puesto que en Colombia una casa en una zona estrato dos pueden arrendarla en un promedio de 450 000 pesos mensuales (136 dólares), más los gastos adicionales de servicios. Además, para que les arrienden una casa o apartaestudio necesitan tener dos cofiadores con finca raíz, trabajo con más de seis meses de estabilidad, un depósito en dinero y cédula colombiana. Aparte, ellos no tendrán ningún tipo de apoyo para tramitación de documentos para sus hijos, mucho menos para tener los artefactos y enseres básicos para tener en una casa.

«Aquí ninguno de nosotros está pidiendo lujos ni que nos mantengan. No queremos eso, pero la verdad es que estamos aquí sin nada, en la calle. No es una maravilla vivir en un hotel, todos juntos en habitaciones y con nuestros hijos todo el día sin hacer nada. Nosotros estamos haciendo un gran sacrificio y parece que quienes están en la política no entienden el sacrificio y el acto de honor que hicieron nuestros esposos. No les importamos nada. Esto no lo esperaba de Guaidó. Están actuando como el chavismo», señaló la esposa de un militar de la Guardia Nacional.

La idea de que los militares lleguen con 250 000 pesos a otro país tampoco se compagina con la realidad, porque ese dinero no les alcanzaría para los gastos correspondientes y, además, no tendrían la documentación requerida para migrar a otra nación.

De los hoteles han salido más de un centenar de militares y se han marchado a otros países, lo debieron hacer por su propia cuenta, ayudados por familiares que habían emigrado hace años y les mandaron dinero y los recibieron.

«Aquí nunca se nos escuchó, nunca se coordinó nada. La gente de Colombia es la que nos ha estado atendiendo. Los de Guaidó se lavaron las manos. Aquí les dijimos que nuestra situación calificaba para un asilo, pero ni siquiera eso lo escucharon. No podemos trabajar, solo nos tenemos que quedar aquí esperando que pasen las horas. Esto es indignante. Esto no es aceptable y ya no nos podemos callar más.

«Yo no entiendo cómo en Brasil sí encontraron solución. Habilitaron unos edificios, la gente vive ahí, no de gratis, porque deben trabajar y pagar, pero les dieron apoyo para que se integraran y consiguieran trabajo, y se trata de migrantes normales, ni siquiera son perseguidos como nosotros. ¿Por qué no nos ayudan así? ¿Por qué me metieron a mi muchacho en este rollo?», afirmó la madre de uno de los militares.

Para las próximas horas se espera que el documento sea entregado a los medios y que los militares se reúnan en busca de soluciones. La decepción, desconcierto e indignación se les nota en la cara, y lo peor es que nadie es capaz de presentarse en Cúcuta y hablarles con honestidad.

«Si así están buscando un quiebre de la FANB, olvídenlo. Mi primo, que está en el Sebin, dijo que ni loco colabora. Mis compañeros de la Guardia me dicen que cometí un gran error y que ellos no van a hacer nada porque sencillamente si no han sido capaces de cumplirnos a nosotros, no son hombres de palabra. Puros políticos y nosotros ya no queremos saber nada de políticos», señaló un joven exfuncionario de la policía.

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