Niall Ferguson: “Las élites de la izquierda viven como capitalistas mientras critican el mercado”

Ferguson apuntó que “el problema no es la llegada de extranjeros, sino la falta de asimilación y de integración"

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Niall Ferguson (uai)

El historiador escocés Niall Ferguson ha pasado recientemente por América Latina para hablar de sus últimos estudios y trabajos. Quizá lo más interesante de su visita a Chile fue la conversación que mantuvo con Axel Kaiser, director de la Fundación para el Progreso.

Durante la misma, Niall Ferguson cargó contra las élites intelectuales de la izquierda, matizó el apoyo liberal a la globalización y se refirió a las tensiones que está generando la inmigración en Europa.

“Las élites de la derecha admiten la desigualdad como una consecuencia natural del mercado, que en cualquier caso es generador de progreso. Las élites de la izquierda disfrutan esos avances más que nadie, viven como capitalistas mientras lamentan incansablemente los males que genera el mercado”, empezó Ferguson.

“Es la izquierda que se queja del cambio climático viajando en jet privado. Es la izquierda que se manifiesta por las mujeres pero se apoya en Hollywood, destapado tras el escándalo de Harvey Weinstein como un espacio de dudosa ética igualitaria. Hay que decirlo, hay que denunciarlo. Porque esas élites no quieren que los demás vivan como ellos. Y cuando se subraya esa hipocresía, el mensaje cala y la izquierda se resiente”

Apoyo a la globalización, con matices

También hubo tiempo para matizar el entusiasmo de los promotores del laissez faire por la globalización. “La esfera liberal se lanzó de forma acrítica a aplaudirla, puesto que, a priori, sus principios son exactamente los que defendemos. Sin embargo, hay aspectos que debieron ser matizados y que tendrán que ser puestos en valor en los próximos años”, admitió.

“Por un lado, tenemos la importancia de la identidad y del Estado Nación, que deben formar parte de nuestro discurso. Por otro lado, también nos hemos equivocado a la hora de abrazar una globalización en la que las reglas de juego no son justas con las economías verdaderamente liberales, que sufren la competencia de sistemas antiliberales que se benefician de la globalización en algunos aspectos pero no la desarrollan en otros, como muestra el caso chino”, lamentó Ferguson.

La inmigración musulmana en Europa

Preguntado por las tensiones que está generando la inmigración musulmana en Europa, Ferguson apuntó que “el problema no es la llegada de extranjeros, sino la falta de asimilación y de integración.

Atravesar una frontera no es sinónimo de trasladar nuestro estilo de vida y nuestras costumbres a otro país. El experimento americano es el mejor ejemplo de lo importante que es generar ese entendimiento.

El capital social se resiente cuando la sociedad pierde homogeneidad en consensos básicos. Por tanto, hay que tener cuidado con el multiculturalismo y todo lo que supone. Europa va a tener que corregir muchos de los excesos que ha cometido a la hora de permitir una inmigración sin asimilación ni integración”.

En esta línea, Ferguson remarcó que “los mercados laborales europeos son demasiado rígidos para absorber la llegada de trabajadores inmigrantes, sobre todo si hablamos de extranjeros poco cualificados.

De modo que el problema de asimilación y de integración, que debe empezar por el trabajo, hace aguas en la medida en que los mercados laborales no crean el empleo necesario.

Por otro lado, en el caso de la inmigración musulmana, la ideología del islam radical está siendo propagada en las mezquitas europeas, invitando a inmigrantes árabes a rechazar la sociedad en la que viven, a cerrarse ante la vida occidental”.

“A veces sorprende que personas que residían en Europa viajasen a Siria para unirse al Estado Islámico, pero realmente esos inmigrantes nunca vivieron el día a día liberal y secular que caracteriza a Europa, sino que permanecieron cerrados ante esa realidad, aislados en comunidades que se cierran ante la misma sociedad en la que están enmarcadas”, zanjó.

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