El riesgo de las “oposiciones” de izquierda en Venezuela

¿Cuántas izquierdas caben en una sociedad izquierdista vapuleada por el izquierdismo?

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No se puede salir del chavismo con una izquierda «light».
(Fotomontaje: PanAm Post)

Por Emmanuel Rincón*

El fascismo de los buenos, la tiranía de las causas justas: a ello nos enfrentamos a diario en Venezuela, pues no solo debemos lidiar con un gobierno que en su afán colectivista destruyó la economía de un país, sino que además de ello, también debemos “lidiar” con “opositores”, que a viva voz culpan a la “derecha”, (sí, ha leído bien) de la crisis humanitaria que padece el país.

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La justificación de las falsas éticas morales, la piedad amorosa de la izquierda, esa que nunca será culpable del caos, pues para el caos siempre estará el imperio (para lo aborrecible y abominable siempre estará el capital) y para las causas justas siempre llegará algún tonto que levantando la bandera roja se apropie de la lucha contra el medio ambiente y la corrupción para justificar sus incongruencias ideológicas.

En una muy desafortunada entrevista, el diputado de Primero Justicia Miguel Pizarro alude textualmente: “Si bien éste es un gobierno que tiene una narrativa de izquierda, su práctica económica es absolutamente de derecha”. Y así, con tan solo una frase, echa a la basura la lucha política de Venezuela en los últimos 20 años, se burla de los muertos en protesta, de sus compañeros de partido en prisión, y de la brutalidad que hemos vivido los venezolanos, acusando a la derecha de ser la culpable de los problemas del país, y no al establecimiento comunista orquestado desde La Habana.

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Este tipo de declaraciones no solo son irresponsables y mal fundamentadas, también son bastante preocupantes, pues denotan que una gran parte de la coalición política que busca “recobrar la libertad” de Venezuela no ha aprendido absolutamente nada en estos 20 años catastróficos, y siguen pensando que el problema del chavismo “es que el petróleo no se repartió lo suficientemente bien”. Más preocupante aún, es que haya quienes defiendan estas declaraciones, y se muestren “ofendidos” por las críticas desatadas a Pizarro en torno a su lenguaje político. ¿Qué no les ha parecido suficiente 20 años de izquierda en Venezuela? ¿Creen que los venezolanos todavía no han aguantado suficiente hambre?

En un país corrompido por el concepto deformado de Pather Familia, donde la imposición forzosa de un colectivismo social ha destruido todo el aparato productivo, no se puede declarar sin pelos en la lengua que “la culpa es de la derecha”. Pregunto, ¿las cajas CLAP son de derecha? ¿Las expropiaciones del Estado son políticas de derecha? Las restricciones de obtención de divisas, las nacionalizaciones de empresas privadas, el precio irrisorio de los servicios públicos, el aumento desproporcionado de nómina estatal y gasto público, ¿son estas prácticas de la derecha?

Uno no puede ir por el mundo diciendo tamañas barbaridades y seguir la vida como si nada, porque son más de 300 000 venezolanos los que han sido asesinados bajo el mandato de este gobierno de ultraizquierda, porque son hasta la fecha 3 400 000 de venezolanos los que han abandonado el país muertos de hambre, dejando atrás a sus familias, y se estima que a finales del presente año, si la narcotiranía no es desplazada del poder, serán más de 5 000 000 los venezolanos regados por el mundo.

Decir que el gobierno presidido por Nicolás Maduro es un gobierno de derecha es el exabrupto político más grande de la historia; en realidad, no sé si es un exabrupto, una desfachatez, o una declaración consensuada.

Lo cierto es que la izquierda ya le ha hecho suficiente daño a Venezuela y a los venezolanos, para encontrar “voces representativas”, en izquierdas más light, más soft, más cool, o como quieran llamarlas.

Si algo debe rescatar el venezolano de toda esta tragedia, es la meritocracia, el ausentismo de relaciones para lograr un objetivo, porque todos los que han emigrado y han logrado triunfar, y todos los que siguen en el país luchando para sobrevivr, han demostrado que el bienestar personal y común, solo se logran con trabajo, y que para el desarrollo pleno de las sociedades, lo que se necesita es menor intervención del Estado, y políticas abiertas de libre comercio. ¡Ya basta de los discursos piadosos! ¡Ya basta de la tiranía de las causas justas! ¡Ya basta de alimentar la mediocridad con profetas lastimeros que encuentran siempre las culpas en terceros! ¡Ya basta de patrocinar la inercia colectiva!

Si algo hemos aprendido los venezolanos en estos 20 años, es que la única forma de salir adelante es trabajando, trabajando, preparándose, trabajando, y volviendo a trabajar. No hay otra forma, no hay una “distribución de recursos aceptable”, no hay manera posible en que Venezuela salga adelante si sigue siendo liderada por quienes piensan que la solución a los problemas es regalar “bien” la pesca, y no enseñar a pescar.

Dentro de la “oposición” venezolana hay muchas izquierdas cohabitando con la izquierda gubernamental, no se trata únicamente del diputado Pizarro, los venezolanos conocen bien estos personajes y no vale la pena mencionarlos. Señalar esto no es ser separatista, es ser precavido, pues no habría mayor infortunio y desgracia en Venezuela, que salir del chavismo, para terminar sumergidos en un chavismo más light y con tatuajes.

*Emmanuel Rincón es abogado y escritor venezolano, autor de cinco novelas, con un grado en Modern Masterpieces of World Literature de Harvard University.

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