El BID suspende su asamblea anual en China, salpicada por crisis venezolana

En un plazo de 30 días la Administración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentará sus recomendaciones respecto a la sede y fechas de la Asamblea Anual de 2019 de ambas instituciones

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El BID suspende su asamblea anual en China, salpicada por crisis venezolana (Ot)

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dio este viernes marcha atrás a la celebración de su asamblea anual en China, que estaba prevista para la próxima semana, después de que Pekín se negara a conceder el visado a Ricardo Hausmann, el delegado del presidente interino de Venezuela Juan Guaidó ante este organismo.

El BID, con sede en Washington, detalló en un comunicado que su directorio y el de la Corporación Interamericana de Inversiones (BID Invest) «aprobaron hoy una resolución por la que la Reunión Anual de las Asambleas de Gobernadores de ambas instituciones no se llevará a cabo en Chengdu (China)».

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La nota señala que en un plazo de 30 días la Administración del BID «presentará sus recomendaciones respecto a la sede y fechas de la Asamblea Anual de 2019 de ambas instituciones».

El vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, atrajo este viernes la atención sobre la cita del BID en China, después de que criticara en un artículo la decisión de Pekín de no otorgar el visado a Hausmann y acusara al gigante asiático de «minar el avance de la democracia» en Venezuela.

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«Es la primera vez en la historia del banco que una nación anfitriona (de la reunión anual) rechaza a uno de los miembros», dijo Pence en un artículo publicado en el diario The Miami Herald, al señalar que Hausmann no podrá asistir como «representante legítimo» de Venezuela.

Así, la que se esperaba que fuera una reunión de rutina dentro del cronograma de la entidad multilateral terminó salpicada por la crisis venezolana, que ha dividido a Pekín y Washington por su respaldo respectivo al Gobierno de Nicolás Maduro y a Guaidó, quien el pasado 23 de enero se proclamó presidente interino del país suramericano.

El de Hausmann es el último de una serie de desencuentros entre EE.UU. -el principal accionista del BID, con un 30 %- y China -un importante aliado de Caracas-, enzarzados desde hace varios meses en idas y vueltas por las tensiones comerciales.

Hausmann fue designado por Guaidó como su delegado ante el BID el pasado 4 de marzo y hasta ese entonces había sido director del Centro para el Desarrollo Internacional y profesor de Economía del Desarrollo de Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard.

El pasado 15 de marzo, los gobernadores del BID reconocieron a Hausmann como representante de Venezuela ante el organismo, convirtiéndose en la primera institución financiera internacional en dar su aval a un enviado de Guaidó.

En una votación por separado celebrada ese mismo día, BID Invest, que es el brazo del BID dedicado a préstamos para el sector privado, también dio su visto bueno al delegado de Guaidó.

La experiencia de Hausmann, quien entre 1992 y 1993 trabajó como ministro de Planificación del segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989-1993) y como miembro del Directorio del Banco Central de Venezuela, de acuerdo a su perfil académico de Harvard, también incluyó su paso, entre 1994 y el 2000, como economista jefe del BID.

El pasado 23 de enero, cuando Guaidó se proclamó presidente a cargo del país tras invocar unos artículos de la Constitución, el jefe del BID, el colombiano Luis Alberto Moreno, expresó el interés del organismo por «trabajar» con el líder de la Asamblea Nacional venezolana (Parlamento).

EE.UU. fue el primer país en expresar entonces su apoyo al dirigente opositor, seguido de medio centenar de Estados.

Sin embargo, un día después de la proclamación de Guaidó como presidente interino, China manifestó su apoyo a Maduro y censuró la «intrusión en asuntos internos» por parte de Estados Unidos en Venezuela.

El Gobierno de Maduro, y antes el de su antecesor, Hugo Chávez (1999-2013), ha suscrito con China diversos acuerdos de cooperación en áreas como minería, economía, seguridad, tecnología, salud y petróleo.

Falta por ver si la medida de este viernes tendrá consecuencias en la nueva ronda de negociaciones entre China y EE.UU., prevista para los próximos 28 y 29 de marzo en Pekín y que tiene por objetivo poner fin a la guerra comercial entre ambos desatada por la imposición de aranceles por parte del presidente Donald Trump al gigante asiático, que también respondió con gravámenes.

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