Chavismo y “oposición” promueven la cultura parasitaria en Venezuela

Los Estados parásitos son esos que se arriman a naciones más grandes para chuparles sus recursos y sobrevivir a partir de su producción

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Parásitos (descubre al impostor), una película sobre la realidad venezolana. (Twitter)

El cine nos regaló recientemente una joya llamada Parasite, en la que una familia de personas educadas, pero pobres, se las ingenia para penetrar en una familia rica y chuparles la sangre hasta que todo terminó en una catástrofe impulsada por la barbarie.

Un parásito es un organismo que se alimenta de las sustancias elaboradas por otro ser vivo para sobrevivir, residiendo en su interior o superficie, causándole al anfitrión una enfermedad o muerte sobrevenida. Los parásitos se caracterizan por ampliar sus capacidades de supervivencia adaptándose a nuevas especies con el fin de cubrir sus necesidades básicas y vitales. Este proceso puede crear la dispersión de propágulos (planta, hongo o bacteria) capaz de desarrollarse por su cuenta e ir creando así nuevos parásitos.

Como todo parásito sigue siendo un organismo, puede verse convertido a su vez en hospedador de una tercera especie. Al parásito que parasita otro parásito se le suele denominar «hiperparásito», un ejemplo de ello son los virus satélites, que requieren a otros virus para reproducirse.

Los Estados parásitos son esos que se arriman a naciones más grandes para chuparles sus recursos y sobrevivir a partir de su producción. Los venezolanos tenemos un vivo ejemplo de esto en Cuba, quien durante décadas gracias al chavismo nos ha ido chupando la vida hasta dejarnos en la miseria y la enfermedad. El parasitismo de Cuba se extendió a tal manera que incluso terminó dominando el cuerpo invadido, la garrapata creció tanto que dejó inmóvil a Venezuela, pasó de ser un Estado soberano a un insecto inmovilizado y estéril.

Esta cultura parasitaria en un concepto macro también se trasladó al micro y fue propagando el virus dentro de la población venezolana. El discurso de la garrapata mayor era muy sencillo: ustedes no se preocupen por trabajar ni producir, yo los alimentaré, ustedes solo tienen que votarme y yo les daré de mi sangre. Un buen número de venezolanos compró la vida parasitaria, y a los que no lo aceptaron comenzaron a atacarlos y a destruirlos. Con un virus tan fuerte propagándose —el socialismo— y sin las medicinas adecuadas, aquel que se opusiera a la dinámica del parásito moriría o se tendría que ir del Estado de la garrapata mayor.

Los lastres del chavismo y su cultura parasitaria la conocemos todos, dentro y fuera del país, pero lo que resulta más aborrecible todavía es que la “oposición” a ese chavismo parasitario esté optando por continuar el legado del “comandante”, patrocinando campañas para la limosna eterna y el regalo al país por concepto de “somos unos minusválidos sociales”.

En la última semana el propio presidente interino Juan Guaidó promovió una campaña para “sensibilizar” a organismos internacionales y seguir pidiendo dinero. Concretamente Guaidó les pidió a los venezolanos que grabaran videos diciendo lo mal que lo estaban pasando para mostrarlo en la Conferencia Internacional de Donantes en España y, por si fuera poco, se pasaron mensajes y chats brindando indicaciones de cómo grabar el video y qué historia contar, diciendo que no tenían para comer ni pagar arriendos, entre otros “consejos”.

Por si fuera poco, diputados y funcionarios del Gobierno interino también han emprendido una campaña de recolección de firmas para pedirle a DirecTV que deje su señal abierta y gratuita en Venezuela. ¿A cuenta de qué una empresa de capital privado internacional debe regalarle su trabajo a millones de venezolanos? ¿Quién sufraga las pérdidas que produciría tal despropósito? ¿Cómo se ocurre que esto podría ser una solución a las necesidades del país?

Durante los últimos 16 meses el Gobierno interino ha liderado campañas y agendas para pedir recursos, agitar la lástima de la comunidad internacional y pedir cada vez más y más “ayudas sociales”. Lo que no ha emprendido es una agenda pública internacional para mostrarle al mundo la necesidad de derrocar a un conglomerado criminal que se ha instalado en Venezuela por la fuerza, ni ha utilizado la plataforma que les brinda su estatus de “Gobierno interino” para hacer notar que de la ocupación criminal, del secuestro que viven los venezolanos, no podremos salir por la vía diplomática y que es necesario el uso de la fuerza para reestablecer el orden público, la democracia, la economía, los servicios públicos y la Constitución de Venezuela.

Es inadmisible que los recursos que percibe el Gobierno interino se estén destinando para seguir produciendo lástima y de esta forma continuar pidiendo más dinero, para así perpetuar este círculo vicioso de parasitismo internacional. Venezuela tiene muchos recursos económicos, pero sobre todo humanos para salir de esta crisis tan pronto como saquemos a los usurpadores del poder. Para ello necesitamos reconducir todos los esfuerzos y recursos diplomáticos y económicos en pro de construir una fuerza militar que conduzca a una real transición en el país. Las dádivas solo continuarán eternizando las miserias, reproduciendo el sistema parasitario y afianzando al chavismo en el poder.

Si en vez de reclutar firmas para pedir un “DirecTV libre” recogiéramos firmas para pedir una Venezuela libre y solicitar asistencia militar internacional; si en vez de usar las plataformas, la prensa internacional y las reuniones bilaterales para solicitar “donaciones”, utilizáramos esos espacios y recursos para pedir cooperación de fuerza, los venezolanos podríamos superar esta pesadilla y empezar a valernos por nosotros mismos, dejar atrás el asistencialismo como política de Estado, podríamos reactivar nuestra economía sin tener que depender de los regalos de otros países, en definitiva, podríamos dejar de ser los parásitos del mundo.

Hugo Chávez y Nicolás Maduro fueron los responsables de transformar a los venezolanos en parásitos. Ahora sin importar nuestra preparación, intenciones o recursos, a donde quiera que llegamos somos vistos con suspicacia por algunos, con lástima por otros e incluso con odio y desagravio por muchos, queda claro que el respeto al venezolano se perdió.

Si queremos superar esta nefasta etapa de nuestro país y recuperar el buen nombre de Venezuela, promoviendo el parasitismo no vamos a conseguirlo. Todos sabemos que el responsable directo de esto es el chavismo, pero la “oposición” con su actitud servil no está haciendo nada para que eso cambie. Por el contrario, está sirviendo como palanca para que eso se perpetúe, y de eso sí no pueden culpar al chavismo, de eso son ellos los responsables directos.

No hay mayor daño que se le pueda hacer a un individuo o a una sociedad que hacerles creer que ellos por sí solos no pueden, que necesitan de alguien o algo más, este es el mayor generador de pobreza en la historia de la humanidad, y por supuesto, el mayor repartidor de miserias.

Sientan miedo cada vez que alguien les prometa regalarles todo sin hacer ningún esfuerzo, desconfíen de los que prometen mucho a cambio de nada, pues estos individuos siempre terminan fecundando parásitos que chupen de ellos, pero que a su vez les permita mantener una relación de poder y dependencia.

¡Dejemos de promover el parasitismo estatal! ¡Ya basta de ser los parásitos del mundo!

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