COVID-19 ataca fuertemente a las tiranías chavista y sandinista

Altos jerarcas del chavismo como Diosdado Cabello y Tareck El Aissami confirmaron que tienen COVID-19 y en Nicaragua al menos 60 sandinistas han muerto o desaparecido de la escena pública en el contexto de la enfermedad

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De momento, la diferencia del impacto del virus entre ambas tiranías se reduce en que ha sido letal en Nicaragua y en Venezuela recién comienza la proliferación dentro del entorno del régimen de Maduro. (Archivo)

El régimen sandinista de Nicaragua ridiculizó la enfermedad, incluso convocó a sus seguidores a marchar en la «Caminata del amor en tiempos de la COVID-19». En ese sentido, la tiranía chavista no se quedó atrás en cuanto a irresponsabilidad y se dedicó a mentir sobre la situación real del virus y a ocultar casos durante toda la pandemia. Hoy, ambas tiranías están retratadas porque dentro de sus filas hay contagiados/muertos por la enfermedad y los débiles sistemas de salud de sus administraciones están superados por el virus.

Estragos dentro del régimen sandinista

A falta de información oficial, es la prensa independiente en Nicaragua la que se ha encargado de informar a la ciudadanía sobre la realidad del coronavirus. Ortega y su mujer Murillo permanecen ocultos, apenas salen a la luz pública y se especula que es por temor a contagiarse. Resulta que, dentro del régimen sandinista y según informó el diario nicaragüense Confidencial, hay, al menos, “60 altos funcionarios del Gobierno de Daniel Ortega y del partido fallecidos en las últimas semanas, en el contexto de la pandemia de covid-19”. Ministros, asesores presidenciales, embajadores, diputados, alcaldes, comisionados de la Policía, y líderes territoriales del Frente Sandinista serían los integrantes de esta larga lista de muertos a manos de la enfermedad que ha empezado a engrosarse desde junio hasta la fecha y que inició hace varios meses atrás con la proliferación del virus.

La situación es tan compleja que al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no le quedó de otra que cancelar la conmemoración —física– del derrocamiento a Somoza que habitualmente es organizada por el régimen todos los 19 de julio de cada año. Rosario Murillo, esposa de Daniel Ortega, anunció que el evento sería celebrado de forma virtual y que los conciertos conmemorativos serían transmitidos por la televisora estatal. Es la primera vez en su historia que la tiranía sandinista no celebrará su “triunfo revolucionario” presencialmente.

Informes también señalan que Daniel Ortega y Rosario Murillo están encerrados en su mansión ubicada en la zona residencial de Managua. De hecho, Ortega apenas ha hecho apariciones públicas o ha dado la cara durante la pandemia, quién está ejerciendo como vocera oficial del régimen es su esposa y vicepresidente Murillo.

El régimen de Nicaragua se ha empecinado en ocultar los casos de coronavirus, en especial a los que estén relacionados en personas del entorno del FSLN. Pero, la semana pasada, estudios individuales e independientes del Observatorio Ciudadano no gubernamental COVID-19 dieron a conocer cifras más acordes a la realidad: Al menos 2 225 personas han muerto en Nicaragua con síntomas relacionados al nuevo coronavirus desde que la pandemia llegó en marzo. En total, los casos sospechosos serían 7 893.

Según el Ministerio de Salud de Nicaragua, las cifras de fallecidos a causa del coronavirus son de 91 víctimas y los casos confirmados, 2846. La comunicación oficial asegura que la situación está bajo control, de hecho, aún no decretan la emergencia sanitaria y tampoco han anunciado medidas para combatir la enfermedad; incumpliendo así las recomendaciones sanitarias internacionales. De esa forma, después de ignorar y ridiculizar la enfermedad, los colaboradores y miembros del régimen de Ortega y Murillo empiezan a morir a causa del COVID-19.

En Nicaragua —mayormente– han sido organizaciones ciudadanas las que han llevado el mensaje de precaución al país y han sido los mismos ciudadanos nicaragüenses quiénes se han cuidado de la enfermedad.

Altos jerarcas del chavismo contagiados

Las diferencias entre los regímenes chavistas y sandinistas se notan en dos puntos:

1. El chavismo sí implementó una de las cuarentenas más restrictivas del mundo; como se señaló, en Nicaragua no se ha tomado ninguna medida.

2. La élite gubernamental chavista no tuvo problema en anunciar que están contagiados de coronavirus, al contrario de los sandinistas.

Aquí es importante aclarar el porqué: primero, el chavismo está utilizando la cuarentena como un arma de control social para aumentar la represión y la persecución, jamás hubo un mínimo intento por frenar la enfermedad; segundo, la tiranía de Maduro no gana nada en ocultar sus contagios, al contrario del régimen nicaragüense, porque su retórica de “todo está bajo control” se iría al barranco. Maduro y su administración ya cambió esa estrategia y empezó a admitir el aumento del número de casos.

De todas formas, el chavismo ha quedado retratado, debido a que el coronavirus ya empezó a causar estragos en ciudades como Maracaibo y, si el virus ya penetró la élite chavista, eso quiere decir que la circulación es mucho más alta de lo que «revela» oficialmente.

Diosdado Cabello y su entorno familiar, Tareck El Aissami, Omar Prieto —gobernador del Zulia, uno de los estados más afectados por la enfermedad— y Jonny Acosta, alcalde de Araya, son algunos de los hombres del chavismo que anunciaron su contagio positivo por coronavirus.

Según Jorge Rodríguez, el número de casos en el país aumentó a 8 372 y le adjudicó la responsabilidad a los venezolanos que están regresando al país por los caminos verdes.

Lo que Rodríguez no informa es que los primeros casos del COVID-19 fueron relacionados a bolichicos e hijos de chavistas, fiestas millonarias, también mediante el ingreso de militares a Venezuela provenientes de Irán e Italia, países que fueron tremendamente afectados en el inicio de la pandemia.

El régimen en Venezuela tampoco informa que el sistema de salud está totalmente devastado. Los médicos no tienen insumos ni equipos sanitarios para protegerse de la enfermedad; por esa razón, muchos han desistido incluso de acudir al trabajo por temor a exponer sus vidas. Además, la tiranía ha intensificado la percusión del personal médico que denuncia la escasez de medicina e insumos, así como también la respuesta de la tiranía frente a la pandemia.

Así como le ocurre a los sandinistas en Nicaragua, a los chavistas en Venezuela también se les está empezando a salir de control el coronavirus, que no solo ataca al ciudadano común, sino también a las elites que han oprimido a ambos pueblos. De momento, la diferencia del impacto del virus en ambos regímenes se reduce a que ha sido letal en Nicaragua y en Venezuela recién comienza la proliferación. Pero una cosa si es segura: el COVID-19 está atacando fuertemente a las tiranías chavista y sandinista.

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