10 años de ‘Operación Fénix’: “Muerte de Raúl Reyes sometió a las FARC”

Para el 2008 se redujeron sustancialmente los ataques de las FARC, también disminuyeron los retenes y aumentaron las desmovilizaciones.

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El pasado 1 de marzo se cumplieron diez años de la histórica Operación Fénix, que dio como resultado la muerte de Raúl Reyes, segundo cabecilla y portavoz internacional de las FARC, en una zona selvática denominada Angostura, en las cercanías de la población Santa Rosa de Yanamaru, en la provincia ecuatoriana de Sucumbíos.

La Fuerza Aérea de Colombia irrumpió en zona selvática de Ecuador y, tras un año de seguimiento a uno de los celulares del Raúl Reyes, se bombardeó un campamento de esa guerrilla, que dejó un saldo de 22 guerrilleros muertos tras el despliegue militar. Esto significó un gran golpe a la estructura de mando de las FARC.

Precisamente la muerte de Reyes hizo parte de los triunfos de la Seguridad Democrática de Uribe, plan de defensa y seguridad creado desde el 2002 con el fin de acabar o reducir a la guerrilla de las FARC.

Así es como días antes de la Operación Fénix fue detenido en el municipio de Saboyá, Boyacá, Martín Sombra, el histórico carcelero de esa guerrilla. Igualmente, fueron capturados en la frontera varios integrantes de la red de seguridad de Reyes en Piñuña Negro, territorio ubicado en Puerto Leguízamo (Putumayo).

Dos días después fue dado de baja alias Iván Ríos, jefe del Bloque Central de las FARC, por parte de uno de sus hombres de seguridad, y, dos meses después se entregó alias Karina, líder del Frente 47. A estos golpes a la estructura de mando se sumó la muerte por un infarto del máximo líder y fundador de las FARC, Pedro Antonio Marín, alias “Manuel Marulanda Vélez” o “Tirofijo’‘, el 26 de marzo de 2008.

Para el 2008 se redujeron sustancialmente los ataques de las FARC, también disminuyeron los retenes y aumentaron las desmovilizaciones.

¿Cómo se llevó a cabo la Operación Fénix?

La ubicación de Reyes se obtuvo luego de que las autoridades colombianas hicieran seguimiento por un año al teléfono satelital del jefe guerrillero y que durante dos meses previos al operativo este había sido apagado. Posteriormente, el 27 de febrero se encendió de nuevo la señal del teléfono y con ello la posibilidad de las autoridades de atacar el corazón de la organización guerrillera.

La Operación Fénix empezó pasada la media noche en la zona rural de Santa Rosa de Sucumbíos, en Ecuador. Una hora después ya se había informado de la muerte de Raúl Reyes y otros 21 guerrilleros, mientras que tres integrantes de la organización al margen de la ley, que resultaron heridos, recibieron atención humanitaria por parte de la Fuerza Pública colombiana.

La Operación Fénix, en palabras del Ejército colombiano, fue una gran demostración de precisión conjunta y coordinada, profesionalismo, planeación y efectividad táctica.

De acuerdo con Webinfomil, revista especializada en temas de industria de seguridad y defensa, Reyes se encontraba a 1.800 metros de la frontera con Colombia y hasta allí llegaron tres aviones de ataque A-37 Dragonfly, equipados con las modernas bombas de guía GPS y laser GBU-12, entregados meses atrás por el Gobierno estadounidense y la CIA a la Fuerza Aérea colombiana con el fin de bombardear objetivos de alto valor militar. Además de esto, se replegó en la zona una escuadrilla de seis aviones de turbohélice Súper Tucanos.

Luego del ataque, un grupo de comandos y policías judiciales descendieron hasta la zona y ubicaron el cuerpo sin vida del jefe guerrillero. Fue identificado gracias a su anillo de bodas y un reloj Rolex que lo acompañaba.

Algo es cierto y es que el Gobierno del expresidente Uribe aceptó haber encubierto la información hasta que se ejecutó la operación, “revelar detalles sobre la operación ‘Fénix’ sería poner en riesgo a más de 20 personas que colaboraron en el proceso de la investigación y penetración del campamento de ‘Reyes'”, señaló una fuente de inteligencia a El Tiempo.

Para el abogado Fernando Vargas Quemba, la Operación Fénix fue la primera operación que atacó de manera directa objetivo de alto valor militar de las FARC.

A partir del ataque se empezó a debilitar estructuralmente las FARC, sobre todo desde el punto de vista estratégico. Ya que Raúl Reyes era uno de los hombres más importantes de las FARC a nivel organizativo, de relaciones internacionales, prácticamente era el gran comandante de las FARC, porque esta era el que llevaba todo el mando. Y esto, finalmente fortaleció moralmente a las fuerzas militares porque vieron que se podía lograr atacar directamente a la cúpula históricas de las FARC.

Y agregó que la justicia colombiana no trabajó de la mano con estas operaciones, sino, por el contrario, protegió a las FARC y su entorno “cuando la Corte Suprema de Justicia no reconoció validez a las pruebas recolectadas en los computadores de Reyes.”

Crisis diplomática

Luego de dar con la muerte de uno de los grandes cabecillas de las FARC, el Gobierno colombiano tuvo que enfrentar una crisis diplomática con el entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa y el presidente Hugo Chávez en Venezuela. Para Correa el ataque violó de manera flagrante la soberanía territorial llevando las fuerzas armadas hasta ese territorio en Angostura.

Tanto Correa y Chávez cuestionaron y expusieron la Operación Fénix ante el mundo como un ataque que desconocía la soberanía y diplomacia de ese país.

“El 1 de marzo de 2008, sufrimos un traidor bombardeo en el suelo patrio. Como siempre la primera víctima fue la verdad, al tratar de involucrarnos con fuerzas irregulares colombianas para justificar el vil ataque”, dijo Correa durante la Cumbre del Grupo de Rio, en República Dominicana.

En ese entonces el expresidente Álvaro Uribe desconoció que hubo una violación al territorio y defendió la tesis de que aquellos que cayeron en la Operación Fénix se trataban de terroristas buscados por la justicia de Colombia.

Venezuela en apoyo, retiró a su embajador en Colombia y esa misma semana pidió a la OEA sancionar a Colombia. En ese mismo evento, Colombia pidió a los Estados miembros fijar una posición clara frente al terrorismo y enfatizó sobre la ofensa que representa para el pueblo colombiano que países vecinos consideren a las FARC como sus representantes.

Cabe destacar que, de manera oficial, el Gobierno colombiano había informado dos años antes por vía diplomática sobre la presencia de las FARC en territorio ecuatoriano.

En 2011, la Canciller, María Angela Holguín, rechazó categóricamente el llamado a juicio por parte de la justicia ecuatoriana a la cúpula de la Policía y del Ejército que ordenó y desarrolló la operación militar contra el campamento de las FARC en territorio ecuatoriano.

Para Jaime Luis Zapata, experto en temas de seguridad y terrorismo, el ataque a las FARC en territorio ecuatoriano es lo que ocurre actualmente con la presencia del ELN en suelo venezolano.

“Cualquier movimiento insurgente que busque éxito debe contar con varios elementos, entre ellos, un refugio o apoyo de un país extranjero. Ecuador y Venezuela brindaban apoyo financiero y diplomático a las FARC otorgando reconocimiento y estatus en el escenario internacional”. Por esta razón, agregó, que esto motivó al Gobierno colombiano a realizar el ataque.

Los computadores de Reyes

En el ataque se incautaron tres computadores portátiles, dos discos duros y cuatro memorias USB, cuadernos y otros documentos escritos hallados que daban cuenta de la vinculación que existía con el entonces Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela y los datos que establecían directamente una relación de ese país con la entrega de armamento y dinero a las FARC.

Asimismo, se constató que la senadora colombiana Piedad Córdoba también tenía vínculos con el grupo guerrillero. Según el ministro de Defensa de Colombia, que para esa fecha era el presidente Juan Manuel Santos, se encontró una serie de documentos donde aparentemente Raúl Reyes le asignó un correo electrónico a la senadora, usando el seudónimo de “Teodora de Bolívar”. Sin embargo, Córdoba rechazo la acusación y dijo que esto era falso. Además, esos documentos también señalaban la relación con el grupo terrorista español ETA y otros grupos extremistas mapuches y de la izquierda chilena.

Como apunta Semana, según el comunicado de la Comisión de la Verdad de Ecuador no cabe duda que en ese campamento en selva ecuatoriana se trataba de una base para pensar y ejecutar planes políticos y militares de las FARC.

Raúl Reyes, en la operacionalización de su proyecto político militar, habría utilizado el campamento de Angostura para sus actividades de coordinación internacional para recibir el apoyo de gobiernos considerados por las Farc como amigos. Estas actividades se manifestarían mediante la visita de dirigentes políticos (…) Se convirtió en una base táctica de formación político ideológico, de operaciones políticas y armadas.

Según la Comisión de la Verdad, Correa estaba “mal informado” sobre la situación de las FARC en ese país, ya que para esa época se encontraban tres frentes de la guerrilla actuando y traficando en territorio y que se presenta una preocupante infiltración en el Estado.

Por otro lado, la justicia colombiana declaró que la Fiscalía actuó sin apego a la ley en el proceso de examen del abundante material contenido en los computadores. En palabras de la Corte Suprema de Justicia, se desatendió el debido proceso y quienes recolectaron las pruebas no tenían facultades de policía judicial. Esos documentos podían utilizarse para avanzar en otras investigaciones, pero no como evidencia.

¿Quién era Raúl Reyes?

Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes, estuvo alrededor de 38 años dentro de la organización guerrillera y al momento de su muerte tenia 60 años. Fue muy cercano a Manuel Marulanda Vélez, alias “Tirofijo”, y estuvo a cargo del frente tercero de las FARC, que, hacia presencia de control de rutas de narcotráfico, extorsión y secuestro en los departamentos de Huila, Putumayo, y Caquetá.

Raúl Reyes tenía en su contra varias condenas, entre ellas homicidios y narcotráfico, además de 25 órdenes de captura por terrorismo. También fue uno de los responsables del secuestro de Alan Jara y los diputados del Valle.

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